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Algunos de los más
relevantes aportes al
cuento, la novela, el
ensayo, la crítica y la
poesía actual en Cuba
fueron premiados en la
19 Feria del Libro de
Cuba. Aunque ya se
conocía que los
volúmenes favorecidos
por los jurados del
Premio Alejo Carpentier
y el Nicolás Guillén
2010 pertenecían a
autores que van siendo
fértiles en el panorama
literario de la Isla, el
definitivo otorgamiento
de los lauros confiere a
Rafael de Águila, Omar
Pérez, David Leyva y
Ernesto Peña, un
importante aval como
escritores en ese mismo
escenario.
Para decidir entre los
mejores volúmenes de
poesía que participaron
en el certamen de 2009,
los dueños del veredicto
se enfrentaron a una
amplia convocatoria y la
calidad de la mayoría de
los textos. Crítica
de la razón puta, de
Omar Pérez, fue
seleccionado para el
premio “por una
escritura que integra
audazmente lo coloquial
con la utilización de
mundos semánticos que
proviene de los más
diversos campos
culturales, sociales y
hasta científicos, con
la incorporación de
formas versales
tradicionales rimadas no
medidas, logradamente
enlazadas”.
Del libro que contiene
los versos: lo que
prolifera/ en piso liso
espejo paraíso, el
jurado ha señalado que
“retoma y reactualiza
temáticas nacionales y
universales de carácter
ético, filosófico,
político y hasta
didáctico de
significativa
importancia, con un
lenguaje muy
contemporáneo”.
Pérez, graduado de
Lengua Inglesa, es autor
de los libros
Algo de lo sagrado,
(1996),
Oíste hablar del gato de
pelea (1999)
y
Canciones y Letanías,
(2002).
En la categoría de
Novela del Carpentier,
el villaclareño Ernesto
Peña resultó ser el
ganador por la obra
Una Biblia perdida,
“por desarrollar con
altos valores literarios
una temática histórica
poco visitada”. La
narración
se desarrolla en Cuba
entre 1763 y 1812.
Una Biblia perdida
aborda la vida de José
Antonio Aponte, negro
libre, organizador de la
llamada Conspiración de
la Escalera. Este libro,
escrito en un año
aproximadamente, fue un
reto para el autor, por
la escasa información
que sobre Aponte se
conserva en los archivos
de la Isla.
En el apartado de cuento
del premio que lleva el
nombre del autor de
El siglo de las luces,
fueron mencionados los
volúmenes Elogio de
la escafandra, de
Ever Toranzo y El
libro de los perdedores,
de Ernesto Pérez
Castillo. Rafael de
Águila, quien tiene
publicados Último
viaje de Adriana
(1997) y Ellos orinan
de pie (2006), fue
reconocido como el
ganador de esta
categoría por Del
otro lado. La
“novedad estilística”,
la “íntima concepción
del oficio”, el “sentido
de la unidad temática”
son los valores por los
que el jurado considera
a esta una obra de
mérito.
Para De Águila, quien
tiene en su haber el
Premio Pinos Nuevos de
Cuento, recibir este
galardón “es un alto
honor”. El autor señala
que se debe defender “la
literatura como la
negación de la soledad
que implica su
escritura”, la prueba
—según él mismo— es la
celebración de eventos
como esta
Feria.
De los ocho libros que
concursaron en Ensayo,
Virgilio Piñera o la
libertad de lo grotesco,
firmado por David Leyva,
obtuvo el premio por la
“riqueza en el manejo de
las fuentes y la novedad
de las
caracterizaciones”.
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