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Yoani
Sánchez es la nueva
figura de la oposición
cubana. Desde la
creación de su blog
«Generación Y» en 2007,
ha obtenido innumerables
premios internacionales:
El premio de Periodismo
Ortega y Gasset (2008),
el premio Bitacoras.com
(2008), el premio The
Bob’s (2008), el premio
Maria Moors Cabot (2008)
de la prestigiosa
universidad
estadounidense de
Columbia. Del mismo
modo, la bloguera fue
seleccionada entre las
100 personalidades más
influyentes del mundo
por la revista Time
(2008), en compañía de
George W. Bush, Hu
Jintao y el Dalai Lama.
Su blog fue incluido en
la lista de los 25
mejores blogs del mundo
del canal CNN y la
revista Time
(2008). El 30 de
noviembre de 2008 el
diario español El
País la incluyó en
la lista de las 100
personalidades
hispanoamericanas más
influyentes del año
(lista en la cual no
aparecían ni Fidel
Castro ni Raúl Castro).
La revista Foreign
Policy por su parte
la incluyó entre los 10
intelectuales más
importantes del año y la
revista mexicana Gato
Pardo hizo lo mismo
para el año 2008.
Esta
impresionante avalancha
de distinciones así como
su carácter simultáneo
han suscitado numerosas
interrogantes, tanto más
cuanto que Yoani
Sánchez, según sus
propias confesiones, es
una total desconocida en
su propio país. ¿Cómo
una persona desconocida
por sus vecinos –según
la propia bloguera–
puede formar parte de la
lista de las 100
personalidades más
influyentes del año?
Un
diplomático occidental,
cercano a esta atípica
opositora al gobierno de
La Habana , había leído
una serie de artículos
que escribí sobre Yoani
Sánchez y que eran
relativamente críticos.
Se los enseñó a la
bloguera cubana y ésta
quiso reunirse conmigo
para esclarecer algunos
puntos que había
abordado.
El
encuentro con la joven
disidente de fama
controvertida no tuvo
lugar en algún oscuro
apartamento con ventanas
cerradas o en un lugar
aislado y recluso para
escapar a los oídos
indiscretos de la
«policía política». Al
contrario, se desarrolló
en el vestíbulo del
Hotel Plaza, en el
centro de la Habana
Vieja , en una tarde
inundada de sol. El
lugar estaba muy
concurrido, con
numerosos turistas
extranjeros que
deambulaban por el
inmenso salón del
majestuoso edificio que
abrió sus puertas a
principios del siglo XX.
Yoani
Sánchez está cercana a
las embajadas
occidentales. En efecto,
una simple llamada de mi
contacto al mediodía
permitió fijar la cita
para tres horas después.
A las 15 horas, la
bloguera apareció
sonriente, vestida con
una falda larga y una
camiseta azul. Llevaba
también una chaqueta
deportiva para hacer
frente a la relativa
frescura del invierno
habanero.
La
conversación duró cerca
de dos horas alrededor
de una mesa del bar del
hotel con la presencia
de su marido, Reinaldo
Escobar, quien la
acompaño durante unos
veinte minutos antes de
abandonar el lugar para
acudir a otra cita.
Yoani Sánchez se mostró
sumamente cordial y
afable y dio prueba de
una gran tranquilidad.
El tono de voz era
seguro y en ningún
momento se mostró
incómoda. Acostumbrada a
los medios occidentales,
domina relativamente
bien el arte de la
comunicación.
Esta
bloguera, personaje de
apariencia frágil,
inteligente y sagaz, es
consciente de que,
aunque le cueste
reconocerlo, su
mediatización en
Occidente no es una
casualidad, sino que se
debe al hecho de que
preconiza la
instauración de un
«capitalismo sui
generis» en Cuba.
El
incidente del 6 de
noviembre de 2009
Salim
Lamrani: Empecemos por
el incidente que ocurrió
el 6 de noviembre de
2009 en La Habana. En su
blog, usted explicó que
fue arrestada con tres
de sus amigos por «tres
fornidos desconocidos»
durante una «tarde
cargada de golpes,
gritos e insultos».
Usted denunció las
violencias que las
fuerzas del orden
cubanas cometieron
contra usted. ¿Confirma
su versión de los
hechos?
Yoani
Sánchez: Efectivamente,
confirmo que sufrí
violencia. Me
secuestraron 25 minutos.
Recibí golpes. Logré
quitarle un papel que
uno de ellos tenía en el
bolsillo y lo puse en mi
boca. Uno puso su
rodilla sobre mi pecho y
el otro, desde el
asiento delantero me
daba en la zona de los
riñones y me golpeaba la
cabeza para que abriera
la boca y soltara el
papel. En un momento,
sentí que no saldría
nunca de aquel auto.
SL:
El relato, en su blog,
es verdaderamente
terrorífico. Cito
textualmente: usted
habló de «golpes y
empujones», de « golpes
en los nudillos», de
«andanada de golpes», de
la «rodilla sobre [su]
pecho», de los golpes en
«los riñones y […] la
cabeza», «el cabello
halado», de su «rostro
enrojecido por la
presión y el cuerpo
adolorido», de «los
golpes [que] seguían
cayendo» y «todos estos
morados». Sin embargo,
cuando recibió la prensa
internacional el 9 de
noviembre todas las
marcas habían
desaparecido. ¿Cómo
explica eso?
YS: Son
profesionales de la
golpiza.
SL:
De acuerdo, pero ¿por
qué no sacó fotos de las
marcas?
YS:
Tengo las fotos. Tengo
pruebas fotográficas
SL:
¿Tiene pruebas
fotográficas?
YS:
Tengo las pruebas
fotográficas.
SL:
Pero, ¿por qué no las ha
publicado para desmentir
todos los rumores según
los cuales usted habría
inventado una agresión
para que la prensa
hablara de su caso?
YS:
Prefiero guardarlas por
el momento y no
publicarlas. Quiero
presentarlas ante un
tribunal un día para que
esos tres hombres sean
juzgados. Me acuerdo
perfectamente de sus
rostros y tengo fotos de
dos de ellos por lo
menos. En cuanto al
tercero, queda por
identificar pero dado
que se trataba del jefe,
será fácil de ubicar.
Tengo también el papel
que le quité a uno de
ellos y que tiene mi
saliva pues lo puse en
mi boca. En ese papel
estaba escrito el nombre
de una mujer.
SL:
De acuerdo. Usted
publica muchas fotos en
su blog. Nos resulta
difícil entender por qué
prefiere no mostrar las
marcas esta vez.
YS: Como
ya le dije, prefiero
reservarlas a la
justicia.
SL:
Usted entiende que con
esta actitud está dando
crédito a los que
piensan que inventó esa
agresión.
YS: Es
mi elección.
SL:
Sin embargo, incluso los
medios occidentales que
le son más bien
favorables tomaron
precauciones oratorias
poco habituales para
contar su relato. El
corresponsal de la BBC
en La Habana Fernando
Ravsberg escribe, por
ejemplo, que usted «no
tiene hematomas, marcas
o cicatrices». La
agencia France Presse
relata la historia
clarificando con mucho
cuidado que se trata de
su versión con el título
«Cuba: la bloguera Yoani
Sánchez dice haber sido
golpeada y detenida
brevemente». El
periodista afirma por
otra parte que usted «no
resultó herida».
YS: Yo
no quisiera evaluar el
trabajo de ellos. No soy
quien debe juzgarlo. Son
profesionales que pasan
por situaciones muy
complicadas que no puedo
evaluar. Lo cierto es
que la existencia o no
de marcas físicas no es
la evidencia del hecho.
SL:
Pero la presencia de
macas demostraría que se
ejercieron violencias.
De ahí la importancia de
publicar las fotos.
YS:
Usted debe entender que
son profesionales de la
intimidación. El hecho
de que tres desconocidos
me condujeran a un auto
sin presentarme ningún
documento me da el
derecho de quejarme como
si me hubieran
fracturado todos los
huesos del cuerpo. Las
fotos no son importantes
porque la ilegalidad
está cometida. La
precisión de «si me
dolió aquí o si me dolió
allá» es mi dolor
interior.
SL:
Sí, pero el problema es
que usted presentó eso
como una agresión muy
violenta. Usted habló de
«secuestro al peor
estilo de la camorra
siciliana».
YS: Sí,
es verdad, pero sé que
es mi palabra contra la
de ellos. El hecho de
entrar en ese tipo de
detalles, de saber si
tengo marcas o no, nos
aleja del tema real que
es que me secuestraron
durante 25 minutos de
manera ilegal.
