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Encuentro de Editores

Debates sobre una labor discreta y paciente

Daniela Grass • La Habana

Fotos: La Jiribilla

 

Los responsables de que los libros sean materiales atractivos, quienes tienen a su cargo la revisión desde la primera página hasta la última  y consiguen además los textos que no deben dejar de publicar las editoriales, se reúnen en un espacio habitual en la Feria Internacional del Libro de La Habana.

El Encuentro de Editores ocupa habitualmente tres jornadas matutinas del magno evento y tuvo en esta ocasión el objetivo de hacer confluir las experiencias de los profesionales de la edición de Cuba y las de invitados extranjeros a la Feria.

La inauguración de la cita estuvo a cargo de Juan Rodríguez, vicepresidente del Instituto Cubano del Libro (ICL), quien resaltó el significado de la labor del editor con su “función de orientar la demanda, establecer jerarquías y gestar los libros que se necesitan, en lugar de limitarse a esperar que aparezcan por otras vías”. Rodríguez agregó que los profesionales del ramo son personas “de gran responsabilidad social, lo cual hace aún más importante su superación incesante y su interacción con el movimiento autoral”.

En su intervención, el vicepresidente del ICL expresó que “en esos miles de ejemplares que hoy llenan los estantes y mesas, en los que ya están en manos de niños y adultos, se encuentra el resultado de sus horas de dedicación y a veces de insomnio; y eso debe ser un importante estímulo: sentirnos satisfechos por los que quedaron bien y no limitarnos a sufrir o irritarnos con los que no tienen la calidad requerida, sino analizar las causas de sus deficiencias, para ser cada vez mejores, para brindar a nuestro pueblo libros cada vez más bellos, mejor realizados y más aportadores”.

La primera sesión del Encuentro estuvo dedicada a analizar las experiencias de las traducciones de la lengua rusa al español en Cuba. Los panelistas se detuvieron a explorar el idioma ruso como invitación a la comunicación y la comprensión. Los traductores que asistieron al panel conducido por el editor Rogelio Riverón, recordaron su trabajo específico con algunos de los ejemplares que se han publicado en la Isla, labor que tiene el reto de ser cada día más acuciosa y cuidada.

El segundo día, el Premio Nacional de Edición 2006, Desiderio Navarro, ofreció una conferencia magistral titulada “El pensamiento cultural internacional en Criterios y más allá”. Navarro expresó sus consideraciones sobre la traducción de teoría rusa en Cuba, que se han topado con la elipsis de numerosos textos de los de autores clásicos soviéticos anteriores a la Revolución y otros posderrumbe.

Entiende este narrador y ensayista que en Cuba, incluso en el período de las más estrechas relaciones con la URSS, el descubrimiento de autores de teoría literaria, estilística, comparatística, folclorística, versología, estética o semiótica de la cultura y el cine, no se ha dado al nivel de la intensa producción intelectual del país euroasiático.

A los 50 años del Fondo Editorial de Casa de las Américas estuvo consagrado otro de los espacios del Encuentro de Editores, con la conducción de su director Roberto Zurbano. Este escritor hizo un recorrido por la historia de la institución que publicó sus tres primeros libros en 1960, a partir de la primera edición del Premio Casa el año anterior. 

“Con el concepto de proponer un diálogo entre América Latina, el Caribe y Cuba ―explicó Zurbano― nació un modelo con varias colecciones”, entre ellas la de Clásicos; La Honda, de literatura contemporánea; y la Colección Valoración Múltiple, que recoge críticas de diferentes autores ―concepto aportado por Mario Benedetti, quien entendía que además de hacer elogios, debían aparecer las críticas más desafortunadas sobre el autor publicado.

Por otro lado, se explicó cómo la colección Nuestros Países de literatura caribeña y sobre el Caribe, dio a conocer el trabajo de Casa de las Américas en el continente, a partir de grandes tiradas, que circulaban por todas sus naciones, a veces de manera gratuita.

La editora Esther Acosta señaló que es muy particular el hecho de que el Fondo pertenece a una institución, por lo cual este es el concepto inicial que debe entender el editor que trabaje en una de ellas. Acosta, quien llegó a Casa en el momento de la recuperación del período especial, apuntó que las nuevas tecnologías plantean otros horizontes para el Fondo Editorial, que “es casi como el corazón de la institución, porque en él confluyen los resultados de todas las áreas de trabajo de la misma”.

