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Año IX
La Habana
31 de JULIO al
6
de AGOSTO
de 2010
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SECCIONES
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Más de una vez me han preguntado
cómo era Haydée, ¿alegre o triste?
Para mí, las dos cosas. La conocí
severa y profundamente triste
durante el juicio del Moncada. Y la
conocí muy alegre, como también la
veía el Che, esperando un año nuevo.
La constante de su personalidad era,
para mí, su agudeza e ingenio
impresionante y la generosidad sin
límites. Amaba a su familia y
valoraba la amistad cultivándola con
preciosismo siempre que no se
contradijera, ni un ápice, con la
lealtad a la Revolución y a Fidel.
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•
Haydée habla del MOncada |
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Una revolución sin un bagaje
cultural de amplio espectro fracasa,
se trunca y se convierte en otra
cosa, se desvía. Todas las
revoluciones verdaderas tienen un
carácter espiritual, humano y
cultural. Nosotros tenemos el
ejemplo de la Revolución Cubana que
ha sobrevivido el bloqueo, el
aislamiento impuesto por el imperio
estadounidense, con una labor
paralela a la diplomacia formal que
llamaría una diplomacia cultural de
largo aliento, la cual sirvió para
que artistas de todo el mundo
conocieran la otra realidad del
país, y durante décadas hayan
sentido a Cuba como un referente de
emancipación.
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Un beso
Hace hoy 30 años que se nos fue
Haydée Santamaría Cuadrado, un
ser humano excepcional. Tuve la
suerte de conocerla a los pocos
meses de terminar mi servicio
militar, cuando me estaba
estrenando como trovador. A ella
debo la comprensión de la
Revolución que todavía me
acompaña y, aún más, la de los
grandes acontecimientos. Ella me
hizo ver que la Historia, con
mayúsculas, la escribían
personas. Y que todo el mundo,
por humilde que fuera, tenía la
oportunidad de asaltar un
Moncada en su vida.
Gracias a Haydée, escribí varios
temas.
Canción del elegido
tiene hasta imágenes que me robé
de su conversación poética y
vehemente. Otras las extraje de
lo que me enseñó, más allá de lo
que me quería decir, aunque
estoy seguro de que esas tampoco
la defraudarían. Todavía tengo
ese vínculo con ella, o ella
conmigo, porque me sirve de
estrella de navegación, de Ángel
Guardián certero.
Esto es un beso a esa Yeyé que
me acompaña. |
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Silvio Rodríguez Domínguez
Segunda Cita, 28 de julio
de 2010 |
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Galería de IMÁGENES: HAYDéE
SANTAMARÍA (1922-1980)
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Fue una relación muy bella la que se
produjo entre nosotras. Yeyé era muy
bailadora, bailaba muy bien, yo no
he vuelto a ver a nadie bailar como
Yeyé. No sabía entonar, no sabía
cantar, pero sí sabía interpretar
muy bien la música y bailar; era muy
alegre y dentro de esa alegría, a
veces también muy triste.
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El Moncada marcó mucho su carácter,
pero improvisaba momentos alegres.
Decía que la felicidad no era solo
los momentos que uno se pudiera
proporcionar. Lo más sencillo, el
grupo, era quizá lo que más
disfrutaba. Sin embargo, ya no era
tan espontánea como antes, reflejaba
su malestar haciéndose más inquieta,
más activa.
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Había atendido a Melba y Haydée
cuando estuvieron en el Vivac,
llevándoles ropas, medicinas,
alimentos, visitando incluso a sus
familiares, pero nunca las había
visto personalmente. Tenía noticias
de cómo era Haydée físicamente y en
el cementerio, me le acerqué a una
persona que se le parecía para
preguntarle: “¿Usted es Haydée
Santamaría?”.
