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Cuando supo que habría
de dedicar unas palabras
al público que se
congregaría en La Cabaña
para inaugurar la 19
Feria, optó por el
recuento sencillo.
Escogió de su vida solo
los momentos necesarios,
esos azares del destino
en que la historia la ha
colocado ante los
grandes hitos. Se
describió con sencillez
como una mujer sencilla,
sin pretensiones de
notoriedad ante el
homenaje. Si de
introducirse a sí misma
se trata, María del
Carmen Barcia se aleja
de la pulcritud que
caracteriza la
historiografía y apuesta
por las medias tintas.
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Afortunadamente, sobran
quienes dan fe de la
integridad de su vida,
de su solidez cultural y
de los extraordinarios
aportes de su obra a la
comprensión del
desarrollo histórico de
la Cuba colonial y a la
formación de nuevos
profesionales: Bertha
Álvarez, Mercedes
García, Oscar Zanetti,
Javier Gutiérrez y
Leonor Amaro, entre
varias decenas de
personas, acudieron a la
sala Guillén a compartir
sus anécdotas y visiones
sobre la obra de Barcia.
Profesores e
investigadores de la
Facultad de Filosofa e
Historia y del Instituto
de Historia de Cuba (IHC),
profesionales que un día
fueron sus alumnos en
aulas universitarias o
cuyas tesis le deben el
“visto bueno”.
Correspondió a Leonor
narrar sus primeros
años, esos que consideró
para comprender su
plenitud actual.
Posteriormente, Bertha
Álvarez reseñó los años
universitarios de María
del Carmen, como parte
de la promoción que
reabrió las aulas de La
Colina luego de 1959.
Destacó su
participación en el
curso emergente de
formación de profesores
de Secundaria Básica, su
desempeño como pedagoga
en los barrios
periféricos de la
ciudad, el éxito y los
estragos de una tesis de
licenciatura que la
introduciría para
siempre en los azares de
la historia antigua
(luego publicada en
forma de libro) y su
incorporación como
profesora de Historia en
la Universidad de La
Habana, apenas graduada.
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Siguiendo la línea
cronológica, como cabe
esperar de un panel
compuesto por
historiadores, Oscar
Zanetti destinó sus
palabras a esbozar una
década que para él
resulta significativa en
la conformación del
perfil intelectual de
María del Carmen Barcia:
los años comprendidos
entre 1979 y 1989.
Destacó Zanetti la
incorporación de la
investigadora al
departamento de Historia
de Cuba del IHC y su
entrega a la elaboración
de dos volúmenes sobre
el período colonial
cubano, textos que
resultaron materiales de
consulta imprescindibles
para los estudiantes de
entonces en medio de una
reforma integral de los
planes de enseñanza.
“María del Carmen se
había dedicado hasta
entonces a la Historia
Antigua y por ese motivo
sorprendió mucho su
incorporación al
departamento —explicó—;
pero ya estaba
irremediablemente
mordida por el bichito
de la investigación y
los archivos cubanos.
Muy pronto fue nombrada
jefa de departamento y
dirigió siempre desde la
autoridad intelectual
que representaba.”
La publicación de los
dos tomos de La
Colonia correspondió
en aquel momento a un
colectivo experimentado
de investigadores
coordinados por Barcia.
La importancia de esta
obra fue valorada por
Mercedes García como
“extraordinaria en su
síntesis y exhaustividad,
realizada en tiempos de
una crudeza económica
extrema y una compleja
situación política en el
país”.
Para los historiadores
reunidos en el homenaje,
la labor investigativa
de Barcia resalta por su
énfasis en los procesos
sociales y su superación
de los enfoques
deterministas y
puramente económicos que
hasta hace unas décadas
regían la historiografía
cubana.
De entre sus tantos
libros, María del Carmen
Barcia seleccionó para
reeditar y proponer a
los lectores de esta
Feria tres títulos de
alto calibre: Mujeres
al margen de la historia,
Una sociedad en
crisis. La Habana a
finales del siglo XIX
y Capas populares y
modernidad en Cuba
(1878-1930).
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El primero de ellos
constituye una
recopilación de ensayos
publicados por la autora
en revistas cubanas y
extranjeras. Según se
explica en la
contraportada, se trata
de historias de mujeres
simples, nunca
documentadas por la
historiografía oficial:
esclavas, negras,
prostitutas, escritoras
irreverentes. Mujeres
al margen de la historia
es el tercer libro
publicado por la
Colección Premios
Nacionales de Ciencias
Sociales y se inserta en
una línea de
investigación
privilegiada por Barcia:
la historia de la mujer
cubana y los estudios de
género. Sus aportes en
este sentido han sido
decisivos para el
trabajo del Programa de
Estudios de la Mujer de
Casa de las Américas, de
cuyo Premio ha sido
también jurado.
También de la “gente sin
historia”, de hombres y
mujeres comunes, habla
Capas populares y
modernidad en Cuba.
Es un análisis
exhaustivo de las
personas que fungieron
como mano de obra en
Cuba en las dos décadas
comprendidas entre 1878
y 1930. Una sociedad
en crisis…, por su
parte, narra las
vicisitudes de una época
reveladora de nuestra
historia: la transición
hacia la modernidad de
un país colonizado, en
plena vorágine de las
guerras de
independencia.
Los lectores pueden
encontrar los tres
títulos en las librerías
de La Cabaña y también
en otros puntos de la
ciudad. La prosa
elegante de la autora,
su presentación
ingeniosa de cualquier
arista de nuestro pasado
y la rigurosidad de sus
análisis, revelan una
mujer que trasciende los
marcos de la
historiografía. María
del Carmen Barcia puede
ser una mujer “al borde”
de las vanidades y
pretensiones; pero de la
investigación no puede
siquiera automarginarse.
Es una mujer en el
centro de la Historia,
en el centro de la
cultura. |