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Los balletómanos
enloquecieron cuando se
dio la noticia de que la
19 Feria del Libro
traería al Bolshoi a La
Habana. Seis de sus más
virtuosos bailarines
actuarían solo por una
noche en el Teatro Karl
Marx y hubiera sido
imperdonable no hacer la
cola de horas en las
taquillas de venta de
las entradas. Había que
disfrutar el tiempo para
la fantasía, y no dejar
escapar el desfile de
princesas y guerreros
salidos de las historias
de Gisselle,
Espartaco o El
lago de los cisnes.
Sobre todo, porque los
clásicos serían bailados
en pas de deux
—la mayoría—
por los rusos de una de
las mejores compañías
del mundo y por tres
parejas del Ballet
Nacional de Cuba,
también reconocido como
una de las escuelas más
importantes del género.
Por fortuna, el programa
de 11 piezas diseñado
por la prima
bellerina absoluta
Alicia Alonso, permitió
paladear largamente
aquellos momentos de
lujo.
Las expectativas tanto
del público que se
reencontraba con el
Bolshoi luego de varias
décadas1,
como de los propios
artistas, versaban sobre
la posibilidad de
confrontación de dos
maneras muy diferentes
de asumir la danza. Y
aunque las bailarinas
cubanas
Bárbara García y
Viengsay Valdés
señalaran antes de la
presentación que
precisamente “la
diferencia de estilos”,
las distintas “maneras
de moverse”, serían unos
de los atractivos
principales de la
función, la intensidad
interpretativa de unos y
otros se hizo notar como
elemento común. “Cubanos
y rusos son muy
emocionales y así
bailan”, había dicho en
conferencia de prensa
Elena Andrienko,
discípula de Luidmila
Semeniaka y Artista
Emérita de la Federación
Rusa (2003).
El adagio de El lago
de los cisnes abrió
el programa. Con la
música de Tchaikovski
danzaron la Andrienko y
el bailarín Ruslan
Skovertsov, ganador del
Concurso Internacional
de Moscú, cuyo
repertorio incluye,
entre otros, La Bella
durmiente del bosque,
y Jorobado de
Nuestra Señora de París.
También El lago…,
que sobre el original de
Marius Petipa
coregrafiara en Cuba
Alicia Alonso, fue
interpretado por una
pareja cubana. Anette
Delgado y Alejandro
Virelles dieron vida a
Odile y el Príncipe
Sigfried en el pas de
deux del tercer acto
de la pieza.
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Ana Antonicheva bailó
junto con Dimitri
Belogolovtsev el adagio
de Espartaco, el
ballet que Leonid
Jacobson creara en el
Bolshoi en 1956 y que
interpretaran en su
estreno las estrellas
Vladimir Vassiliev y
Ekaterina Maximova.
Luego de la escena de la
separación de Espartaco
y Frigia, los rusos
volvieron a actuar con
el pas de deux de
Raymonda, danzado
por Galina Stepanenko,
primera figura de su
compañía, y Vladimir
Neprozhny, Segundo
Premio del Concurso
Internacional de Ballet
Gran Prix de Luxemburgo
en 1995.
En el adagio de
Giselle, con
coreografía de Yuri
Grigorovich, departieron
Skvortsov y Antonicheva,
una bailarina de larga
trayectoria entre cuyos
méritos se cuentan la
Medalla de Oro en el
Primer Concurso
Transcaucásico de
Artistas de Ballet de
Bakú en 1988 y diez años
más tarde, el Primer
Premio del Concurso
Internacional de
Artistas de Ballet de
Jackson en EE.UU.
Tango, del ballet
El siglo de oro, y
Carmen (adagio)
fueron las otras dos
coreografías que trajo
el Bolshoi a Cuba,
completándose así el
“recital” de clásicos
que con toda intención
habían preparado para su
presentación y nuevo
intercambio con el
Ballet Nacional[i].
Por la parte cubana,
además de Delgado y
Virelles; Viengsay
Valdés y Elier Bourzac (pas
de deux del acto tercero
de Don Quijote);
Bárbara García y Javier
Torres (pas de deux
de Las intermitencias
del corazón);
Sadaise Arencibia,
Leonardo Pérez, Camilo
Ramos, Dani Hernández y
Jaciel López (Adagio de
la Rosa de La Bella
durmiente del bosque);
y Yanier Gómez, Camilo
Ramos, Edward González,
Alejandro Silva y Yonah
Acosta (Acentos,
coreografía de Eduardo
Blanco) bailaron
cómodamente frente a su
público, reglándonos el
orgullo de corroborar
que contamos con una
compañía excepcional. El
compartir la función con
los reconocidos artistas
rusos, además de
constituir un honor,
demostró que el Ballet
Nacional está a la
altura de lo mejor del
ballet a escala
internacional.
La presentación del
Ballet del Teatro
Bolshoi y el Ballet
Nacional de Cuba
reafirma la amistad de
rusos y cubanos, y
reanuda la intensa
actividad de
intercambios que, entre
1960 y 1980, sostuvieron
ambas compañías.
Notas:
1El
Bolshoi se
presentó por
última vez en
Cuba 1980
durante el 7mo.
Festival
Internacional de
Ballet de La
Habana, aunque
hace dos años
algunas de sus
figuras,
estuvieron
invitadas a la
21 edición del
mismo.
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