A las cinco décadas de la creación de la Imprenta Nacional, se dedicó un homenaje en la voz del historiador cubano Rolando Rodríguez. El autor de Raíces en el tiempo —libro que se encuentra a disposición del público en la 19 Feria— resaltó el papel de esta institución en los años iniciales de la Revolución, tras haber fijado la intención de “convertir la lectura en un fenómeno de masas”.

En el último día de la cita de editores, la filóloga rusa Tatiana Bubnova impartió una conferencia magistral sobre la traducción de poesía del ruso al español. La especialista comentó que su necesidad de traducir la poesía surgió a partir de que la constatación de que existen diferencias dialectales para transmitir las vivencias de una comunidad, y que leer en una lengua ajena quiere decir, concretamente, carecer de referencias de otras realidades. “Un área muy amplia de la expresión depende de los hábitos discursivos condicionados histórica y socialmente”, subrayó, y agregó que “los hábitos y patrones discursivos determinan el pensamiento, la cosmovisión, el resultado del razonamiento”.

Bubnova entiende que la poesía —según ella prácticamente intraducible— puede ser vivenciada y está más ligada a la lengua nacional que cualquier otro género. “Nuestros enunciados dependen en gran medida de fórmulas establecidas que impiden la irrupción del pensamiento —explica esta traductora—; la palabra de la poesía penetra a través de lo establecido y lo anquilosado”.

Durante esta última jornada un panel estuvo consagrado al debate sobre la industria editorial y las nuevas tecnologías. Hamlet López, especialista del Centro Juan Marinello, llevó al encuentro una propuesta de mapa para el editor, en un mundo en el que “las tecnologías cambian aceleradamente lo que sabemos sobre el libro”. Para él, este formato ya no es la única fuente de información, ha cambiado su naturaleza y en la historia se ubica en las dimensiones del pasado, el presente y el futuro.

López plantea “considerar las tecnologías como una práctica social, entendida desde sus diferentes componentes y actores. Esto implica una revisión del entorno institucional legal y una evaluación de la cultura organizacional”. Otra de las claves para la adaptación en el entorno digital, al decir de este investigador, tiene que ver con entender un panorama de conflicto cultural donde cada actor se esfuerza por introducir en el sentido común nuevos términos relacionados con la ecología, la comodidad, el espacio, entre otros. Para el futuro, López pronostica que “el libro digital se va a consolidar en el sector académico y docente, al producirse más alianzas entre las empresas tecnológicas y las editoriales, y el asentamiento de las plataformas online de edición”.

Sobre el surgimiento de otras tecnologías que provocan cambios en las formas de consumo del libro y nuevas visiones en el mundo del derecho de autor, versó la intervención del cubano Otto Batista, quien advirtió que “sumarnos tarde a las transformaciones va a ser un error para nuestros editoriales y nuestras obras”.

Por su parte, el chileno Osmán Vega conversó sobre la pujanza del entorno tecnológico en España ―país donde reside―, mientras que el colombiano Julián Nosa resumió parte de su estudio sobre el futuro de la industria editorial en Latinoamérica con el avance de la Web 2.0, la impresión digital y otros factores.

El evento concluyó con la presentación del volumen Expedición al mundo de la errata (Editorial Sed de belleza) del villaclareño Misael Moya. El libro responde a un proceso de degeneración de la lengua, de una merma de la cultura editorial, manifiesto en la proliferación del fenómeno —“en ocasiones lingüístico y otras no”— denominado errata.

“Un libro plagado de erratas deja de ser testimonio de la lengua de su época”, expresó Moya al presentar su texto, al cual califica como literatura de investigación. Expedición… estudia el fenómeno de la errata en su vínculo con el proceso técnico de edición e impresión, aportando un análisis que se despega de otros enfoques “más folclóricos” sobre el tema.

El próximo Encuentro de Editores está convocado para la Feria Internacional del Libro de 2011, aunque en los debates, los profesionales de esta rama propusieron abrir otros espacios para la reflexión en el curso de este año, tiempo en el que estará en proceso también, la creación de la Asociación de Editores de Libros de Cuba.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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