SL:
Perdone la insistencia
pero pienso que es
importante. Hay una
diferencia entre un
control de identidad que
dura 25 minutos y
violencias policiales. Mi pregunta es sencilla.
Usted dijo, cito:
«Durante todo el fin de
semana tuve inflamados
el pómulo y la ceja».
Dado que tiene las
fotos, puede ahora
enseñar las marcas.
YS: Ya
le dije que prefiero
reservarlas para el
tribunal.
SL:
Usted entiende que a
alguna gente le costará
creer su versión si no
publica las fotos.
YS:
Pienso que al entrar en
ese tipo de detalles se
pierde la esencia. La
esencia es que tres
bloggers acompañados
por una amiga iban a un
punto de la ciudad que
era Calle 23 esquina G.
Habíamos oído hablar que
un grupo de jóvenes
habían convocado una
marcha contra la
violencia. Gente
alternativa, cantantes
de hip hop, de rap,
artistas. Iba allí como
bloguera para hacer
fotos y publicarlas en
mi blog y hacer
entrevistas. En el
camino fuimos
interceptados por un
auto Geely.
SL:
¿Para que no
participaran en el
evento?
YS: Las
razones eran
evidentemente ésas.
Ellos nunca me lo
dijeron formalmente pero
era el objetivo. Me
dijeron que me montara
en el auto. Les pregunté
quiénes eran. Uno de
ellos me tomó por la
muñeca y empecé a ir
para atrás. Eso ocurrió
en una zona de La Habana
bastante céntrica, en
una parada de ómnibus.
SL:
Entonces había gente.
Había testigos.
YS: Hay
testigos pero no quieren
hablar. Tienen miedo.
SL:
¿Ni siquiera de manera
anónima? ¿Por qué la
prensa occidental no los
ha entrevistado de
manera anónima como hace
a menudo cuando publica
reportajes críticos
sobre Cuba?
YS: No
puedo explicarle la
reacción de la prensa.
Yo le puedo contar lo
que pasó. Uno de ellos,
un hombre de unos
cincuenta años, con una
figura complexa como si
hubiera practicado
alguna vez en su vida
lucha libre –le digo eso
porque mi padre practicó
ese deporte y tiene las
mismas características-.
Yo tengo las muñecas muy
finas y logré zafarme y
le pedí quién era. Había
tres hombres además del
chofer.
SL:
Entonces había cuatro
hombres en total y no
tres.
YS: Sí,
pero no le vi la cara al
chofer. Me dijeron:
«Yoani, móntate en el
carro, tú sabes quiénes
somos nosotros». Les
respondí: «Yo no sé
quiénes son ustedes». El
más bajo me dijo:
«Escúchame, tú sabes
quien soy yo, tú me
conoces». Contesté: «No,
no sé quién tú eres. No
te conozco. ¿Quién eres
tú? Enséñame tus papeles
o algún documento». El
otro me dijo: «Móntate,
no hagas las cosas más
difíciles». Entonces
empecé a gritar:
«¡Auxilio, unos
secuestradores!»
SL:
¿Sabía usted que se
trataba de policías sin
uniforme?
YS: Me
lo imaginaba, pero nunca
me mostraron sus
documentos.
SL:
¿Cuál era su objetivo
entonces?
YS:
Quería que las cosas se
hicieran en toda
legalidad, es decir, que
me mostraran sus papeles
y que me llevaran
después aunque
sospechaba que
representaban la
autoridad. Uno no puede
obligar a un ciudadano a
montarse en un carro
privado sin presentar
sus papeles, si no es
una ilegalidad y un
secuestro.
SL:
¿Cómo reaccionó la gente
en la parada?
YS: Las
personas en la parada se
quedaron atónitas porque
«secuestro» no es una
palabra que se usa en
Cuba porque no existe
este fenómeno. Entonces
se preguntaron lo que
pasaba. No teníamos
pinta de delincuentes.
Algunos se acercaron
pero uno de los policías
les gritó: «¡No se metan
que son unos
contrarrevolucionarios!».
Esa fue la confirmación
que de se trataba de
personas de la policía
política aunque me lo
imaginé por el auto
Geely que llevaban, que
son chinos, de nueva
fabricación, y que no se
han vendido en ninguna
tienda en Cuba.
Pertenecen
exclusivamente a
personas del Ministerio
de las Fuerzas Armadas y
del Ministerio de
Interior.
SL:
Entonces usted sabía
desde el inicio que se
trataba de policías
vestidos de civiles por
el carro en el cual
andaban.
YS:
Intuía eso. Por otra
parte tuve la
confirmación cuando uno
de ellos llamó a un
policía en uniforme. Una
patrulla compuesta de un
hombre y de una mujer
llegó y se llevó a dos
de nosotros. Nos dejó
entre las manos de esos
dos desconocidos.
SL:
Pero ya no albergaba la
menor duda respecto a
quiénes eran.
YS: No,
pero no nos enseñaron
ningún papel. Los
policías no nos dijeron
que representaban la
autoridad. No nos
dijeron nada.
SL:
Resulta difícil entender
el interés para las
autoridades cubanas de
agredirla físicamente
con el riesgo de desatar
un escándalo
internacional. Usted es
famosa. ¿Por qué habrían
hecho eso?
YS: Su
objetivo era
radicalizarme para que
escribiera textos
violentos contra ellos,
pero no lo lograrán.
SL:
No se puede decir que
usted es blanda con el
gobierno cubano.
YS: Yo
nunca uso la violencia
verbal ni ataques
personales. Nunca uso
adjetivos incendiarios
como «sangrienta
represión», por ejemplo.
Su objetivo era entonces
radicalizarme.
SL:
Sin embargo usted es muy
dura respecto al
gobierno de La Habana.
En su blog, dice: «el
barco que hace aguas a
punto del naufragio».
Usted habla de «los
gritos del déspota», de
«seres de las sombras,
que como vampiros se
alimentan de nuestra
alegría humana, nos
inoculan el temor a
través del golpe, la
amenaza, el chantaje»,
«ha naufragado el
proceso, el sistema, las
expectativas, las
ilusiones. [Es un]
naufragio [total]», Son
palabras muy fuertes.
YS:
Quizás, pero su objetivo
era quemar el fenómeno
Yoani Sánchez,
demonizarme. Por eso mi
blog estuvo bloqueado
durante bastante tiempo.
SL:
Sin embargo parece
sorprendente que las
autoridades cubanas
hayan decidido atacarla
físicamente.
YS: Fue
una torpeza. No me
explico por qué me
impidieron que asistiera
a la marcha pues no
pienso como los que
reprimen. No tengo
explicación. Quizás
querían que no me
reuniera con los
jóvenes. Los policías
pensaban que iba a
formar un escándalo o
hacer un discurso
incendiario.
Para
volver al arresto, los
policías se llevaron a
mis amigos, de manera
enérgica y firme pero
sin violencia. En el
momento que me doy
cuenta que van a
dejarnos solos con
Orlando con estos tres
tipos me agarré a una
planta que había en la
calle y Claudia se
agarró a mí por la
cintura para impedir la
separación antes de que
la llevaran los
policías.
SL:
¿Para qué resistir a las
fuerzas del orden en
uniforme y correr el
riesgo de ser acusada de
eso y cometer un delito?
En Francia si usted
resiste a la policía, se
arriesga a sanciones.
YS: Se
los llevaron de todas
formas. La mujer policía
se llevó a Claudia. Las
tres personas nos
llevaron al carro y
empecé a gritar de
nuevo: «¡Auxilio! ¡Un
secuestro!».
SL:
¿Por qué? Usted sabía
que se trataba de
policías sin uniforme.
YS: No
me mostraron ningún
papel. Empiezan entonces
a golpearme y me empujan
hacia el carro. Claudia
fue testigo y lo contó.
SL:
¿Usted no me acaba de
decir que la patrulla se
la había llevado?
YS: Vio
la escena desde lejos
mientras se alejaba el
carro de policía. Me
defendí y golpeé como un
animal que siente que
llegó su última hora.
Dieron una vuelta luego
por El Vedado e
intentaban quitarme el
papel que tenía en la
boca. Agarré a uno por
los testículos y redobló
la violencia. Nos
llevaron a un barrio
bastante marginal, La
Timba, que se encuentra
cerca de la Plaza de la
Revolución. El hombre
bajó, abrió la puerta y
nos pidió que
saliéramos. No quise
bajarme. Nos sacaron por
la fuerza con Orlando y
se fueron.
