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Elena Yampolskaya es una
de las personalidades
rusas que se encuentra
en La Habana por estos
días para participar en
la Feria del Libro Cuba
2010 y en las
actividades colaterales
que tendrán lugar en
diferentes espacios de
la capital,
específicamente en la
muestra de cine ruso.
Graduada en 1993 del
Instituto Estatal de
Arte Teatral y de la
Facultad de Ciencia de
Teatro, miembro de la
Unión de cineastas de
Rusia, Elena ha sido
laureada a lo largo de
su carrera con el premio
ruso teatral La Gaviota,
con la medalla de oro
Pushkinskaya y con el
Premio Nacional de la
Prensa La Chispa.
Desde 1994 Yampolskaya
trabaja en el periódico
ruso Isvestia y
actualmente ocupa el
puesto de segunda
redactora jefe. Con
títulos como 12
tramas sobre el amor y
el teatro, Elena
Mayorova y sus demonios
y En busca de Oleg
Tabakov, Elena se
incluye en la lista de
los periodistas rusos
más importantes en la
esfera de la cultura.
En el presente siglo, la
situación de la mujer en
el ámbito
cinematográfico todavía
presenta algunas
dificultades. Para
algunas directoras
resulta complicada su
inserción en un mundo
que todavía es
reconocido
universalmente por el
trabajo que realizan los
hombres, aunque la
figura femenina se hace
sentir cada vez más,
expresó la periodista en
su encuentro con La
Jiribilla. No
obstante, en opinión muy
particular, Elena
Yampolskaya asegura que
considera mucho mejor el
cine que realizan los
hombres sin dejar de
reconocer que existen
grandes directoras en
Rusia tales como Kira
Muratova y Alla Surikova.
El nuevo cine ruso es
básicamente el mismo,
declara Yampolskaya y
las diferencias se
centran particularmente
en los elementos
estéticos. Aunque aclara
hay una diferencia
dentro de todo este
andamiaje: “La mayoría
de los directores
jóvenes hacen películas
de la vida actual en
Rusia. Hace diez años
ellos solo mostraban las
cosas negativas, hacían
hincapié en lo malo que
estaba sucediendo en
nuestra sociedad, pero
eso era con un fin: las
películas causaban más
efecto. Aquellos filmes
que mostraban lo mal que
estábamos tuvieron gran
éxito en los festivales
internacionales”.
“Esa entonces es a mi
entender la visión que
el mundo quiere que
demos de nosotros
mismos, el cine más
oscuro, más negro. De
ahí que cuando vemos
esas películas sabemos
que fueron filmadas para
presentarlas en estos
festivales. Ahora ya la
situación está
cambiando, los
espectadores nacionales
comienzan a tener otra
visión de Rusia, y eso
es producto de que los
propios directores rusos
han cambiado también su
visión. Hablando por
ellos puedo decir que ya
no nos interesa trabajar
sobre esa parte negativa
que vivió el país.”
Esta constituye una
oportunidad para el
reencuentro, una nueva
página se abre entre
Cuba y su país al que
hemos estado muy ligados
históricamente. ¿Qué
significación tiene para
Rusia esta nueva etapa
de relaciones?
Para la forma de pensar
de los rusos esto es
algo muy importante.
Rusia es una nación muy
honesta y el hecho de
que nosotros hayamos
tirado todo lo bueno que
teníamos provocó que en
muchos países nos vean
con una mancha negra.
Ayer cuando me dirigía
al aeropuerto para tomar
el avión hacia aquí, el
taxista me preguntó para
dónde iba y le respondí:
a Cuba. Comenzamos a
conversar y me dijo que
Rusia en algún momento
había abandonado a Cuba,
y yo entonces le dije
que fuimos nosotros los
que más perdimos porque
abandonamos a nuestros
amigos, y aquí no solo
está incluida Cuba,
están muchos otros
amigos. El taxista que
es una persona muy
sencilla me dijo algo
maravilloso: ¡Por
supuesto! Si tú vas a lo
largo de una fila de
personas y a cada uno le
escupes en la cara,
entonces cada uno de
ellos se convierte en tu
enemigo, y cuando ellos
te escupan a ti, estarás
como estuvo Rusia hace
unos años atrás a los
ojos del mundo. Sin
embargo, estamos muy
esperanzados porque esta
situación va a cambiar,
y este constituye uno de
los pasos que nos
permitirá lograrlo. Todo
lo que hemos vivido
durante estos años,
incluso con Cuba,
creemos ha sido
perdonado, pues nos han
vuelto a acoger. Por eso
estamos aquí. |