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La Habana
del 11 al 21
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Amistad en pas de deux

Mabel Machado • La Habana

Fotos: Nancy Reyes

 

• GALERÍA DE IMÁGENES DE LA FUNCIÓN

 

Los balletómanos enloquecieron cuando se dio la noticia de que la 19 Feria del Libro traería al Bolshoi a La Habana. Seis de sus más virtuosos bailarines actuarían solo por una noche en el Teatro Karl Marx y hubiera sido imperdonable no hacer la cola de horas en las taquillas de venta de las entradas. Había que disfrutar el tiempo para la fantasía, y no dejar escapar el desfile de princesas y guerreros salidos de las historias de Gisselle, Espartaco o El lago de los cisnes.

Sobre todo, porque los clásicos serían bailados en pas de deux la mayoría por los rusos de una de las mejores compañías del mundo y por tres parejas del Ballet Nacional de Cuba, también reconocido como una de las escuelas más importantes del género. Por fortuna, el programa de 11 piezas diseñado por la prima bellerina absoluta Alicia Alonso, permitió paladear largamente aquellos momentos de lujo.

Las expectativas tanto del público que se reencontraba con el Bolshoi luego de varias décadas1, como de los propios artistas, versaban sobre la posibilidad de confrontación de dos maneras muy diferentes de asumir la danza. Y aunque las bailarinas cubanas Bárbara García y Viengsay Valdés señalaran antes de la presentación que precisamente “la diferencia de estilos”, las distintas “maneras de moverse”, serían unos de los atractivos principales de la función, la intensidad interpretativa de unos y otros se hizo notar como elemento común. “Cubanos y rusos son muy emocionales y así bailan”, había dicho en conferencia de prensa Elena Andrienko, discípula de Luidmila Semeniaka y Artista Emérita de la Federación Rusa (2003).

El adagio de El lago de los cisnes abrió el programa. Con la música de Tchaikovski danzaron la Andrienko y el bailarín Ruslan Skovertsov, ganador del Concurso Internacional de Moscú, cuyo repertorio incluye, entre otros, La Bella durmiente del bosque, y Jorobado de Nuestra Señora de París. También El lago…, que sobre el original de Marius Petipa coregrafiara en Cuba Alicia Alonso, fue interpretado por una pareja cubana. Anette Delgado y Alejandro Virelles dieron vida a Odile y el Príncipe Sigfried en el pas de deux del tercer acto de la pieza.

Ana Antonicheva bailó junto con Dimitri Belogolovtsev el adagio de Espartaco, el ballet que Leonid Jacobson creara en el Bolshoi en 1956 y que interpretaran en su estreno las estrellas Vladimir Vassiliev y Ekaterina Maximova. Luego de la escena de la separación de Espartaco y Frigia, los rusos volvieron a actuar con el pas de deux de Raymonda, danzado por Galina Stepanenko, primera figura de su compañía, y Vladimir Neprozhny, Segundo Premio del Concurso Internacional de Ballet Gran Prix de Luxemburgo en 1995.

En el adagio de Giselle, con coreografía de Yuri Grigorovich, departieron Skvortsov y Antonicheva, una bailarina de larga trayectoria entre cuyos méritos se cuentan la Medalla de Oro en el Primer Concurso Transcaucásico de Artistas de Ballet de Bakú en 1988 y diez años más tarde, el Primer Premio del Concurso Internacional de Artistas de Ballet de Jackson en EE.UU. Tango, del ballet El siglo de oro, y Carmen (adagio) fueron las otras dos coreografías que trajo el Bolshoi a Cuba, completándose así el “recital” de clásicos que con toda intención habían preparado para su presentación y nuevo intercambio con el Ballet Nacional[i]

Por la parte cubana, además de Delgado y Virelles; Viengsay Valdés y Elier Bourzac (pas de deux del acto tercero de Don Quijote); Bárbara García y Javier Torres (pas de deux de Las intermitencias del corazón); Sadaise Arencibia, Leonardo Pérez, Camilo Ramos, Dani Hernández y Jaciel López  (Adagio de la Rosa de La Bella durmiente del bosque); y Yanier Gómez, Camilo Ramos, Edward González, Alejandro Silva y Yonah Acosta (Acentos, coreografía de Eduardo Blanco) bailaron cómodamente frente a su público, reglándonos el orgullo de corroborar que contamos con una compañía excepcional. El compartir la función con los reconocidos artistas rusos, además de constituir un honor, demostró que el Ballet Nacional está a la altura de lo mejor del ballet a escala internacional.

La presentación del Ballet del Teatro Bolshoi y el Ballet Nacional de Cuba reafirma la amistad de rusos y cubanos, y reanuda la intensa actividad de intercambios que, entre 1960 y 1980, sostuvieron ambas compañías.

Notas:

1El Bolshoi se presentó por última vez en Cuba 1980 durante el 7mo. Festival Internacional de Ballet de La Habana, aunque hace dos años  algunas de sus figuras, estuvieron invitadas a la 21 edición del mismo.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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