Llegó
una señora y le dijimos
que fuimos secuestrados.
Nos tomó por unos locos
y se fue. El carro
regresó pero no se
detuvo. Sólo nos
lanzaron mi bolso en el
cual se encontraban mi
celular y mi cámara.
SL:
¿Regresaron para
devolverle su celular y
su cámara?
YS: Sí
SL:
¿No le parece extraño
que se molestaran en
regresar? Habrían podido
confiscarle su celular y
su cámara, que son sus
herramientas de trabajo.
YS:
Bueno, no sé. Todo duró
25 minutos en total.
SL:
Usted entiende, sin
embargo, que mientras no
publique las fotos se
dudará de su versión, y
eso arrojará una sombra
sobre la credibilidad de
todo lo que dice.
YS: No
importa.
Suiza
y el regreso a Cuba
SL:
En 2002, usted decidió
emigrar a Suiza. Dos
años después regresó a
Cuba. Resulta difícil
entender por qué dejó el
«paraíso europeo» para
regresar al país que
usted describe como un
infierno. La pregunta es
sencilla: ¿por qué?
YS: Es
una pregunta muy buena.
Primero, me gusta nadar
a contracorriente. Me
gusta organizar mi vida
a mi manera. Lo que es
absurdo no es irse y
regresar a Cuba sino las
leyes migratorias
cubanas que estipulan
que toda persona que
pasa once meses en el
exterior pierde su
estatus de residente
permanente. En otras
condiciones yo podría
estar dos años en el
exterior y con el dinero
ganado, podría regresar
a Cuba para reparar la
casa y hacer otras
cosas. Entonces no es el
hecho de que decida
regresar a Cuba lo que
es sorprendente sino las
leyes migratorias
cubanas.
SL:
Lo que es sorprendente
es sobre todo que
teniendo la posibilidad
de vivir en uno de los
países más ricos del
mundo, usted haya
decidido regresar a su
país que usted describe
de modo más bien
apocalíptico, apenas dos
años después de su
salida.
YS: Las
razones son varias.
Primero, no pude irme
con mi familia. Somos
una pequeña familia pero
estamos muy unidos con
mi hermana y mis padres.
Mi padre estuvo enfermo
durante mi estancia y
tenía miedo de que
muriera sin poder verlo.
También me sentía
culpable de vivir mejor
que ellos. Cada vez que
me compraba un par de
zapatos, que me
conectaba a Internet,
pensaba en ellos. Me
sentía culpable.
SL:
De acuerdo, pero desde
Suiza podía ayudarlos
mandando dinero.
YS: Es
verdad, pero hay otra
razón. Pensé que con lo
que había aprendido en
Suiza, podría cambiar
las cosas regresando a
Cuba. También hay la
nostalgia de las
personas, de los amigos.
No fue una decisión
pensada pero no me
arrepiento. Tenía ganas
de regresar y regresé.
Es verdad que es algo
que pueda parecer poco
común, pero me gusta
hacer cosas
inhabituales. Abrí un
blog y la gente me
preguntó por qué hacía
eso, mientras que el
blog me satisface
profesionalmente.
SL:
De acuerdo, pero a pesar
de todas estas razones,
nos cuesta entender el
por qué de su regreso a
Cuba cuando en Occidente
se piensa que todos los
cubanos quieren
abandonar el país. Es
aún más sorprendente en
su caso pues presenta su
país, repito, de modo
apocalíptico.
YS:
Discutiría la palabra,
como filóloga, pues
«apocalíptico» es un
término grandilocuente.
Hay una cosa que
caracteriza mi blog, es
la moderación verbal.
SL:
No es siempre el caso.
Usted describe por
ejemplo a Cuba como “una
inmensa prisión, con
muros ideológicos”. Los
términos son bastante
fuertes.
YS:
Nunca he escrito eso.
SL:
Son las palabras de una
entrevista que dio al
canal francés France 24
el 22 de octubre de
2009.
YS:
¿Usted leyó eso en
francés o en español?
SL:
En francés.
YS:
Desconfíe de las
traducciones pues nunca
he dicho eso. Se me
prestan muy a menudo
cosas que no he dicho.
Por ejemplo, el
periódico español ABC
me atribuyó palabras que
nunca había pronunciado
y protesté. El artículo
fue finalmente retirado
del sitio Internet.
SL:
¿Cuáles eran esas
palabras?
YS: «En
los hospitales cubanos
muere más gente de
hambre que de
enfermedad». Era una
mentira total. Nunca
había dicho eso.
SL:
¿Entonces la prensa
occidental manipuló lo
que dijo?
YS: No
diría eso.
SL:
Si le atribuyen palabras
que no pronunció, se
trata de manipulación.
YS:
Granma manipula más
la realidad que la
prensa occidental cuando
dicen que soy la
creación del grupo
mediático Prisa.
SL:
Justamente, ¿no tiene la
impresión de que la
prensa occidental la usa
porque usted preconiza
un «capitalismo sui
generis» en Cuba?
YS: No
soy responsable de lo
que hace la prensa. Mi
blog es una terapia
personal, un exorcismo.
Tengo la impresión de
que soy más manipulada
en mi propio país que en
otra parte. Usted sabe
que existe una ley en
Cuba, la ley 88 que se
le llama la ley
«mordaza» que encarcela
a la gente que hace lo
que estamos haciendo.
SL:
¿Es decir?
YS: Que
nuestra conversación
puede ser considerada
como un delito y que
puede incurrir en una
pena de hasta 15 años de
prisión.
SL:
Perdone, ¿el hecho de
que yo la entreviste
puede llevarla a la
cárcel?
YS: ¡Por
supuesto!
SL:
No tengo la impresión de
que eso la preocupe
mucho ya que me está
concediendo una
entrevista en plena
tarde, en el vestíbulo
de un hotel del centro
de La Habana Vieja.
YS: No
estoy preocupada. Esta
ley estipula que toda
persona que denuncia las
violaciones de los
derechos humanos en Cuba
colabora con las
sanciones económicas,
pues Washington
justifica la imposición
de las sanciones contra
Cuba a causa de la
violación de los
derechos humanos.
SL:
Si no me equivoco, la
ley 88 se aprobó en 1996
para responder a la ley
Helms-Burton y sanciona
sobre todo a las
personas que colaboren
con la aplicación de
esta legislación en
Cuba, por ejemplo
proporcionando
información a Washington
sobre los inversionistas
extranjeros en Cuba para
que éstos sean
perseguidos ante los
tribunales
estadounidenses. Que yo
sepa, nadie ha sido
condenado por eso, hasta
ahora. Hablemos de
libertad de expresión.
Usted tiene cierta
libertad de tono en su
blog. Está siendo
entrevistada en plena
tarde en un hotel. ¿No
ve una contradicción
entre el hecho de
afirmar que no hay
ninguna libertad de
expresión en Cuba y la
realidad de sus escritos
y sus actividades que
demuestran lo contrario?
YS: Sí,
pero no se puede
consultar desde Cuba
porque está bloqueado.
SL:
Le puedo asegurar que lo
consulté esta mañana
antes de la entrevista,
desde este hotel.
YS: Es
posible, pero la mayor
parte del tiempo está
bloqueado. De todas
formas, hoy día, no
puedo tener el menor
espacio en la prensa
cubana, mientras que soy
una persona moderada, ni
en la radio, ni en la
televisión
SL:
Pero puede publicar lo
que le de la gana en su
blog.
YS: Pero
no puedo publicar una
sola palabra en la
prensa cubana.
SL:
En Francia, que es una
democracia, amplios
sectores de la población
no tienen ningún espacio
en los medias ya que la
mayoría pertenecen a
grupos económicos y
financieros privados.
YS: Sí,
pero es diferente.
SL:
¿Recibió usted amenazas
por sus actividades? ¿La
han amenazado alguna vez
con una pena de prisión
por lo que escribe?
YS:
Amenazas directas de
pena de prisión no, pero
no me dejan viajar
fuera. Estoy invitada
actualmente a un
Congreso sobre la lengua
española en Chile, hice
todos los trámites pero
no me dejan salir.
SL:
¿Le han dado alguna
explicación?
YS:
Ninguna, pero quisiera
precisar algo. Para las
sanciones de Estados
Unidos contra Cuba son
una atrocidad. Se trata
de una política que ha
fracasado. Lo he dicho
muchas veces pero no se
publica eso porque
molesta que tenga esta
opinión que rompe el
arquetipo del opositor.
