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A cargo de la Editorial
Letras Cubanas tuvo
lugar este sábado 13 en
el Complejo Morro-Cabaña
la presentación de
Narrar la nación, de
la autoría de Ambrosio
Fornet, Premio Nacional
de Literatura;
Ensayos inconclusos,
de Enrique Saínz y
Orígenes: las
modulaciones de flauta,
de Mayerín Bello, tres
títulos que, al decir de
sus temáticas y autores,
constituyen valiosísimos
textos que aportan
nuevas visiones a
problemáticas en otras
ocasiones abordadas en
la literatura.
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A cargo de Rinaldo
Acosta estuvo la
presentación de las
obras, hecho tal vez
poco casual si tenemos
en cuenta que fue el
propio presentador quien
editó los tres textos.
Al decir de Ambrosio
Fornet, Acosta subrayó
sus trascendentales
aportes a la literatura
cubana, haciendo un
breve recorrido por
algunas de sus obras y
su quehacer en el
espacio de la
intelectualidad en Cuba.
“Ya en la década de los
60 se desatacaba como
uno de los principales
ensayistas de aquellos
tiempos, varias
generaciones de lectores
nos formamos leyendo los
libros de Ambrosio de
esos años. Títulos como
En tres y dos y
En blanco y negro
constituyeron obras
relevantes en nuestra
literatura, y de las
cuales Francisco López
Sacha afirma sentaron
bases y establecieron
cánones para la
cuentística cubana y
para ciertas zonas del
pensamiento, a propósito
del papel del
intelectual en la
sociedad”.
Narrar la Nación
incluye trabajos
publicados en distintas
épocas relacionados
entre sí “por un hilo
común que aborda temas
que tienen que ver con
la identidad y la
nación. Existían tantos
puntos de contacto entre
los trabajos, tantos
ecos recíprocos que el
autor concibió la
acertada idea de
agruparlos como un libro
orgánico, con partes y
capítulos, en vez de
presentarlos como una
mera recopilación”.
El tema de la identidad
tiene un rol central en
este texto en el cual,
según su editor, no
se halla una repetición
de tesis manidas, Fornet
“rescata el concepto de
identidad a partir de su
índole intrínsecamente
contradictoria, ella
supone la unidad en la
diversidad y, por lo
tanto, debe incluir
entre sus dimensiones la
arista del cambio, pero
si, como hacen los
posmodernos, solo se
señala este último
aspecto, podemos quedar
sin nada entre las
manos, y cito a
Ambrosio: “aquello que
flota, o se desdibuja o
se dispersa, corre el
riesgo de desaparecer
sin ser notado”.
Al referirse a los
ensayos, Acosta explica
que estos tienen como
trasfondo un mundo
contradictorio donde
“mientras que al nivel
filosófico los teóricos
del posmodernismo ponían
en tela de juicio la
categoría de identidad,
y sociólogos y políticos
declaraban obsoletos los
particularismos
nacionales y étnicos en
la era de la
globalización, por otro
lado se producían
reivindicaciones de la
identidad, a veces
provenientes de los
lugares más
inesperados”.
Acosta agrega que una de
las más importantes
conclusiones a que
arriba el autor es
precisamente que
identidad no es lo mismo
que mismidad y que “en
el caprichoso entramado
de los destinos
individuales y
colectivos se tejen
insólitas figuras que no
pueden enmarcarse
fácilmente dentro de los
límites de un solo
perfil identitario”.
En la presentación
también se hizo alusión
a que uno de los
principales ejes
temáticos de este libro
lo constituye la
literatura cubana
escrita en los EE.UU. y
a la cual Fornet ha
dedicado varios
estudios. Acosta insiste
en la idea de López
Sacha acerca de que
“Fornet ha convertido en
bandera la
responsabilidad del
intelectual cubano donde
quiera que este se
encuentre”.
“Narrar la nación
cuenta con análisis de
relevantes problemáticas
literarias y sociales,
referencias teóricas y
bibliográficas
abundantes y bien
actualizadas y
reflexiones que, sin
dejar de tomar en cuenta
el estado contemporáneo
de la discusión
académica sobre el tema
tratado, no hacen
concesiones a las modas
ni a las “agendas”
dominantes”.
