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La novela El guardián
del encanto, de
Giovanni De Rose se
presentó en la Fortaleza
San Carlos de La Cabaña
traducida al español por
Mónica Olivera, con
prólogo del crítico
literario, ensayista y
profesor Filippo La
Porta. Verá la luz como
propuesta de la
Editorial Unión y es
otra iniciativa cultural
de la asociación
italiana arci nuova que
hace varios años viene
colaborando en el
desarrollo de proyectos
culturales para Cuba,
América Latina y África.
Al incursionar en el
universo del
protagonista, Iennaro,
un joven pastor de
cabras de un pequeño
pueblo al sur de Italia,
el lector se verá
atrapado en las
peripecias de un viaje
como emigrante hacia la
América y en el
despertar de disímiles
sentimientos que se van
revelando en él y que lo
hacen crecer como ser
humano.
Entre las vivencias
personales narradas
mediante códigos muy
particulares están la
propia emigración y la
connotación real que
esta alcanzara en el
desarrollo de la nación
americana, presentada
esta en un primer plano
en el discurso
narrativo. No obstante,
en la profundidad del
nudo dramático subyace
la necesidad individual
de cambio que todo ser
humano tiene en su vida;
cambio que se va
produciendo primero en
lo espiritual, gestado
desde la adolescencia
del personaje y en lo
cual influyera de manera
determinante don Amedeo
Marziano, el párroco de
Spinacaggia, sitio
imaginario en el corazón
del Mediterráneo.
Muchas otras personas y
hechos en la vida de
Iennaro ayudaron también
a “moldear” su carácter,
y esto De Rose lo va
plasmando como si su
vida hubiera sido
trazada bajo la égida de
una epopeya sentimental.
Esta es una de las
connotaciones básicas
que permite centrar a
El guardián…
en la línea de la Nueva
Épica italiana. Pero si
se analiza en general la
forma en que los sucesos
van encabalgándose, se
advierte que lo más
importante es la
revelación, no tan solo
física, sino espiritual,
que obra en su
orientación sexual. Sin
regodeos en el acto
carnal y con total
naturalidad, Iennaro
asume su preferencia y
defiende su perspectiva
casi desde la
sobrevivencia, sin
arrepentirse ni de un
solo acto de su vida.
Narrada con agilidad,
como lo requiere la
trama, y con estructura
cíclica, permitirá que
el lector llegue hasta
el final del libro en
dos o tres lecturas,
rodeado de personajes
que hicieron época en
los albores del siglo
xx en América y
conocerá también de la
toma de conciencia
acerca de la explotación
que sufrieran los
obreros de las minas de
Bisbee, en los EE.UU. De
manera que estará sumido
en una combinación de
registro social y
personal, de magia,
religiosidad y realismo
al mismo tiempo.
Esta novela, un bel
romanzo, como se
diría en italiano, será
muy bien recibida por
los amantes de la buena
literatura y de los
tesoros que nos da la
vida en el
descubrimiento de los
seres humanos que en
“realidad” somos cada
uno, individualmente.
*Título del original en
italiano: Nelli occhi
di qui guarda. |