Las
sanciones económicas
SL:
Entonces usted se opone
a las sanciones
económicas.
YS:
Absolutamente, y lo digo
en todas las
entrevistas. Hace unas
semanas, mande una carta
al Senado de Estados
Unidos para que
permitieran a los
ciudadanos
estadounidenses viajar a
Cuba. Es una atrocidad
ver que impiden que los
ciudadanos
estadounidenses viajen a
Cuba, como el gobierno
cubano me impide salir
de mi país.
SL:
¿Qué piensa de las
esperanzas que ha
suscitado la elección de
Obama que prometió un
cambio en la política
hacia Cuba y que ha
decepcionado a muchos?
YS:
Llegó al poder sin el
apoyo del lobby
fundamentalista de Miami
que apoyó al otro
candidato. Por mi parte,
ya me pronuncié contra
las sanciones.
SL:
Este lobby
fundamentalista se opone
al levantamiento de las
sanciones económicas.
YS:
Puede discutir con ellos
y exponerles mis
argumentos pero no diría
que son enemigos de la
patria. No pienso eso.
SL:
Una parte de ellos
participó en la invasión
de su propio país en
1961 bajo las órdenes de
la CIA. Varios de ellos
están implicados en
actos de terrorismo
contra Cuba.
YS: Los
cubanos del exilio
tienen el derecho a
pensar y a decidir. Soy
favorable a que tengan
el derecho de voto.
Aquí, se ha
estigmatizado mucho al
exilio cubano.
SL:
¿El exilio «histórico» o
los que han emigrado
después por razones
económicas?
YS: En
realidad, me opongo a
todos los extremos. Pero
estas personas que están
a favor de las sanciones
económicas no son
anticubanas. Piensa que
defienden a Cuba según
sus propios criterios.
SL:
Tal vez, pero las
sanciones económicas
afectan a los sectores
más vulnerables de la
población cubana y no a
los dirigentes. Entonces
resulta difícil estar a
la vez a favor de las
sanciones y pretender
defender el bienestar de
los cubanos.
YS: Es
la opinión de ellos. Es
así.
SL:
No son ingenuos. Saben
que los cubanos sufren
por las sanciones.
YS: Son
simplemente diferentes.
Creen que podrán cambiar
de régimen imponiendo
sanciones. En todo caso
creo que el bloqueo ha
sido el argumento
perfecto para el
gobierno cubano para
mantener la
intolerancia, el control
y la represión interna.
SL:
Las sanciones económicas
tienen efectos. ¿O
piensa que sólo son una
excusa para La Habana?
YS: Son
un excusa que conduce a
la represión.
SL:
¿Afectan el país de un
punto de vista
económico, según usted?
¿O sólo es marginal?
YS: El
verdadero problema es la
falta de productividad
en Cuba. Si mañana
levantaran las
sanciones, dudo mucho
que se vean los efectos.
SL:
En este caso, ¿por qué
Estados Unidos no
levanta las sanciones y
le quita así la excusa
al gobierno? Se vería
así que las dificultades
económicas sólo se deben
a las políticas
internas. Si Washington
insiste tanto en las
sanciones a pesar de su
carácter anacrónico, a
pesar de la oposición de
la inmensa mayoría de la
comunidad internacional,
187 países en 2009, a
pesar de la oposición de
una mayoría de la
opinión pública de
Estados Unidos, a pesar
de la oposición del
mundo de los negocios,
será por algo ¿no?
YS:
Simplemente porque Obama
no es el dictador de
Estados Unidos y no
puede eliminar las
sanciones.
SL:
No las puede eliminar
totalmente porque hace
falta un acuerdo del
Congreso pero puede sin
embargo aliviarlas
considerablemente, lo
que no ha hecho hasta
ahora ya que salvo la
eliminación de las
restricciones impuestas
por Bush en 2004, casi
nada ha cambiado.
YS: No,
no es cierto, pues
también ha permito a las
empresas estadounidenses
de telecomunicaciones
hacer transacciones con
Cuba.
Los
premios internacionales,
el blog y Barack Obama
SL:
Usted tendrá que admitir
que es bastante poco
cuando se sabe que Obama
prometió un nuevo
enfoque con Cuba.
Volvamos a su caso
personal. ¿Cómo explica
esta avalancha de
premios, así como su
éxito internacional?
YS: No
tengo mucho que decir
salvo expresar mi
agradecimiento. Todo
premio implica una dosis
de subjetividad por
parte del jurado. Todo
premio es discutible.
Por ejemplo muchos
escritores
latinoamericanos
merecían el premio Nobel
de literatura más que
Gabriel García Márquez.
SL:
¿Usted dice eso porque
piensa que no tiene
tanto talento o por su
posición favorable a la
Revolución cubana? Usted
no niega su talento de
escritor ¿o sí?
YS: Es
mi opinión, pero no por
ello voy a decir que
consiguió el premio y lo
voy a acusar de ser un
agente del gobierno
sueco.
SL:
Obtuvo el premio por su
obra literaria mientras
que usted ha sido
recompensada por sus
posiciones políticas
contra el gobierno. Es
la impresión que
tenemos.
YS:
Hablemos del premio
Ortega y Gasset del
periódico El País
que suscita más
polémica. Lo gané en la
categoría «Internet».
Algunos dicen que otros
periodistas no lo han
conseguido, pero yo soy
una bloguera y soy
pionera en este campo.
Me considero como una
figura de Internet. El
jurado del premio Ortega
y Gasset se compone de
personalidades sumamente
prestigiosas y no diría
que se prestaron a una
conspiración contra
Cuba.
SL:
Usted no puede negar que
el periódico español
El País tiene una
línea editorial
sumamente hostil hacia
Cuba. Y algunos piensan
que el premio, dotado
con 15.000 euros, era
una forma de recompensar
sus escritos contra el
gobierno.
YS: La
gente piensa lo que
quiere. Creo que se
recompensó mi trabajo.
Mi blog tiene 10
millones de entradas al
mes. Es un ciclón.
SL:
¿Cómo hace para pagar
los gastos de gestión de
semejante flujo?
YS: Un
amigo en Alemania se
encargaba de eso porque
el sitio estaba
albergado en Alemania.
Desde hace más de un año
está albergado en España
y conseguí 18 meses
gratuitos gracias al
premio The Bob’s.
SL:
¿Y la traducción en 18
idiomas?
YS: Son
amigos y admiradores
quienes lo hacen
voluntaria y
gratuitamente.
SL: A
mucha gente le cuesta
creer eso pues ningún
otro sitio del mundo,
incluso los de las más
importantes
instituciones
internacionales como por
ejemplo las Naciones
Unidas, el Banco
Mundial, el Fondo
Monetario Internacional,
la OCDE, la Unión
Europea, dispone de
tantas versiones
lingüísticas. Ni el
sitio del Departamento
de Estado de Estados
Unidos ni el de la CIA
disponen de semejante
variedad.
YS: Le
digo la verdad.
SL:
El presidente Obama
incluso respondió a una
entrevista que le hizo.
¿Cómo explica eso?
YS:
Primero, quiero decir
que no eran preguntas
complacientes.
SL:
Tampoco podemos decir
que usted fue crítica,
ya que no le pidió que
levantara las sanciones
económicas de las cuales
usted dice que «se usan
como justificación lo
mismo para el descalabro
productivo que para
reprimir a los que
piensan diferente». Es
exactamente lo que dice
Washington al respecto.
La pregunta más atrevida
es cuando usted le
preguntó si pensaba
invadir Cuba. ¿Cómo
explica que el
presidente Obama haya
tomado el tiempo de
responderle a pesar de
su agenda sumamente
cargada, una crisis
económica sin
precedentes, la reforma
del sistema de salud,
Iraq, Afganistán, las
bases militares en
Colombia, el golpe de
Estado en Honduras y
centenares de
solicitudes de
entrevistas de los más
importantes medios del
mundo en espera?
YS: Soy
afortunada. Le quiero
decir que también mandé
preguntas al presidente
Raúl Castro y no me ha
respondido. No pierdo la
esperanza. Además ahora
tiene la ventaja de
contar con las
respuestas de Obama.
SL:
¿Cómo llegó hasta Obama?
YS: Les
transmití la entrevista
a varias personas que
venían a verme y que
podían tener un contacto
con él.
SL:
¿Piensa que Obama le
respondió porque es una
bloguera cubana o porque
se opone al gobierno?
