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La obra de Antón Chejov
ha marcado a
intérpretes, críticos y
amantes de la escena
cubana y del mundo.
Influyó en el teatro
contemporáneo desde que
estrenara exitosamente
La Gaviota en
1898 con Konstantin
Stanislavski. Este año
se celebra el
aniversario 150 de su
natalicio y a propósito,
en la Feria
Internacional del Libro
Cuba 2010, tuvo lugar un
encuentro para rendir
homenaje al importante
dramaturgo ruso.
Este encuentro forma
parte de varios
seminarios de carácter
pedagógico que promueve
desde 1996 el proyecto
cultural
interdisciplinario Arte
Tiempo. El primero de
estos encuentros data de
1996, cuando se
abordaron temas de rito
y representación. El
presente se titula
Stanislavski siempre
y ha tenido hasta hoy
cinco seminarios entre
los que se incluyen
algunos donde se narran
las relaciones de Antón
Chejov y Konstantin
Stanislavski, quien,
gracias a Chejov,
desarrolló algunas de
sus teorías relacionadas
con la intuición, el
sentimiento y el
despertar del alma
humana.
En el encuentro
estuvieron presentes
algunas de las figuras
cubanas que han
representado en su
carrera, una u otra vez,
obras de Chejov.
Michaelis Cué, Verónica
Lynn, Carlos Pérez Peña
y Fernando Echevarría
compartieron con el
público algunas de sus
experiencias en las que
han sido las últimas
puestas en escena del
dramaturgo en Cuba.
Amado del Pino participó
además en el encuentro y
leyó Gaviota entre
dos luces, artículo
que dedica a la
presencia de Chejov y
Stanislavski en su obra.
La influencia de Antón
Chejov significa para
Del Pino uno de los
motivos más fuertes que
lo impulsaron a
convertirse en
dramaturgo desde que
leyera por primera vez,
en su adolescencia,
La Gaviota.
Obras como La
Gaviota, presentada
por Teatro El Público
con dirección de Carlos
Díaz en el año 2001 y
Las tres hermanas,
en 2006 por Teatro D’
Dos y con dirección de
Julio César Ramírez,
constituyen las puestas
en escena más recientes
en nuestro país de las
obras de Chejov, que
tuvieron su primera
representación en Cuba
en 1940. Poco después
comenzaron a sucederse
en las salas de teatro
cubanas relatos, cuentos
y obras mucho más
profundas y extensas del
importante autor ruso.
Chejov trascendió por la
actualidad de sus obras,
por el tratamiento de la
desorientación en las
personas,
fundamentalmente en los
tiempos de cambio que
les tocó vivir a él y a
sus personajes. Sus
textos dieron paso a la
aparición de nuevas
individualidades,
problemas, conflictos,
que generaron cambios
necesarios, de ahí que
se celebre hoy en La
Habana un tributo a este
dramaturgo, punto de
referencia para el
teatro cubano.
Los invitados se
permitieron viajar al
pasado para recordar la
memorable puesta en
escena de Las tres
hermanas bajo la
dirección de Vicente
Revuelta. Michaelis Cué
comentó sus experiencias
sobre esos días en los
que Revuelta se apoderó
de la obra de Chejov y
basándose en sus
contradicciones, se
trazó como objetivo la
búsqueda de esa esencia
poco difundida con que
el autor definía sus
propios textos: grandes
vaudeville.
La puesta de Revuelta,
aseguran quienes
tuvieron la oportunidad
de apreciarla puede
considerarse memorable,
al igual que otras que a
lo largo de la historia
del teatro cubano el
público ha disfrutado,
pues ha permitido
valorar el humor
chejoviano, la realidad,
las relaciones humanas y
los conflictos de la
sociedad. |