|
Los responsables de que
los libros sean
materiales atractivos,
quienes tienen a su
cargo la revisión desde
la primera página hasta
la última y consiguen
además los textos que no
deben dejar de publicar
las editoriales, se
reúnen en un espacio
habitual en la Feria
Internacional del Libro
de La Habana.
El Encuentro de Editores
ocupa habitualmente tres
jornadas matutinas del
magno evento y tuvo en
esta ocasión el objetivo
de hacer confluir las
experiencias de los
profesionales de la
edición de Cuba y las de
invitados extranjeros a
la Feria.
La inauguración de la
cita estuvo a cargo de
Juan Rodríguez,
vicepresidente del
Instituto Cubano del
Libro (ICL), quien
resaltó el significado
de la labor del editor
con su “función de
orientar la demanda,
establecer jerarquías y
gestar los libros que se
necesitan, en lugar de
limitarse a esperar que
aparezcan por otras
vías”. Rodríguez agregó
que los profesionales
del ramo son personas
“de gran responsabilidad
social, lo cual hace aún
más importante su
superación incesante y
su interacción con el
movimiento autoral”.
En su intervención, el
vicepresidente del ICL
expresó que “en esos
miles de ejemplares que
hoy llenan los estantes
y mesas, en los que ya
están en manos de niños
y adultos, se encuentra
el resultado de sus
horas de dedicación y a
veces de insomnio; y eso
debe ser un importante
estímulo: sentirnos
satisfechos por los que
quedaron bien y no
limitarnos a sufrir o
irritarnos con los que
no tienen la calidad
requerida, sino analizar
las causas de sus
deficiencias, para ser
cada vez mejores, para
brindar a nuestro pueblo
libros cada vez más
bellos, mejor realizados
y más aportadores”.
La primera sesión del
Encuentro estuvo
dedicada a analizar las
experiencias de las
traducciones de la
lengua rusa al español
en Cuba. Los panelistas
se detuvieron a explorar
el idioma ruso como
invitación a la
comunicación y la
comprensión. Los
traductores que
asistieron al panel
conducido por el editor
Rogelio Riverón,
recordaron su trabajo
específico con algunos
de los ejemplares que se
han publicado en la
Isla, labor que tiene el
reto de ser cada día más
acuciosa y cuidada.
El segundo día, el
Premio Nacional de
Edición 2006, Desiderio
Navarro, ofreció una
conferencia magistral
titulada “El pensamiento
cultural internacional
en Criterios y
más allá”. Navarro
expresó sus
consideraciones sobre la
traducción de teoría
rusa en Cuba, que se han
topado con la elipsis de
numerosos textos de los
de autores clásicos
soviéticos anteriores a
la Revolución y otros
posderrumbe.
Entiende este narrador y
ensayista que en Cuba,
incluso en el período de
las más estrechas
relaciones con la URSS,
el descubrimiento de
autores de teoría
literaria, estilística,
comparatística,
folclorística,
versología, estética o
semiótica de la cultura
y el cine, no se ha dado
al nivel de la intensa
producción intelectual
del país euroasiático.
A los 50 años del Fondo
Editorial de Casa de las
Américas estuvo
consagrado otro de los
espacios del Encuentro
de Editores, con la
conducción de su
director Roberto Zurbano.
Este escritor hizo un
recorrido por la
historia de la
institución que publicó
sus tres primeros libros
en 1960, a partir de la
primera edición del
Premio Casa el año
anterior.
“Con el concepto de
proponer un diálogo
entre América Latina, el
Caribe y Cuba ―explicó
Zurbano― nació un modelo
con varias colecciones”,
entre ellas la de
Clásicos; La Honda, de
literatura
contemporánea; y la
Colección Valoración
Múltiple, que recoge
críticas de diferentes
autores ―concepto
aportado por Mario
Benedetti, quien
entendía que además de
hacer elogios, debían
aparecer las críticas
más desafortunadas sobre
el autor publicado.
Por otro lado, se
explicó cómo la
colección Nuestros
Países de literatura
caribeña y sobre el
Caribe, dio a conocer el
trabajo de Casa de las
Américas en el
continente, a partir de
grandes tiradas, que
circulaban por todas sus
naciones, a veces de
manera gratuita.
La editora Esther Acosta
señaló que es muy
particular el hecho de
que el Fondo pertenece a
una institución, por lo
cual este es el concepto
inicial que debe
entender el editor que
trabaje en una de ellas.
Acosta, quien llegó a
Casa en el momento de la
recuperación del período
especial, apuntó que las
nuevas tecnologías
plantean otros
horizontes para el Fondo
Editorial, que “es casi
como el corazón de la
institución, porque en
él confluyen los
resultados de todas las
áreas de trabajo de la
misma”.