YS: No
creo. Obama me respondió
porque habla a los
ciudadanos.
SL:
Recibe miles de
solicitudes todos los
días. ¿Por qué le
respondió si usted es
una simple bloguera?
YS:
Obama es cercano a mi
generación, a mi modo de
pensar.
SL:
¿Pero por qué usted? Hay
millones de blogueros en
el mundo. ¿No piensa que
ha sido
instrumentalizada en la
guerra mediática de
Washington contra La
Habana?
YS: En
mi opinión, quería
quizás responder a
algunos puntos como la
invasión a Cuba. Quizás
le haya dado la
oportunidad de
expresarse sobre un tema
que quería abordar hace
mucho tiempo. La
propaganda política nos
habla constantemente de
una posible invasión de
Cuba.
SL:
Pero hubo una ¿no?
YS:
¿Cuándo?
SL:
En 1961. Y en 2003,
Roger Noriega,
subsecretario de Estado
para los Asuntos
Interamericanos dijo que
cualquier ola migratoria
cubana hacia Estados
Unidos sería considerada
como una amenaza a la
seguridad nacional y
necesitaría una
respuesta militar.
YS: Es
otro tema. Para volver
al tema de la
entrevista, creo que
permitió esclarecer
ciertos puntos. Tengo la
impresión de que hay un
deseo de ambos lados de
no normalizar las
relaciones, de no
entenderse. Le pregunté
cuándo íbamos a
encontrar una solución.
SL:
¿Quién es responsable de
este conflicto entre los
dos países según usted?
YS: Es
difícil encontrar un
culpable.
SL:
En este caso preciso es
Estados Unidos el que
impone sanciones
unilaterales a Cuba y no
al contrario.
YS: Sí,
pero Cuba confiscó
propiedades a Estados
Unidos.
SL:
Tengo la impresión de
que se hace la abogada
de Washington.
YS: Las
confiscaciones
ocurrieron.
SL:
Es cierto, pero se
hicieron conforme al
derecho internacional.
Cuba confiscó también
propiedades a Francia,
España, Italia, Bélgica,
el Reino Unido, e
indemnizó esas naciones.
El único país que
rechazó las
indemnizaciones fue
Estados Unidos.
YS: Cuba
permitió también la
instalación de bases
militares en su
territorio y de misiles
de un imperio lejano…
SL:
…Como Estados Unidos
instaló bases nucleares
contra la URSS en Italia
y en Turquía.
YS: Los
misiles nucleares podían
alcanzar Estados Unidos.
SL:
Como los misiles
nucleares
estadounidenses podían
alcanzar Cuba o la URSS.
YS: Es
verdad, pero creo que
hubo una escalada en la
confrontación por parte
de ambos países.
Los
cinco presos políticos
cubanos y la disidencia
SL:
Abordemos otro tema. Se
habla mucho de los cinco
presos políticos cubanos
en Estados Unidos
condenados a penas de
prisión perpetua por
infiltrar a grupúsculos
de extrema derecha en
Florida implicados en el
terrorismo contra Cuba.
YS: No
es un tema que interesa
a la población. Es
propaganda política.
SL:
¿Pero cuál es su punto
de vista al respeto?
YS: Voy
a intentar ser lo más
neutral posible. Son
agentes del Ministerio
del Interior que se
infiltraron en Estados
Unidos para recoger
información. El gobierno
cubano dice que no
desempeñaban actividades
de espionaje sino que
habían infiltrado a
grupos cubanos para
evitar actos
terroristas. Pero el
gobierno cubano siempre
ha dicho que esos grupos
estaban vinculados a
Washington.
SL:
Entonces los grupos
radicales de exilados
tienen lazos con el
gobierno de Estados
Unidos.
YS: Eso
es lo que dice la
propaganda política.
SL:
Entonces no es verdad.
YS: Si
es verdad quiere decir
que los cinco realizaban
actividades de
espionaje.
SL:
Entonces en este caso,
Estados Unidos tiene que
reconocer que los grupos
violentos forman parte
del gobierno.
YS: Es
verdad.
SL:
¿Piensa usted que los
Cinco deben ser
liberados o merecen su
sanción?
YS: Creo
que valdría la pena
revisar los casos, pero
en un contexto político
más apaciguado. No creo
que el uso político de
este caso sea bueno para
ellos. El gobierno
cubano mediatiza
demasiado este asunto.
SL:
Quizás porque es un
asunto totalmente
censurado por la prensa
occidental.
YS: Creo
que se podría salvar la
situación de esas
personas que son seres
humanos, que tienen una
familia, hijos, pero del
otro lado, también hay
víctimas.
SL:
Pero los cinco no han
cometido crímenes.
YS: No,
pero dieron información
que causó la muerte de
varias personas.
SL:
Usted se refiere a los
acontecimientos del 24
de febrero de 1996,
cuando dos aviones de la
organización radical
Brothers to the Rescue
fueron derribados
después de violar varias
veces el espacio aéreo
cubano y lanzar
llamamientos a la
rebelión.
YS: Sí.
SL:
Sin embargo, el fiscal
reconoció que era
imposible probar la
culpabilidad de Gerardo
Hernández en ese caso.
YS: Es
verdad. Pienso que
cuando la política se
mete en asuntos de
justicia, llegamos a
eso.
SL:
¿Piensa usted que se
trata de un caso
político?
YS: Para
el gobierno cubano es un
caso político.
SL:
¿Y para Estados Unidos?
YS:
Tengo entendido que hay
una separación de los
poderes allí, pero puede
ser que el ambiente
político haya influido a
los jueces y al jurado,
pero no creo que se
trate de un caso
político dirigido por
Washington. Es difícil
tener una imagen clara
de este caso, pues jamás
hemos podido tener una
información completa al
respecto. Pero la
prioridad para los
cubanos es la liberación
de los presos políticos.
El financiamiento de los
disidentes cubanos por
Estados Unidos
SL: Wayne S. Smith,
último embajador de
Estados Unidos en Cuba,
declaró que era «ilegal
e imprudente mandar
dinero a los disidentes
cubanos». Agregó que
«nadie debería dar
dinero a los disidentes
y aún menos con el
objetivo de derrocar al
gobierno cubano». Y
explica: «Cuando Estados
Unidos declara que su
objetivo es derrocar al
gobierno cubano y
después afirma que uno
de los medios para
lograrlo es proporcionar
fondos a los disidentes
cubanos, éstos se
encuentran de facto en
la posición de agentes
pagados por una potencia
extranjera para derrocar
a su propio gobierno».
YS: Creo que se ha
presentado el
financiamiento de la
oposición por Estados
Unidos como una
realidad, lo que no es
el caso. Conozco a
varios miembros del
grupo de los 75
disidentes arrestados en
2003 y dudo mucho de
esta versión. No tengo
pruebas de que los 75
hayan sido arrestados
por eso. No creo en las
pruebas presentadas en
los tribunales cubanos.
SL: No creo que sea
posible ignorar esta
realidad.
YS: ¿Por qué?
SL: El propio gobierno
de Estados Unidos afirma
que financia la
oposición interna desde
1959. Basta consultar,
además de los archivos
desclasificados, la
sección 1705 de la ley
Torricelli de 1992, la
sección 109 de la ley
Helms-Burton de 1996, y
los dos informes de la
Comisión de Asistencia
para una Cuba Libre de
mayo de 2004 y de julio
de 2006. Todos estos
documentos revelan que
el presidente de Estados
Unidos financia a la
oposición interna en
Cuba con el objetivo de
derrocar al gobierno de
La Habana.
YS: No sé pero…
SL: Si me permite le voy
a citar las leyes en
cuestión. Así, la
sección 1705 de la ley
Torricelli estipula que
«Estados Unidos
proporcionará asistencia
a las organizaciones no
gubernamentales
adecuadas para apoyar a
individuos y
organizaciones que
promueven un cambio
democrático no violento
en Cuba».
La sección 109 de la ley
Helms-Burton también es
muy clara: «El
presidente [de Estados
Unidos] está autorizado
para proporcionar
asistencia y ofrecer
todo tipo de apoyo a
individuos y
organizaciones no
gubernamentales
independientes para unir
los esfuerzos con vistas
a construir una
democracia en Cuba».
El primer informe de la
Comisión de Asistencia a
una Cuba libre prevé la
elaboración de un
«sólido programa de
apoyo que favorezca la
sociedad civil cubana».
