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Como es costumbre, la Casa Editorial
Tablas-Alarcos, del Consejo Nacional de
las Artes Escénicas, se hace presente en
la XIX Feria Internacional del Libro de
La Habana, punta del gran recinto ferial
en que se convierte Cuba entera entre
los meses de febrero y marzo.
A lo largo de esta “precisa” década,
entre 2000 y 2010, en la cual Tablas,
como parte de su tercera época, creó
sus Ediciones Alarcos y, con el tiempo,
ese gozne derivó en nuestra Casa
Editorial, hemos estado presentes en
cada Feria de diversas maneras. Nuestros
stands han sido siempre
destacados por lectores y especialistas,
y han recibido diversos galardones del
propio evento. Hemos organizado en todas
las oportunidades, de conjunto con los
responsables del programa literario, Los
días del teatro en la Feria, en función
de subrayar, con toda intención, los
libros de todas las editoriales del país
relacionados con el universo escénico.
En 2005 asistimos al cenit de estas
estrategias de promoción con la
dedicatoria de la fiesta del libro a
Abelardo Estorino por sus 80 años, cuya
celebración coordinamos entonces. Y,
como en aquella ocasión, no hemos dejado
de alentar la programación de puestas en
escena vinculadas a las temáticas o
dedicatorias de la feria, entre otras
acciones afines.
Creo que hemos contribuido a la
valorización general del teatro dentro
del gran arco cultural que es la feria
y, en particular, a que los libros de
teatro, y de artes escénicas en general,
reconquistaran un lugar dentro de
nuestras políticas editoriales, después
del letargo que padecieron por varios
lustros.
A esta edición de la feria aportamos
tres títulos de la colección Biblioteca
de Clásicos.
Dos dramaturgos de habla alemana,
seguramente los más influyentes autores
teatrales del último cuarto del siglo
XX. Para Alarcos es un privilegio único
continuar la publicación de los textos
del gran narrador y dramaturgo austriaco
Thomas Bernhard con el volumen II de
Obras. Y republicamos Textos para
el teatro, de Heiner Müller, un
libro considerado único en la
publicación de su obra en habla
castellana, gracias al trabajo de
Orestes Sandoval.
Y, por último, nuestro aporte en medio
de la dedicatoria de la XIX Feria
Internacional del Libro a Rusia, ese
gran país, esa gran cultura. Como una
suerte de punta del iceberg del homenaje
permanente que merece el influyente
teatro ruso y soviético, damos a conocer
en Cuba la primera traducción desde el
ruso de El trabajo creador del actor
sobre sí mismo en el proceso de la
encarnación, de Constantin
Stanislavski, bajo su título original,
antes conocido en Cuba y en otras partes
como La construcción del personaje.
Viejo anhelo de Alarcos, desde su mismo
surgimiento, abre la serie de
Stanislavski, guía insoslayable del
trabajo del actor en medio mundo.
Una materialización de su inmenso
legado, en juego con otras variables
escénicas, presenciaremos en Neva,
de Teatro en el Blanco, de Chile, a
cuyos integrantes tendremos de nuevo
entre nosotros por la feria rusa,
atendidos, entre otras instituciones,
por esta Casa Editorial.
Se avizoran, en definitiva, largas
jornadas de disfrute literario, pero
también teatral. Que así sea. |