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A Joel Salazar Suárez, promotor musical
de la Asociación Hermanos Saíz en Ciudad
de La Habana, así como bajista y
director de la banda nombrada Ancestor,
tengo que agradecerle haber comprendido
en breves palabras la esencia de lo que
empuja el accionar de los metaleros
cubanos. Recuerdo que estábamos en un
concierto de varios grupos en la Tribuna
José Martí y en un momento dado, él me
dijo una frase que en un primer instante
no comprendí del todo pero que después
la he interiorizado: “brother, lo que
diferencia a los metaleros en Cuba, es
que de verdad nos creemos nuestra
historia”.
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Como ya he expresado en una que otra
ocasión, dicha convicción lleva a que
instrumentistas que en algunos casos
poseen poco dominio técnico, cuando
suben al escenario lo hacen con tal
grado de energía que, pese a sus
limitaciones, logran convencer a las
audiencias. El propio Joel Salazar es un
ejemplo de lo que se puede conseguir
cuando se quiere llegar a una meta. Él
comenzó en estas lides del rock y el
metal como utilero del emblemático grupo
Zeus. Fijándose en lo que hacía el Yoyo,
por entonces bajista de la agrupación,
empezó a aprender los rudimentos del
instrumento.
Por ese camino del autodidactismo, llegó
la hora de iniciar su desempeño como
músico y así lo hemos visto en diversas
formaciones. De las experiencias previas
en distintas bandas, a Joel le nace la
idea de crear Ancestor, que surge en
febrero de 2005 en Ciudad de La Habana.
Junto con Salazar Suárez, el guitarrista
Luis Hernández Casal comparte con él la
composición del futuro repertorio del
ensamble. De aquellos tiempos iniciales,
ellos dos continúan en el grupo, en el
que ahora también figuran el baterista
Andry Hernández Álvarez y el vocalista
Alain Martínez Morales.
Desde sus comienzos, la banda se afilia
a la tendencia del black metal y
en dicho sentido, resultan continuadores
de los holguineros de Mephisto, los
pioneros de tal estilo entre nosotros.
Esto no quiere decir que ambos proyectos
tengan un parecido sonoro. Nada de eso.
No solo se trata de que difieran en el
formato instrumental (en Mephisto los
teclados desempeñan un rol protagónico),
sino que en los temas de Ancestor hay
varios elementos que los distinguen del
común de los blackmetaleros.
Tales peculiaridades en el quehacer
sonoro de la banda empiezan a percibirse
en su primer trabajo fonográfico, In
abscence of light, puesto en
circulación internacional en 2006 por la
discográfica boliviana Intifernal
Records y luego en 2007 por el sello
mexicano American Line Productions,
mediante su filial Witchcraft Records.
No obstante, los rasgos específicos que
definen la sonoridad de la agrupación
donde mejor se aprecian es en el CD
Hell Fuckin´ Metal, distribuido a
nivel nacional desde principios de 2009
por la productora independiente
Scriptorium Prods, también responsable
del material promocional del álbum que
ya ha despertado el interés de varias
firmas internacionales.
Si bien en Hell Fuckin´ Metal
persisten elementos clásicos del
black como la intensidad y la
atmósfera oscura de las piezas, también
hallamos otros que no se dan mucho en el
estilo. Así, en los ocho temas del
fonograma, además de marchas pegajosas,
lo melódico no es pasado por alto, cosa
particularmente de mi agrado, pues para
mí la melodía es la reina de la música.
Muy llamativo resulta el modo en que se
conciben los riffs guitarreros, que no
se limitan a la concepción del black
sino que se enriquecen con algo de
heavy, death y thrash,
en una riquísima amalgama que rompe con
los estereotipos y que deja a las claras
que los integrantes de la banda han
escuchado no solo a los actuales grupos
metaleros de moda.
Con breves solos guitarrísticos de
excelente factura, sólida apoyatura del
bajo y buen desempeño en lo vocal,
lamento que una vez más un trabajo como
este, de tan estupendo resultado, se
empañe por el uso de una batería
secuenciada, que le resta naturalidad y
autenticidad a la grabación. Con una
mezcla de contemporaneidad y de sabor
añejo, Hell Fuckin´ Metal puede
complacer por igual tanto a
blackmetaleros (siempre que no sean muy
ortodoxos), como a quienes no resulten
demasiado amantes del metal, pero que
sepan distinguir cuando hay un trabajo
bien realizado. |