Entre las medidas
preconizadas se destina
una financiación, por
importe de 36 millones
de dólares, al «apoyo de
la oposición democrática
y al fortalecimiento de
la sociedad civil
emergente».
El segundo informe de la
Comisión de Asistencia a
una Cuba Libre prevé un
presupuesto de 31
millones de dólares para
financiar, todavía más,
a la oposición interna.
Además está prevista una
financiación de al menos
20 millones de dólares
anuales, con el mismo
objetivo, para los años
siguientes «hasta que la
dictadura deje de
existir»
YS: ¿Quién le ha dicho
que ese dinero llegó a
las manos de los
disidentes?
SL: La Sección de
Intereses
Norteamericanos lo
afirmó en un comunicado:
«La política
estadounidense, desde
hace mucho tiempo, es
proporcionar asistencia
humanitaria al pueblo
cubano, específicamente
a familias de presos
políticos. También
permitimos que lo hagan
las organizaciones
privadas».
YS: Bueno…
SL: Incluso Amnistía
Internacional, que
recuerda la existencia
de 58 presos políticos
en Cuba, reconoce que
éstos están encarcelados
«por haber recibido
fondos o materiales del
gobierno estadounidense
para realizar
actividades que las
autoridades consideran
subversivas y
perjudiciales para
Cuba».
YS: No sé si…
SL: Por otra parte, los
propios disidentes
admiten recibir dinero
de Estados Unidos. Laura
Pollán de las Damas de
Blanco declaró:
«Aceptamos la ayuda, el
apoyo, desde la
ultraderecha hasta la
izquierda, sin
condiciones». El
opositor Vladimiro Roca
también confesó que la
disidencia cubana está
subvencionada por
Washington alegando que
la ayuda financiera
recibida era «total y
completamente lícita».
Para el disidente René
Gómez el apoyo económico
por parte de Estados
Unidos «no es una cosa
que haya que ocultar o
de la que tengamos que
avergonzarnos».
Incluso la prensa
occidental lo reconoce.
La agencia France Presse
informa de que «los
disidentes, por su
parte, reivindicaron y
asumieron esas ayudas
económicas». La agencia
española EFE alude a los
«opositores pagados por
Estados Unidos». En
cuanto a la agencia de
prensa británica
Reuters, «el gobierno
estadounidense
proporciona abiertamente
un apoyo financiero
federal para las
actividades de los
disidentes, lo que Cuba
considera un acto
ilegal». Y podría
multiplicar los
ejemplos.
YS: Todo eso es culpa
del gobierno cubano que
impide la prosperidad
económica de sus
ciudadanos, que impone
un racionamiento a la
población. Hay que hacer
cola para conseguir
productos. Hay que
juzgar primero al
gobierno cubano que ha
llevado a miles de
personas a aceptar la
ayuda extranjera.
SL: El problema es que
los disidentes cometen
un delito que la ley
cubana y todos los
códigos penales del
mundo sancionan
severamente. Ser
financiado por una
potencia extranjera es
un grave delito en
Francia y en el resto
del mundo.
YS: Podemos admitir que
el hecho de financiar a
una oposición es una
prueba de injerencia
pero…
SL: Pero en este caso,
las personas que usted
califica de presos
políticos no son presos
políticos pues
cometieron un delito al
aceptar dinero de
Estados Unidos y la
justicia cubana las
condenó sobre esta base.
YS: Creo que este
gobierno se inmiscuyó
muchas veces en los
asuntos internos de
otros países financiado
a movimientos rebeldes y
a la guerrilla.
Intervino en Angola y…
SL: Sí, pero se trataba
de ayudar a los
movimientos
independentistas contra
el colonialismo
portugués y el régimen
segregacionista de
Sudáfrica. Cuando
Sudáfrica invadió
Namibia, Cuba intervino
para defender la
independencia de ese
país. Nelson Mandela
agradeció públicamente a
Cuba por ello y fue la
razón por la cual
reservó su primer viaje
a La Habana y no a
Washington o a París.
YS: Pero muchos cubanos
murieron por eso, lejos
de su tierra.
SL: Sí pero fue por una
noble causa, sea en
Angola, en el Congo o en
Namibia. La batalla de
Cuito Cuanavale en 1988
permitió poner fin al
apartheid en Sudáfrica.
¡Es lo que dice Mandela!
¿No se siente orgullosa
de ello?
YS: De acuerdo, pero a
fin de cuentas, me
molesta más la
injerencia de mi país
fuera que otra cosa. Lo
que hace falta es
despenalizar la
prosperidad.
SL: ¿Incluso el hecho de
recibir dinero de una
potencia extranjera?
YS: La gente tiene que
ser económicamente
autónoma.
SL: Si entiendo bien,
preconiza la
privatización de ciertos
sectores de la economía.
YS: Privatizar, no me
gusta el término porque
tiene una connotación
peyorativa, pero poner
en manos privadas, sí.
¿Conquistas sociales en
Cuba?
SL: Es una cuestión
semántica entonces.
¿Cuáles son según usted
las conquistas sociales
de este país?
YS: Cada conquista ha
tenido un coste enorme.
Todas las cosas que
pueden parecer positivas
han tenido un coste en
términos de libertad. Mi
hijo recibe una
educación muy
adoctrinada y le cuentan
una historia de Cuba que
no corresponde para nada
a la realidad.
Preferiría una educación
menos ideológica para mi
hijo. Por otra parte,
nadie quiere ser maestro
en este país porque los
salarios son muy bajos.
SL: De acuerdo, pero eso
no impide que Cuba sea
el país que tiene el
mayor número de
profesores por habitante
del mundo, con clases de
20 alumnos como máximo,
lo que no es el caso en
Francia por ejemplo.
YS: Sí, pero hubo un
coste para eso y por eso
la educación y la salud
no son verdaderas
conquistas para mí.
SL: No podemos negar
algo reconocido por
todas las instituciones
internacionales. Con
respecto a la educación,
la tasa de analfabetismo
en América Latina es de
un 11,7% y de un 0,2% en
Cuba. La tasa de
escolarización en la
enseñanza primaria es
del 92% en América
Latina y de un 100% en
Cuba y para la enseñanza
secundaria de un 52% y
un 99,7%
respectivamente. Son
cifras del Departamento
de Educación de la
UNESCO.
YS: De acuerdo, pero en
1959, aunque Cuba vivía
en condiciones
difíciles, la situación
no era tan mala. Había
una vida intelectual
floreciente, un
pensamiento político
vivo. En realidad, la
mayoría de los supuestos
logros actuales que se
presentan como
resultados del sistema
eran inherentes a
nuestra idiosincrasia.
Esos logros existían
antes.
SL: No es cierto; y le
voy a citar una fuente
libre de toda sospecha:
un informe del Banco
Mundial. Es una cita
bastante larga pero vale
la pena.
«Cuba está
internacionalmente
reconocida por sus
éxitos en el campo de la
educación y de la salud,
con un servicio social
que supera el de la
mayor parte de los
países en vías de
desarrollo y en ciertos
sectores comparable al
de los países
desarrollados. Desde la
Revolución cubana en
1959 y el
establecimiento de un
gobierno comunista con
partido único, el país
ha creado un sistema de
servicios sociales que
garantiza el acceso
universal a la educación
y a la salud,
proporcionado por el
Estado. Este modelo ha
permitido a Cuba
alcanzar una
alfabetización
universal, erradicar
ciertas enfermedades,
acceso general al agua
potable y a la
salubridad pública de
base, una de las tasas
de mortalidad infantil
más bajas de la región y
una de las más largas
esperanzas de vida. Una
revisión de los
indicadores sociales de
Cuba revela una mejora
casi continua desde 1960
hasta 1980. Varios
indicios importantes,
como la esperanza de
vida y la tasa de
mortalidad infantil,
siguieron mejorando
durante la crisis
económica del país en
los años 90... En la
actualidad la prestación
social de Cuba es una de
las mejores del mundo en
vías de desarrollo, como
lo documentan numerosas
fuentes internacionales
incluidas la
Organización Mundial de
la Salud , el Programa
de las Naciones Unidas
para el Desarrollo y
otras agencias de la ONU
, y el Banco Mundial.
Según los indicadores de
desarrollo del mundo de
2002, Cuba supera
ampliamente a la vez a
América Latina y el
Caribe y a otros países
con ingreso intermedio
en los más importantes
indicios de educación,
salud y de salubridad
pública».
Además las cifras lo
demuestran. En 1959, la
tasa de mortalidad
infantil era de 60 por
mil. En 2009 era de 4,8.