A las cinco décadas de
la creación de la
Imprenta Nacional, se
dedicó un homenaje en la
voz del historiador
cubano Rolando
Rodríguez. El autor de
Raíces en el tiempo
—libro que se encuentra
a disposición del
público en la 19 Feria—
resaltó el papel de esta
institución en los años
iniciales de la
Revolución, tras haber
fijado la intención de
“convertir la lectura en
un fenómeno de masas”.
En el último día de la
cita de editores, la
filóloga rusa Tatiana
Bubnova impartió una
conferencia magistral
sobre la traducción de
poesía del ruso al
español. La especialista
comentó que su necesidad
de traducir la poesía
surgió a partir de que
la constatación de que
existen diferencias
dialectales para
transmitir las vivencias
de una comunidad, y que
leer en una lengua ajena
quiere decir,
concretamente, carecer
de referencias de otras
realidades. “Un área muy
amplia de la expresión
depende de los hábitos
discursivos
condicionados histórica
y socialmente”, subrayó,
y agregó que “los
hábitos y patrones
discursivos determinan
el pensamiento, la
cosmovisión, el
resultado del
razonamiento”.
|
 |
Bubnova entiende que la
poesía —según ella
prácticamente
intraducible— puede ser
vivenciada y está más
ligada a la lengua
nacional que cualquier
otro género. “Nuestros
enunciados dependen en
gran medida de fórmulas
establecidas que impiden
la irrupción del
pensamiento —explica
esta traductora—; la
palabra de la poesía
penetra a través de lo
establecido y lo
anquilosado”.
Durante esta última
jornada un panel estuvo
consagrado al debate
sobre la industria
editorial y las nuevas
tecnologías. Hamlet
López, especialista del
Centro Juan Marinello,
llevó al encuentro una
propuesta de mapa para
el editor, en un mundo
en el que “las
tecnologías cambian
aceleradamente lo que
sabemos sobre el libro”.
Para él, este formato ya
no es la única fuente de
información, ha cambiado
su naturaleza y en la
historia se ubica en las
dimensiones del pasado,
el presente y el futuro.
|
 |
López plantea
“considerar las
tecnologías como una
práctica social,
entendida desde sus
diferentes componentes y
actores. Esto implica
una revisión del entorno
institucional legal y
una evaluación de la
cultura organizacional”.
Otra de las claves para
la adaptación en el
entorno digital, al
decir de este
investigador, tiene que
ver con entender un
panorama de conflicto
cultural donde cada
actor se esfuerza por
introducir en el sentido
común nuevos términos
relacionados con la
ecología, la comodidad,
el espacio, entre otros.
Para el futuro, López
pronostica que “el libro
digital se va a
consolidar en el sector
académico y docente, al
producirse más alianzas
entre las empresas
tecnológicas y las
editoriales, y el
asentamiento de las
plataformas online de
edición”.
Sobre el surgimiento de
otras tecnologías que
provocan cambios en las
formas de consumo del
libro y nuevas visiones
en el mundo del derecho
de autor, versó la
intervención del cubano
Otto Batista, quien
advirtió que “sumarnos
tarde a las
transformaciones va a
ser un error para
nuestros editoriales y
nuestras obras”.
Por su parte, el chileno
Osmán Vega conversó
sobre la pujanza del
entorno tecnológico en
España ―país donde
reside―, mientras que el
colombiano Julián Nosa
resumió parte de su
estudio sobre el futuro
de la industria
editorial en
Latinoamérica con el
avance de la Web 2.0, la
impresión digital y
otros factores.
El evento concluyó con
la presentación del
volumen Expedición al
mundo de la errata
(Editorial Sed de
belleza) del
villaclareño Misael
Moya. El libro responde
a un proceso de
degeneración de la
lengua, de una merma de
la cultura editorial,
manifiesto en la
proliferación del
fenómeno —“en ocasiones
lingüístico y otras no”—
denominado errata.
“Un libro plagado de
erratas deja de ser
testimonio de la lengua
de su época”, expresó
Moya al presentar su
texto, al cual califica
como literatura de
investigación.
Expedición… estudia
el fenómeno de la errata
en su vínculo con el
proceso técnico de
edición e impresión,
aportando un análisis
que se despega de otros
enfoques “más
folclóricos” sobre el
tema.
El próximo Encuentro de
Editores está convocado
para la Feria
Internacional del Libro
de 2011, aunque en los
debates, los
profesionales de esta
rama propusieron abrir
otros espacios para la
reflexión en el curso de
este año, tiempo en el
que estará en proceso
también, la creación de
la Asociación de
Editores de Libros de
Cuba. |