El pensamiento dinámico
y cuestionador
constituye un mérito
indiscutible de un texto
que busca suscitar la
polémica, y sobre todo
movilizar la conciencia
y el pensamiento,
elementos que logra
hasta la última de sus
páginas. En él
encontramos los
personajes más
insospechados, comenta
el propio autor, “Máximo
Gómez, por ejemplo, a
quien considero el mayor
filósofo que ha
producido este país,
autor de la tan
significativa frase: o
nos pasamos o no
llegamos. Y Martí,
inmerso en el fenómeno
de la modernidad, que
tan adelantado a todo no
creía que lo moderno
estuviera hecho de
concreto y cables de
comunicación, había
cierta modernidad, otra,
que él percibía y que
expuso en muchos de sus
textos”.
Orígenes: las
modulaciones de flauta,
de Mayerín Bello fue
otro de los títulos
presentados en la
ocasión. El libro
constituye una excelente
recopilación de ensayos
sobre aspectos muy
diversos de la obra de
los escritores del grupo
Orígenes. Entre lo
telúrico y lo estelar,
Juego de las
decapitaciones,
El peregrinaje por la
calzada de Jesús del
Monte y Presencia
dantesca en la obra del
grupo Orígenes son
algunos de los ensayos
que nos descubren temas
como lo carnavalesco en
la narración de Lezama,
el interés de Lezama por
la filosofía oriental,
un estudio significativo
entre la poesía y la
prosa de Eliseo Diego,
temas que a decir de su
presentador y editor nos
conducen a pensar en
Orígenes como grupo.
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Según Mayerín Bello,
comentó Acosta, su
intención nunca fue
proponer, si es que
existe, una definición
de Orígenes. Sin
embargo, a través de
este libro, “propone
entender a Orígenes a
partir de tres
principios básicos: lo
primero, es la
producción y dimensión
cósmica del grupo, que
se hace evidente en las
tesis lezamianas en
torno a lo
telúrico y lo estelar;
segundo, la presencia de
cierto desasosiego o
incluso angustia
existencial relacionada
con el recurrente tema
del tiempo, y de lo cual
la obra de Eliseo Diego
nos ofrece un buen
ejemplo; y por último,
lo que la autora define
como la creación
entendida como forma de
un conocimiento
tributario de la propia
claridad interior”.
“El libro de Mayerín
viene a sumarse a
crecientes cuerpos de
investigaciones que
ahondan en el
conocimiento de nuestros
clásicos desde aristas
novedosas, y ratifica
que Orígenes sigue
siendo tierra fértil
para el hallazgo de
rutilantes tesoros de
poesía, sabiduría y
belleza.”
Asimismo, para cerrar
esta suerte de trilogía,
Acosta tomó una vez más
la palabra para
introducirnos Ensayos
inconclusos, de
Enrique Saínz, un
escritor al que el
propio Acosta calificó
como el más constante
estudioso de la poesía
cubana.
Este libro que nos
presenta la Editorial,
constituye una
compilación de textos
muy diversos, pero
unidos todos por un tema
común. Aclaró también
Rinaldo que la obra de
Saínz reúne cuatro tipos
de trabajos entre los
que se encuentran entre
otros, los de corte
historiográficos:
Vida y poesía en Martí y
Casal, Los
inicios de un poeta:
Luis Cernuda, La
obra inicial de María
Zambrano, Lezama y
Vitier y Apuntes
para una historia de la
poesía cubana de la
República.
Se pueden además
encontrar textos de
corte teórico sobre la
crítica literaria hoy y
varios ensayos generales
que abordan la vida de
algunos poetas cubanos
así como diversas
facetas de sus obras. Al
respecto se pueden
encontrar trabajos
dedicados al pensamiento
de Cintio Vitier, Eliseo
Diego y varios textos de
María Zambrano.
La segunda sección de
Ensayos inconclusos
está integrada por
estudios, críticas,
reseñas y presentaciones
de libros concretos
entre los que se
destacan las
aproximaciones a los
autores y producciones
más recientes, Roberto
Méndez, Rolando Sánchez
Mejías, Víctor Fowler,
Jesús David Curbelo,
Sigfredo Ariel son
algunos de estos
autores.
Enrique Saínz nos ofrece
también en su obra
aproximaciones a varios
clásicos de la poesía:
Fayad Jamís, Roberto
Fernández Retamar y
Cintio Vitier. Al decir
del autor, su editor
concluye que esta
crítica “cumple
cabalmente con lo que él
—Enrique Saínz—
considera su misión:
comunicar un respeto
íntimo por la grandeza
de la poesía. Estas
páginas invitan a
reflexionar sobre la
naturaleza de la poesía
y su diálogo siempre
inconcluso, siempre
rehaciéndose con la
realidad”. |