Se trata de la tasa más
baja del continente
americano del Tercer
Mundo; incluso más baja
que la de Estados
Unidos.
YS: Bueno, pero…
SL: La esperanza de vida
era de 58 años antes de
la Revolución. Ahora es
de casi 80 años y es
similar a la de muchos
países desarrollados.
Cuba tiene ahora 67.000
médicos frente a los
6.000 de 1959. Según el
diario inglés The
Guardian, Cuba tiene
dos veces más médicos
que Inglaterra para una
población cuatro veces
inferior.
YS: De acuerdo, pero en
términos de libertad de
expresión hubo una
reducción respecto al
gobierno de Batista. El
régimen era una
dictadura pero había una
libertad de prensa
plural y abierta,
programas de radio de
toda tendencia política.
SL: No es cierto. La
censura de la prensa
también existía. Entre
diciembre de 1956 y
enero de 1959, durante
la guerra contra el
régimen de Batista, la
censura se impuso 630
días sobre 759. Y a los
opositores se les
reservaba una triste
suerte.
YS: Es verdad que había
censura, intimidaciones
y muertos al final.
SL: Entonces no puede
decir que la situación
era mejor con Batista,
ya que se asesinaba a
los opositores. Ya no es
el caso hoy día. ¿Piensa
usted que la fecha del
primero de enero es una
tragedia para la
historia de Cuba?
YS: No, no, para nada.
Fue un proceso que
suscitó mucha esperanza
pero que traicionó a la
mayoría de los cubanos.
Fue un momento luminoso
para una buena parte de
la población pero
pusieron fin a una
dictadura e instauraron
otra. Pero no soy tan
negativa como algunos.
Luis Posada Carriles, la
ley de Ajuste cubano y
la emigración
SL: ¿Qué piensa de Luis
Posada Carriles, ex
agente de la CIA
responsable de numerosos
crímenes en Cuba y a
quien Estados Unidos se
niega a juzgar?
YS: Es un tema político
que no interesa a la
gente. Es una cortina de
humo.
SL: Por lo menos
interesa a los
familiares de las
víctimas. ¿Cuál es su
punto de vista al
respecto?
YS: No me gustan las
acciones violentas.
SL: ¿Condena sus actos
terroristas?
YS: Condeno todo acto de
terrorismo, incluso los
que cometen actualmente
en Iraq por una supuesta
resistencia iraquí que
mata a los iraquíes.
SL: ¿Quién mata más a
los iraquíes? ¿Los
ataques de la
resistencia o los
bombardeos de Estados
Unidos?
YS: No sé.
SL: Una palabra sobre la
ley de Ajuste Cubano que
estipula que todo cubano
que emigra legal o
ilegalmente a Estados
Unidos consigue
automáticamente el
estatus de residente
permanente.
YS: Es una ventaja que
no disfrutan los demás
países. Pero el hecho de
que los cubanos emigren
a Estados Unidos se debe
a que la situación está
difícil aquí.
SL: Y también Estados
Unidos es el país más
rico del mundo. Muchos
europeos también emigran
allí. Usted reconoce que
la ley de Ajuste cubano
es una formidable
herramienta de
incitación a la
emigración legal e
ilegal.
YS: Es, efectivamente,
un factor de incitación.
SL: ¿No ve eso como una
herramienta para
desestabilizar la
sociedad y al gobierno?
YS: En este caso podemos
decir también que
el hecho de otorgar la
ciudadanía española a
los descendientes de
españoles nacidos en
Cuba es un factor de
desestabilización.
SL: No tiene nada que
ver pues hay razones
históricas para eso y
además España aplica
esta ley a todos los
países de América Latina
y no sólo a Cuba,
mientras que la ley de
Ajuste Cubano es única
en el mundo.
YS: Pero hay fuertes
relaciones. Se juega al
béisbol en Cuba como en
Estados Unidos.
SL: En República
Dominicana también y sin
embargo no hay una ley
de ajuste dominicano.
YS: Existe sin embargo
una tradición de
acercamiento.
SL: ¿Entonces por qué
esta ley no se aprobó
antes de la Revolución?
YS: Porque los cubanos
no querían irse de su
país. En la época, Cuba
era un país de
inmigración y no de
emigración.
SL: Es absolutamente
falso ya que en los años
50 Cuba ocupaba el
segundo puesto de los
países americanos en
términos de emisión
migratoria hacia Estados
Unidos, justo detrás de
México. Cuba mandaba más
emigrantes a Estados
Unidos que toda
Centroamérica y toda
América del Sur juntas,
mientras que actualmente
Cuba sólo ocupa el
décimo puesto a pesar de
la ley de Ajuste Cubano
y de las sanciones
económicas.
YS: Quizás, pero no
había esa obsesión de
abandonar el país.
SL: Las cifras
demuestran lo contrario.
Actualmente, repito,
Cuba sólo ocupa el
décimo puesto en el
continente americano en
términos de emisión
migratoria a Estados
Unidos. Entonces la
obsesión de la que usted
me habla es más fuerte
en nueve países del
continente por lo menos.
YS: Sí, pero en la época
los cubanos se iban y
regresaban.
SL: Es el mismo caso en
la actualidad, ya que
cada año los cubanos del
exterior regresan de
vacaciones aquí. Además,
antes de 2004 y de las
restricciones que impuso
el presidente Bush que
limitaron los viajes de
los cubanos de Estados
Unidos a 14 días cada
tres años, los cubanos
constituían la minoría
de Estados Unidos que
viajaba más a menudo a
su país de origen, mucho
más que los mexicanos
por ejemplo, lo que
demuestra que los
cubanos de Estados
Unidos son en su inmensa
mayoría emigrados
económicos y no exilados
políticos ya que
regresan a su país de
visita, algo que no
haría un exilado
político.
YS: Sí, pero pregúnteles
si quieren quedarse a
vivir aquí otra vez.
SL: Pero es lo que ha
hecho usted ¿no? Además
en su blog usted
escribió en julio de
2007 que su caso no era
un caso aislado. La
cito: «Hace tres años
[…] en Zurich […],
decidí regresar a
quedarme en mi país. Mis
amigos creyeron que les
hacía un chiste, mi mamá
se negó a aceptar que ya
su hija no vivía en la
Suiza de la leche y el
chocolate». El 12 de
agosto de 2004 usted se
presentó en la oficina
de inmigración
provincial de La Habana
para explicar su caso.
Usted escribió:
«Tremenda sorpresa
cuando me dijeron, pide
el último en la cola de
los ‘que regresan’
[…]. Así que encontré, de
pronto, otros ‘locos’
como yo, cada uno con su
truculenta historia de
retorno». Entonces
existe este fenómeno de
regreso al país.
YS: Sí, pero son gente
que regresa por razones
personales. Hay algunos
que tenían deudas en el
exterior, otros que no
soportaban la vida
afuera. En fin, una
multitud de razones.
SL: Entonces, a pesar de
las dificultades y de
las vicisitudes
cotidianas, la vida no
es tan terrible aquí ya
que algunos regresan.
¿Piensa usted que los
cubanos tienen una
visión demasiado idílica
de la vida en el
exterior?
YS: Eso se debe a la
propaganda del régimen
que presenta de manera
demasiado negativa la
vida afuera y eso ha
tenido el resultado
contrario para la gente,
que ha idealizado
demasiado el modo de
vida occidental. El
problema es que en Cuba,
la emigración de más de
once meses es definitiva
cuando uno podría vivir
dos años fuera y
regresar por un tiempo e
irse de nuevo etc.
SL: Entonces, si
entiendo bien, el
problema en Cuba es más
bien de orden económico
ya que la gente desea
abandonar el país sólo
para mejorar su nivel de
vida.
YS: Muchos quisieran
viajar al exterior y
poder regresar luego
pero las leyes
migratorias no lo
permiten. Estoy segura
de que si fuera posible
mucha gente emigraría
dos años y regresaría
luego para irse de nuevo
y regresar, etc.
SL: En su blog hubo
comentarios interesantes
al respecto. Varios
emigrados hablaron de
sus desilusiones con el
modo de vida occidental.
YS: Es muy humano. Usted
se enamora de una mujer
y tres meses después
pierde sus ilusiones. Se
compra un par de zapatos
y al cabo de dos días ya
no le gustan. Las
desilusiones forman
parte de la condición
humana. Lo peor es que
la gente no puede
regresar.
SL: Pero la gente
regresa.
