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Aunque muchos supieron de Francis del
Río a partir de su aparición como una de
las figuras frontales de Interactivo, el
revolucionario taller musical encabezado
por Roberto Carcassés, había una
historia anterior en agrupaciones de
música popular bailable. Sus inicios
fueron con Calle 42, un ensamble que si
bien nunca llegó a ser muy popular en el
ambiente de la timba, resultaba
llamativo por el formato de macrobanda
que poseía. Con aquel proyecto, Francis
se presentó no solo en Cuba, sino
también en Brasil.
Vendría después la experiencia con
Ataché Habana, con quienes estuvo en
Colombia. Empero, sus intereses iban más
allá de los horizontes que le ofrecían
esa clase de agrupaciones y por ende,
inicia una carrera como solista.
Cuando la gente de la discográfica
brasileña Velas Record decidieron que
sería interesante acometer un grupo de
proyectos con artistas cubanos de corte
propositivo, tras escuchar el trabajo de
Francis concluyeron que valía la pena
invertir en él y así, le graban el que
constituyó su debut fonográfico.
Lamentablemente, dicho sello quebró al
influjo de la crisis que ha vivido la
industria del sector en los últimos
tiempos, y con ello, el lanzamiento de
Sentimiento, nombre escogido por
Del Río para su álbum, demoró más de lo
pensado. Luego, afortunadamente, gracias
a Unicornio el material vio la luz. No
creo exagerar ni un ápice al decir que
en mi opinión, este es uno de los más
llamativos CD que han salido en nuestro
contexto durante la primera década del
presente siglo XXI. Si una palabra signa
el material, esa sería la de ecléctico.
Desde la portada sonora del fonograma,
con un montaje de voces a cargo del
propio Francis gracias a las
posibilidades técnicas de un estudio de
grabación y la inclusión de una moyubba
que nos pone a pensar en cuanto a los
vínculos de tal tipo de rezo con el flow
característico del hip hop, uno se
percata de que estamos ante un disco
tremendo.
Tal criterio se ratifica al avanzar
hacia la segunda pieza del álbum,
"Navegando en internet", un en extremo
contagioso corte (sobre todo, por el
estribillo) y en el que el cantante
demuestra sus capacidades para
improvisar como un sonero. Contribuyen
también al lucimiento de la composición,
la presencia de Samuel Formell en la
batería y de Roberto Martínez en el
saxofón, dos de los más eminentes
instrumentistas de la nueva generación.
Me parece que uno de los aciertos que
tuvo Del Río al enfrentarse a su ópera
prima, fue justo el acudir a una
excelente nómina de músicos invitados,
en su mayoría, vinculados al proyecto
Interactivo.
Uno de los rasgos que hace de
Sentimiento un disco diferente en
nuestro ambiente sonoro, viene dado por
la sabia integración que en el mismo se
hace entre elementos de la música
electrónica tanto el house, como el
tecno, con lo mejor de la tradición
cubana. "Réquiem por Pérez Prado" es,
sin lugar a duda, la muestra perfecta de
lo antes expuesto. En mucho tiempo no he
escuchado una cosa tan loca (en el buen
sentido de la frase) como esta pieza, en
la que Francis se hace acompañar por
Descémer Bueno, Equis Alfonso, los
raperos de Free Hole Negro y William
Torres (uno de los contados vocalistas
que entre nosotros hace scat). Con una
sonoridad muy a lo siglo XXI, se le
rinde sincero homenaje al rey del mambo.
En la cuerda de invitar a algunos de los
pocos cantantes que entre nosotros se
mueven en los terrenos del jazz, está la
intervención de Lázaro Morúa, el mismo
que conociéramos como parte de Los Dada
en aquellas extraordinarias noches en el
Salón Rojo del Capri, a fines de los 70,
y que aquí demuestra que sigue en
plenitud de forma, tanto al vocalizar,
como al ejecutar la armónica. Algo por
el estilo cabría decir de la presencia
de Bobby Carcassés en "El telón", un
tema montado a voces entre él y Francis
y que resulta el ideal cierre para un
fonograma que tiene como principal
mérito evidenciar que se puede hacer
música bailable y comercial, pero con
mucha dignidad.
Como disco, Sentimiento es un
perfecto ejemplo de ese ajiaco que se
está haciendo entre los músicos cubanos
y en el que sin los prejuicios de
antaño, se unen componentes de la rumba,
el jazz, la timba, el rock, el songo, la
música electrónica, el funky. Asimismo,
Francis se revela como uno de los
cantantes de más potencialidades de
nuestra escena. Con razón, se ha dicho
que él es un cruce entre un Mick Jagger
y un Benny Moré, un producto de suma
explosividad. |