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No podíamos pasar por alto una fecha
tan especial: los treinta años de la
muerte de Haydée. Tengo que empezar
diciendo lo que todos saben: que la
creación de la Casa de las Américas
en los esplendorosos años sesenta
sirvió para conectar a Cuba con la
intelectualidad de los países
latinoamericanos. Ahora nos parece
natural, pero antes de 1959 todas
nuestras miradas estaban dirigidas a
Europa y a Estados Unidos. Ocurría
lo mismo con la mayoría de los
latinoamericanos; la Revolución
cubana fue una mirada hacia sí
mismos, y fue también su Revolución.
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Antes de compartir con ustedes
algunos de mis recuerdos sobre
Haydée, necesito explicarles por qué
siento tanto miedo cuando tengo que
hablar en público. Le había dicho a
Silvia que no me sentía capaz de
poder hablar, de poder hilvanar los
recuerdos sobre Haydee. Silvia fue
precisa. Me dijo: “escríbelos, a
mano, y verás como va saliendo”. Y
aquí me tienen ante ustedes, con el
miedo que me acompaña
permanentemente, leyéndoles estas
breves líneas.
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Galería de IMÁGENES: Haydée
en Casa
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Cuántos recuerdos se amontonan al
evocar los años compartidos con
Haydee. Qué maravilla (lo he dicho
ya antes, como muchas de estas
cosas) haber visto y oído a aquella
mujer toda pueblo dialogar con
numerosísimos escritores y artistas
de nuestra América, para quienes fue
siempre como el espejo de la fábula
china: los mediocres no podían
reconocer su grandeza, pues tal
reconocimiento le estaba reservado a
los grandes: grandes de alma, por
supuesto.
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•
Haydée por
Roberto Fernández Retamar |
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Desde niña me hizo sentir Yeyé que
la felicidad se halla en el secreto
de ser útil. Tal cual el girasol.
Martí dijo alguna vez que creía en
la utilidad de la virtud. Mas a
Haydée le gustaba la contrapartida:
“la virtud de la utilidad”. Siempre
que se es útil se es virtuoso, y
siempre que se es virtuoso se es
feliz. Así de sencillo.
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Amor, poesía indispensable a los
pueblos, como dijo Martí, poesía que
seres como Haydée han creado y está
diseminada en el espíritu de los
pueblos, para no dejarnos caer, para
seguir el proyecto latinoamericano,
humano, como única salvación. El
recuerdo de Yeyé lleva dolor, como
el del Che, pero ellos están, con
José Martí, en la América
bolivariana que crece contra los
escépticos, con toda su poética
redentora.
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•
Carta: Hasta la victoria siempre,
Che querido por
Haydée Santamaría Cuadrado |
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La conocí en 1972 ó 1973 gracias a
una compañera de aula en el
preuniversitario... Cuando comenzó a
hablarnos del asalto al Moncada, de
la clandestinidad y de la Sierra,
los héroes y mártires de la
Revolución dejaron de ser
gigantescas estatuas de mármol,
semidioses tan alejados de los
mortales que resultan imposibles de
imitar y se transformaron en seres
de carne y hueso como nosotros.
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CANCIONES POR YEYÉ |
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Canción del elegido -
Silvio Rodríguez |
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Homenaje
- Pablo Milanés |
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Todo el mundo tiene su Moncada - Silvio Rodríguez |
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El Programa del Moncada -
Sara González (GESI) |
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Son para despertar una
negrita
- Pablo Milanés |
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Canción de la Columna
Juvenil del Centenario - (GESI) |
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DOCUMENTAL: Vamos a caminar por Casa
(fragmento - 3,00)
"Yo tengo una casa". Autor e intérprete: Silvio Rodríguez
Dirección: Víctor Casaus. ICAIC (1979) |
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Domingo Faustino Aragú Rodríguez
El Padre de la enseñanza de la Percusión
en Cuba cumple cien años
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La música cubana está de cumpleaños,
pues uno de sus hijos
más ilustres, Domingo
Faustino Aragú
Rodríguez, celebra este
cuatro de agosto su
centenario. Se le
considera el Padre de la
enseñanza de la
Percusión por su
relevante labor como
iniciador de la
formación de
percusionistas cubanos.