YS: Sí, pero sólo de
vacaciones.
SL: Pero tienen el
derecho a quedarse todo
el tiempo que quieran,
varios años incluso,
salvo que pierden
algunas ventajas
vinculadas a su
condición de residente
permanente como la
libreta, la prioridad
para la vivienda, etc.
YS: Sí, pero la gente no
puede quedarse varios
meses aquí, pues tienen
su vida fuera, su
trabajo, etc.
SL: Eso es otra cosa y
es lo mismo para todos
los emigrados del mundo
entero. En todo caso,
pueden perfectamente
regresar a Cuba cuando
quieran y quedarse allí
todo el tiempo que
quieran. La única cosa
es que si se quedan más
de once meses fuera del
país pierden algunas
ventajas. Por otra parte
me cuesta comprender, si
la realidad es tan
terrible aquí, alguien
que tiene la oportunidad
de vivir fuera, en un
país desarrollado, ¿por
qué desearía regresar a
vivir de nuevo en Cuba?
YS: Por múltiples
razones, por sus lazos
familiares, etc.
SL: Entonces la realidad
no es tan dramática.
YS: No diría eso, pero
algunos disponen de
mejores condiciones de
vida que otros.
SL: ¿Cuáles son según
usted los objetivos del
gobierno de Estados
Unidos respecto a Cuba?
YS: Estados Unidos desea
un cambio de gobierno en
Cuba, pero es lo que
deseo yo también.
SL: Entonces comparte un
objetivo común con
Estados Unidos
YS: Como muchos cubanos.
SL: No estoy convencido
de eso. Pero, ¿por qué?
¿Porque es una
dictadura? ¿Qué quiere
Washington de Cuba?
YS: Creo que se trata de
una cuestión
geopolítica. También
está la voluntad del
exilio cubano, que se
toma en cuenta, y que
quiere una nueva Cuba,
el bienestar de los
cubanos.
SL: ¿Con la imposición
de sanciones económicas?
YS: Todo depende a quién
se refiere. En cuanto a
Estados Unidos, creo que
quieren impedir que
explote la bomba
migratoria.
SL: ¿Ah sí? ¿Con la ley
de Ajuste Cubano que
incita a los cubanos a
que abandonen el país?
No es serio. ¿Por qué no
anulan esta ley
entonces?
YS: Creo que el
verdadero objetivo de
Estados Unidos es acabar
con el gobierno de Cuba
para disponer de un
espacio más estable. Se
ha hablado mucho de
David contra Goliat para
hablar del conflicto.
Pero el único Goliat
para mí es el gobierno
cubano que impone un
control, la ilegalidad,
los bajos salarios, la
represión, las
limitaciones.
SL: ¿Usted no piensa que
la hostilidad de Estados
Unidos ha contribuido a
ello?
YS: No sólo pienso que
ha contribuido a ello
sino que se ha
convertido en el
principal argumento para
decir que vivimos en una
fortaleza asediada y que
toda disidencia es
traición. Creo en
realidad que el gobierno
cubano teme que esta
confrontación
desaparezca. El gobierno
cubano desea el
mantenimiento de las
sanciones económicas.
SL: ¿De verdad? Porque
es exactamente lo que
dice Washington de modo
un poco contradictorio
porque si fuera el caso,
debería levantar las
sanciones y dejar así al
gobierno cubano frente a
sus propias
responsabilidades. Ya no
existiría la excusa de
las sanciones para
justificar los problemas
en Cuba.
YS: Cada vez que Estados
Unidos ha intentado
mejorar la situación, el
gobierno cubano ha
tenido una actitud
contraproducente.
SL: ¿En qué momento
Estados Unidos ha
intentado mejorar la
situación? Desde 1960
sólo se han reforzado
las sanciones, con la
excepción del período
Carter. Resulta difícil
entonces mantener este
discurso. En 1992
Estados Unidos votó la
ley Torricelli con
carácter
extraterritorial; en
1996, la ley Helms-Burton,
extraterritorial y
retroactiva; en 2004,
Bush adoptó nuevas
sanciones y las
acrecentó en 2006. No
podemos decir que
Estados Unidos ha
intentado mejorar la
situación. Los hechos
demuestran lo contrario.
Además, si las sanciones
son favorables al
gobierno cubano y sólo
se trata de una excusa
¿por qué no eliminarlas?
No son los dirigentes
quienes sufren por las
sanciones, sino el
pueblo.
YS: Obama dio un paso en
ese sentido,
insuficiente quizás pero
interesante.
SL: Sólo eliminó las
restricciones que Bush
impuso a los cubanos y
que les prohibía viajar
a su país más de 14 días
cada tres años, en el
mejor de los casos, y
con tal de que tuvieran
a un miembro directo de
su familia en Cuba.
Incluso redefinió el
concepto de familia.
Así, un cubano de la
Florida que sólo tenía a
un tío en Cuba no podía
viajar a su país pues no
era considerado como
miembro «directo» de la
familia. Obama no
eliminó todas las
sanciones que impuso
Bush y ni siquiera
regresamos al estatus
que había con Clinton.
YS: Creo que las dos
partes deben bajar el
tono sobre todo, y Obama
lo ha hecho. Después
Obama no puede eliminar
las sanciones pues hace
falta un acuerdo del
Congreso.
SL: Pero puede
aliviarlas
considerablemente
firmando simples órdenes
ejecutivas, lo que se
niega a hacer por el
momento.
YS: Está ocupado con
otros temas, como el
desempleo y la reforma
de salud.
SL: Sin embargo tomó el
tiempo de responder a su
entrevista.
YS: Soy una persona
afortunada.
SL: La posición del
gobierno cubano es la
siguiente: no tenemos
que dar ningún paso
hacia Estados Unidos
pues no imponemos
sanciones a Estados
Unidos.
YS: Sí, y el gobierno
dice también que Estados
Unidos no debe pedir
cambios internos porque
es injerencia.
SL: Es el caso, ¿no?
YS: ¿Entonces si yo pido
un cambio también es
injerencia?
SL: No, porque usted es
cubana y por eso tiene
derecho a decidir del
futuro de su país.
YS: El problema no es
quién pide los cambios,
sino los cambios en
cuestión.
SL: No estoy seguro
porque como francés no
me gustaría que el
gobierno belga o alemán
se inmiscuyera en los
asuntos internos de
Francia. Como cubana,
¿usted acepta que el
gobierno de Estados
Unidos le diga cómo debe
regir su país?
YS: Si el objetivo es
agredir el país, es
evidentemente
inaceptable.
SL: ¿Considera usted las
sanciones económicas
como una agresión?
YS: Sí, las considero
como una agresión que no
ha tenido resultados y
que es una momia de la
guerra fría, que no
tiene ningún sentido,
que afecta al pueblo y
que ha reforzado al
gobierno. Pero repito
que el gobierno cubano
es responsable al 80% de
la crisis económica
actual y el 20% es por
las sanciones
económicas.
SL: Otra vez, le repito,
es exactamente la
posición del gobierno de
Estados Unidos y las
cifras demuestran lo
contrario. Si fuera el
caso no creo que 187
países del mundo se
molestaran en votar una
resolución contra las
sanciones. Es la
decimoctava vez
consecutiva que una
inmensa mayoría de los
países de la ONU se
pronuncia contra este
castigo económico. Si
fuera marginal no creo
que se molestaran.
YS: Pero no soy una
especialista en
economía, es mi
sentimiento personal.
SL: ¿Qué preconiza usted
para Cuba?
YS: Creo que hay que
liberalizar la economía.
Por supuesto no se puede
hacer de un día para
otro porque provocaría
una fractura y
disparidades sociales
que afectarían a los más
vulnerables. Pero hay
que hacerlo gradualmente
y el gobierno cubano
tiene la posibilidad de
hacerlo.
SL: Un capitalismo «sui
generis», como dice
usted.
YS: Cuba es una isla sui
generis. Podemos crear
un capitalismo sui
generis.
SL: Yoani Sánchez,
gracias por su tiempo y
su disponibilidad.
YS: Gracias a usted.
Salim Lamrani
es profesor
encargado de
cursos en la
Universidad
Paris-Sorbonne
-Paris IV y en
la Universidad
Paris-Est
Marne-la-Vallée
y periodista
francés,
especialista de
las relaciones
entre Cuba y
Estados Unidos.
Acaba de
publicar
Cuba: Ce que
les médias ne
vous diront
jamais
(Paris:
Editions
Estrella, 2009).
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