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Nuevos títulos de mujeres en la Feria

Helen Hernández Hormilla • La Habana

Fotos: La Jiribilla

 

Humor, mirada punzante a la cotidianidad, reflexión, suspense, desenfado, imaginación, ironía. Son estos algunos de los atributos que distinguen a las tres novelas y al libro de cuentos presentados en la sala Alejo Carpentier, de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña en esta 19 Feria Internacional del Libro de La Habana. Como ya se va haciendo costumbre en el evento, la Editorial Unión dedica una de sus jornadas a presentar el “bloque femenino”, denominación bajo la cual se cobijan los textos narrativos de mujeres editados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
 

La unidad de género para distinguir este fragmento de la producción editorial alberga para algunos el peligro de la “autoexclusión”, mas, para esta redactora, tiene la utilidad de distinguir esa zona cada más rica en calidades y diversidad, que representa la prosa femenina contemporánea. En los últimos 20 años, autoras como Aida Bahr, Lourdes González, Marilyn Bobes, Laidi Fernández, Mirta Yáñez, Mylene Fernández Pintado, Ana Lidia Vega Serova, Ena Lucía Portela, Nancy Alonso, Ana Luz García Calzada, entre otras integrantes del catálogo de Unión, han llevado a la literatura una particular mirada de mujer, útil para comprender la experiencia común que supone habitar este mundo bajo las exigencias sociales que implica un determinado arquetipo de feminidad. Pero, felizmente, las mujeres- personajes que habitan la literatura de las cubanas desbordan cualquier idea estática asociada a su género, y se inmiscuyen en la complejidad sicológica de la especie humana.

Lo mismo sucede con el libro de cuentos La sombra del paisaje, de Lourdes González Herrero y las novelas Para matar la sombra, de Ana Luz García Calzada; A merced de mí, de Aida Bahr; y Mujer perjura, de Marilyn Bobes, títulos que componen el “bloque” de este año. Estos textos regalan además un interesante recorrido por lo que se escribe en varias zonas de la Isla, pues las autoras habitan en Holguín, Guantánamo, Santiago de Cuba y Ciudad de La Habana, respectivamente.

De la también narradora Laidi Fernández de Juan provinieron las palabras de presentación, “ligeras y graciosas”, como le fueron solicitadas por Thelma Jiménez, jefa de editores de Unión. En una jocosa carta a la editora, Laidi dibujó las claves fundamentales que invitan a leer cada uno de estos textos “salidos de manos de mujer”, donde la cubanía funciona como elemento de ilación, lo mismo que un sentido de pertenencia a esta tierra, manifiesto en todas las protagonistas y que contrasta con ese otro discurso “desencantado y gris”, presente en nuestras letras hace algunos años.

Ana Luz García Calzada es una de nuestras narradoras más sagaces. Con varios libros publicados. La guantanamera propone aquí una novela de corte humorístico en la cual pretende divertir al lector y regalarle un pedacito de oasis en el medio del desierto cotidiano. Para matar la sombra rompe esquemas en cuanto a la estructura y “a un final de texto que aunque se intuía, sorprende con eficacia por su sutileza”, afirmó Laidi Fernández de Juan. Además, destacó la riqueza imaginativa del texto, donde confluyen la magia negra, la aventura y la simbólica manera de nombrar los personajes. Otro tanto gana el tratamiento transgresor del universo femenino: “Las mujeres de esta novela, aburridas de no ser nadie, se convierten en personas osadas, que van por la vida aguantando golpes, pero a la vez propinando grandes, memorables palizas. Son, en resumen, mujeres-penumbras, mujeres-espectros, adúlteras impúdicas de hastiadas de tanta frustración”.

El libro de Lourdes González resultó ganador del Premio Guillermo Vidal de la UNEAC de Las Tunas, cuyo jurado subrayó “la eficaz conjugación de un lenguaje contemporáneo y una emoción asentada en el nivel del lenguaje referencial, el gozo de la palabra y en una mirada personal, distintiva, que le permite establecer esa relación vital entre lo propio y lo otro, sin limitarse o ceñirse a una estructura  o a un medio sociológico mutable o perecedero y resaltar el conflicto en el plano literario y humano de unos personajes vivos, que destacan su singularidad expresiva en situaciones, espacios y ambientes definidos; pero interactúan sin dificultad con situaciones, ambientes y espacios posibles en cualquier otro lugar y tiempo para finalmente mostrarse como un conjunto válido, con cuentos francamente magistrales”.

La autora de la exitosa novela Las edades transparentes, reconocida con el Premio de la Crítica 2008, se luce en este libro como cuentista al lograr relatos divertidos y a la vez cargados de reflexión sobre la realidad cubana actual. El libro está plagado de ironías según apuntó la presentadora. “Lourdes, como buena cuentista, no aspira a solemnidades, pretende entretenernos al hablar de nuestras vidas, sacándonos de ellas por un instante”.

En su segunda novela, escrita en el año 2003, Aida Bahr establece una mirada a los más recientes traumas de la sociedad cubana actual a través de la vida una mujer que busca desesperadamente la respuesta a sus dudas y culpas, agravados por la crisis económica de los años 90. Las cartas que escribe a sus hijos desde un lugar lejano a Cuba, la hacen repasar la historia trágica de su familia y esclarecen los conflictos que la asedian, como fantasmas del pasado. “Es el canto angustioso de las innumerables cargas que llevamos sobre nuestras espaldas por los siglos de los siglos amén”, sentenció Laidi Fernández al repasar el tratamiento de la feminidad en la novela.

La recurrencia de la epístola como estilo, presente en Ana Luz García y Aida Bahr, persiste en el título de Marilyn Bobes, donde nuevamente Iluminada Peña llega como protagonista. La mujer que parece haberse convertido en obsesión para la narradora desde que naciera como protagonista del excelente cuento “Pregúntaselo a Dios”, llega ahora a narrar su propia vida. Los episodios de la historia recorren a través de 15 años la travesía del personaje desde La Habana a Florencia y Touluse, en la que se evidencia un crecimiento cultural que permite una revisión completa de su existencia.

La novela breve y no por ello menos contundente que es Mujer perjura ha sido para la escritora, según reveló, un divertimento en el cual, no obstante, busca reflexionar sobre la emigración de una manera menos estereotipada. En ella se declara personaje rompiendo de una vez con esa idea de querer adjudicar matices autobiográficos a cada anécdota, pues, como asegura Nabokov, decir que una ficción es real es un insulto al arte y a la verdad. “Tanto Iluminada como yo somos mujeres perjuras, y a mucha honra”, confirmó la escritora.

Lúdicas, subversivas y profundas, las narradoras cubanas siguen aportando buenas páginas a nuestras letras. Estos cuatro libros se añaden a otros de autoría femenina presentados durante esta feria como prueba contundente de que la presencia de las mujeres en la literatura contemporánea cubana resulta una mención insoslayable y pertinaz.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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