Entre muchos otros,
fueron sus alumnos:
Emiliano Salvador,
Enrique Plá y Lino
Neira. De la autoría de
este último prestigioso
músico e investigador,
La Jiribilla, a
manera de homenaje,
publica un artículo
sobre quien ha sido, sin
duda, maestro de los
músicos cubanos. |
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Domingo Faustino
Aragú y la percusión en Cuba
Lino Arturo Neira Betancourt • La Habana |
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1er. Encuentro de cineastas de Cuba y Venezuela
Cinematografías nacionales cada vez más
latinoamericanas
Sofía Grandés • Caracas
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El arte perdido de la conversación
Poesía reunida de Sigfredo Ariel en Monte Ávila,
Venezuela
Marta Rojas • La Habana
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Manuel López Oliva:
Un polígamo de la imaginación
Paquita Armas Fonseca • La Habana
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British Photosoum
EFE
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La gestión de la crisis del vertido
del Golfo de México por parte de BP
ha estado y sigue estando plagada de
errores. La nueva metedura de pata
de la petrolera británica ha sido
retocar una fotografía del centro de
mando de Houston desde el cual se
coordinan las acciones para contener
el derrame de petróleo para exagerar
la actividad llevada allí a cabo.
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Silvio Berlusconi
EFE
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El primer ministro italiano, de 73
años, ha dicho que ya no es un "playboy
sino más bien un 'play-old'", es
decir, una persona de cierta edad,
durante su intervención en el Fórum
Euromed celebrado en Milán. "Alguna
que otra vez, señores embajadores,
traed también a alguna bella
señorita y nosotros lo apreciaremos
mucho porque somos latinos", ha
agregado al cierre de su
intervención.
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N.E. El conejito
ha hablado |
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La galaxia Rubalcaba
Pedro de la Hoz • La Habana
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Kamyl Bullaudy:
Entre lo matérico y lo conceptual
Estrella Díaz • La Habana
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Los ojos de Abel Santamaría / están en el
jardín. / Mi hermano duerme bajo las
semillas. / Santiago alumbra / las frescura
del tiempo / que nos tocó vivir. / Un niño
baila / el dulce aire de julio / en la
montaña. / Alguien escucha su canción / bajo
el estruendo puro / de una rosa.
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Escritor y periodista cubano. Es autor de la
novela La fuerza del destino, Letras
Cubanas, 2000. Ha sido editor de las
revistas El Caimán Barbudo y La
Jiribilla. En el año 2003 le fue
otorgada la Distinción por la Cultura
Nacional. Este relato de su autoría está
basado en los testimonios de la heroína del
Moncada, Melba Hernández.
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La
Jiribilla dedica este espacio a
la celebración por el Centenario de
José Lezama Lima. Cada semana
sumaremos páginas relacionadas con
su obra —poesía, ensayo, narrativa,
periodismo…—, y desde luego,
publicaremos textos suyos, algunos
de ellos poco conocidos o inéditos.
Se encontrará, además, la
información de las acciones y
eventos que se celebren en Cuba y
otros países por la primera centuria
lezamiana. Bajo la advocación
constante del ángel de la jiribilla,
festejamos los primeros cien años
del poeta que lo avizoró en nuestras
mejores realidades y más hondas
esperanzas. |
En 1965 escribí el poema “Lezama
persona” en el que traté de evocarlo
a partir de detalles más bien
cotidianos. Aludo allí, por ejemplo,
a ocasiones en que salimos a cenar
juntos. No obstante ser un hombre
pobre, cuando cobraba acostumbraba
convidar a sus amistades más
cercanas a comer en algún restorán
habanero. Con mi esposa y conmigo,
como después se verá que lo recuerda
en sus cartas, fue más de una vez a
sitios donde vendían comidas chinas,
en general bastante humildes y
baratas, pero que él magnificaba y
veía feéricamente.
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869.
La Habana, Cuba. 2010. |
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