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La mínima distancia entre la obra de arte y
la pérdida de su
misterio, o su aura,
como dijo ya en los años
60 el teórico
frankfurtiano Walter
Benjamin, ha sido
colocada bajo la lupa de
Ticio Escobar, ministro
de Cultura de Paraguay y
autor de los cuatro
ensayos que integran el
libro, presentado este
sábado en la 19 Feria
Internacional del Libro.
Muchos especialistas en el tema
concuerdan en la idea de
que vivimos en la era
del homo-videns,
por lo cual hoy es muy
difícil sorprender a un
mundo que vive dentro de
un constante bombardeo
de imágenes, un griterío
de mensajes incoherentes
que solo crean y
mantienen la confusión.
“Hay dos alternativas
hoy para un artista que
pretenda hacerse
escuchar: una es gritar
más alto que todas las
demás voces; la otra,
bajar la voz
estratégicamente hasta
que casi no se le pueda
escuchar”, dijo Escobar
a La Jiribilla.
Durante la presentación del libro
manufacturado por la
matancera Ediciones
Vigía, el escritor y
Ministro de Cultura de
Cuba Abel Prieto Jiménez explicó
que su homólogo
paraguayo “acompaña sus
funciones con un
pensamiento de
vanguardia. Es un hombre
que nos enriquece con su
conversación y con su
amistad. Por estas
razones agradezco esta
muestra de pensamiento
tan inquietante y esta
visión del arte tan
nueva y tan de real
vanguardia”.
Al autor le interesa discutir el
papel del arte de hoy
desde una mirada no
esteticista y no
fetichista. Porque el
arte se mueve. Las
imágenes ―parecieran las
grandes enemigas― son
también una herramienta
para intuir aspectos
oscuros de la sociedad
que no son asequibles
para otras
manifestaciones o
medios.
“El presente libro contiene cuatro
ensayos enlazados unos
con otros en torno a la
obra de arte hoy, a cómo
se exige ya un nuevo
concepto ―punto que
parecería dado de baja
hace tiempo. Benjamín
pensaba que el aura de
la obra de arte es el
hechizo que se reserva
la renovación de signos
continuamente. Pero
también tiene una
función política que
mantener. Creo que la
pérdida absoluta del
enigma es un peligro, la
obra de arte toda
transparente mata la
capacidad de criticar y
de intensificar la
experiencia del mundo y
la producción de
sentido”, explicó Ticio
Escobar. |