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Un premio a la Memoria

L. R. Simón • La Habana

Foto: Alain Gutiérrez

 

Algunas horas nos separan de la clausura de las jornadas habaneras de la Feria Internacional del Libro Cuba 2010, y el Centro Pablo de la Torriente Brau, una de las instituciones de mayor presencia en esta 19 edición, nos convida una vez más a su encuentro, en esta ocasión para dar a conocer los laureados del Premio Memoria 2009. Miembro y presidenta del jurado, la profesora e investigadora Aurea Matilde Fernández presentó los seis proyectos ganadores, escogidos entre 13 finalistas por su calidad y singularidad.
 

Las obras premiadas fueron calificadas como importantes aportes a la literatura, a la memoria histórica de momentos significativos en Cuba, y constituyen sólidos proyectos que serán posteriormente publicados con el auspicio del Centro Pablo. Este premio, creado hace 14 años por Víctor Casaus, director de la institución, con el objetivo de rescatar y divulgar la memoria pasada y presente de nuestro país, fue concedido a: Héctor Villaverde por Diseño gráfico en Cuba; Raúl Hernández por La casa en un morral; José Antonio Fulgueira por su libro Los hombres de negro; Arístides Vega por No hay que llorar; René Batista y su obra Fiesta del conuco; y María Ileana Álvarez por  Los noticieros ICAIC, voces.  

El Premio Memoria da continuidad a los sueños que el Centro Pablo se propuso desde su fundación, con la ayuda indiscutible ―asegura Víctor Casaus― de estudiosos, trovadores, artistas digitales, investigadores y todas aquellas personas que junto a la figura de Pablo de la Torriente, de su legado y de su ejemplo han apoyado cada uno de sus proyectos.

En el encuentro fueron presentados además las reediciones de ¡Arriba muchachos! y Testimonios y reportajes, textos dedicados a la figura del joven periodista y escritor cubano Pablo de la Torriente. El primero de estos ejemplares, asegura Denia García Ronda, contiene 40 reportajes, algunos publicados en el periódico Ahora en enero de 1934, y narra la participación de Pablo en cada una de las acciones que se llevaban a cabo en la década de la dictadura machadista. A través de las crónicas y reportajes ahí recogidas, Pablo supo transmitir fehacientemente el actuar de los estudiantes cubanos, y de manera muy particular los de la Universidad de La Habana, círculo con el cual tuvo mayor relación y en el que fue considerado y aceptado por su participación revolucionaria en la construcción de la historia de la Universidad y del país.

Testimonios y reportajes, reeditado también para la ocasión, se interrelaciona con el anterior texto, pues integra entre otros documentos, importantes reportajes escritos por el joven periodista, con un lenguaje profundo y delicioso, aseguraron sus presentadores. Entre estos trabajos podemos encontrar testimonios sobre la primera prisión que sufrió Pablo de la Torriente en 1931 titulado 105 días preso, y reportajes tan importantes para comprender la historia de Cuba como lo es Realengo 18, entre otros que describen acuciosamente la situación en el país después de la caída de Machado.  

Pocas personas llevaron a cabo una tarea de denuncia y combate tan profundo y continuo como Pablo de la Torriente, su obra y el legado que dejó se multiplican en cada rincón cubano. Así lo demuestra el libro Pablo en voces avileñas, de Elizabeth Rodríguez y José Antonio Quintana, autores de una compilación que recoge en 142 páginas textos de un grupo de escritores de Ciego de Ávila que intentan acercarse a la vida y a la obra del cronista cubano.

A manera de conclusión, fue presentado el último disco de la colección Palabra Viva, dedicado a José Juan Arrom, un escritor e intelectual que supo apropiarse de cada fragmento de Cuba, y cuya obra constituye, al decir de Guillermo Rodríguez Rivera, “una exploración y reivindicación de lo cubano. José Juan Arrom se mantuvo fiel a sus orígenes pese a la distancia que lo separó durante la mayor parte de su vida de esta tierra, y esa misma “fuerza centrífuga que lo alejaba de Cuba, parecía la misma fuerza centrípeta que lo acercaba más a la nación”.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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