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En septiembre comenzará el rodaje de
Juan de los Muertos, coproducción
entre la española, La Zanfoña
Producciones ―interesada
en contar historias peculiares y
arriesgadas―,
y la cubana, Producciones de la 5ta.
Avenida ―creada
por egresados de la Escuela
Internacional de Cine y Televisión de
San Antonio de los Baños―,
con la participación del Instituto
Cubano del Arte e Industria
Cinematográficas (ICAIC); Canal Sur y
Televisión Española; y la colaboración
de la Junta de Andalucía, IBERMEDIA y
CINERGIA. De las ventas internacionales
se hará cargo la empresa mexicana
LATINOFUSION. El interés de tantas y tan
diversas empresas en una película cubana
que ni siquiera ha empezado a rodarse
obedece, probablemente, al muy diverso
cariz temático y estilístico prometido
por un filme carente de referencias
anteriores dentro de la producción
audiovisual cubana.
El cine cubano, o mejor dicho, con mayor
extensión y exactitud, el audiovisual
nacional, apenas ha rozado las
tinieblas, los terrores y los crímenes
propios de un género donde se inscriben
clásicos como Drácula,
Psicosis, El exorcista,
Alien, El resplandor o Los
otros. En nuestro medio intelectual
y cinematográfico se impusieron durante
varias décadas los “grandes temas”
relacionados con la política, la
identidad o la épica, lo sociológico y
lo histórico, mientras que otros asuntos
y géneros como el horror o el cine de
acción y suspenso, se consideraron
menores, variantes enajenadas y míseras
de un arte ideado para cumplir
propósitos mayores.
Y mientras en Cuba la institución
cinematográfica abogaba mayormente por
los rigores del cine de autor o de
preocupación social, varias
cinematografías —no solo en EE.UU., sino
también en Japón, Italia, España e,
incluso, Rusia, México, Argentina o
Nigeria— cultivaban con placer y
profesionalidad diversos subgéneros del
cine de horror, especializado en
fomentar la adrenalina y en atrapar al
espectador poniendo en pantalla sus
miedos más recónditos. En 1968, por
ejemplo, George A. Romero debutó
escribiendo y dirigiendo Night of the
Living Dead, que a pesar de su
pequeño presupuesto, alcanzó estatuto de
filme de culto con la presentación de
criaturas tan aterrorizantes como los
muertos vivientes o zombies, ávidos de
carne humana.
Romero, en persona, dirigió la secuela
Dawn of the Dead (1979), mucho
más chocante, violenta y gráfica que su
predecesora. Había una epidemia que
ocasionaba, en un pequeño pueblo, la
resurrección hambrienta de los muertos
vivientes, quienes asolaban la región en
busca de carne humana. La tercera
instancia de la trilogía fundacional en
este tipo de cine se nombró Day of
the Dead (1985) en la cual los
zombies seguían destrozando y engullendo
seres humanos.
El formulismo repetitivo de este tipo de
películas terminó originando dos
vertientes: una cadena interminable de
filmes de zombies en Europa,
principalmente en Italia ―Zombie,
de Lucio Fulci, se cuenta entre los
mejores pastiches del estilo terrorífico
europeo―
y las llamadas comedias de terror, que
se burlan de los situaciones sin salida,
de la estolidez de los muertos vivientes
y de la increíble torpeza del grupo de
seres humanos, colocados en el filme
solo como alimento de los zombies.
Precisamente, de los guiños paródicos y
postmodernos que caracterizan a las
llamadas comedias de terror parecen
apropiarse Brugués y su equipo en la
concepción de Juan de los Muertos.
En esta tradición sangrienta y
mortuoria, distanciada de los temas
típicos del cine cubano, incursiona el
guionista y director Alejandro Brugués,
graduado en la Escuela Internacional de
Cine y Televisión de San Antonio de los
Baños, con el que será su segundo
largometraje de ficción. A principios de
este mes de agosto comenzó la
preproducción de Juan de los Muertos,
bizarra propuesta del mismo realizador
que antes sorprendiera a la institución
cinematográfica cubana con un
largometraje romántico y de reflexión
sobre la emigración, titulado
Personal Belongings.
El presupuesto temático de Juan de
los Muertos se aproxima al de las
películas mencionadas que dirigiera
Romero. En la que será el segundo
largometraje de ficción dirigido por
Brugués, La Habana se llena de zombies
hambrientos de carne humana. Se rumora
que los disturbios son causados por
fuerzas al servicio de los EE.UU., pero
nadie tiene respuestas. Como en toda
película de zombies, el pánico se
apodera de la gente; pero entonces llega
un héroe salvador. Él descubre la única
forma de matar a los zombies, y ve que
esta situación tiene una ventaja: puede
hacer dinero con relativa facilidad.
Más adelante, en el guión de la
película, el protagonista establece el
lema “Juan de los muertos, matamos a sus
seres queridos” y por un módico precio,
este hombre se encarga de eliminar a los
familiares infectados que uno tenga en
casa. Pero la plaga se está volviendo
incontrolable, y a Juan no le quedará
más remedio que asumir su
responsabilidad y ponerse en la piel de
un héroe, guiando a sus seres queridos
con la esperanza de sacarlos a salvo de
la locura en que se ha convertido una
Habana repleta de muertos vivientes.
El director asegura que se trata de una
“comedia cubana de zombies” cuyo papel
principal, el de Juan de los Muertos
―un
hombre de 40 años que se ha
dedicado a vivir en Cuba sin hacer
absolutamente nada―
fue encomendado a Alexis Díaz de
Villegas. El “héroe” de la película va
siempre acompañado de su amigo Lázaro,
que es igual de vago, pero el doble de
tonto. Lázaro está interpretado por el
actor y director Jorge Molina, quien se
destacó por su breve participación en la
recientemente exhibida Lisanka,
mientras que como director se destaca
por el papel preponderante que ocupan en
su filmografía temáticas como el sexo,
la muerte, el deseo, la violencia y la
monstruosidad. A Díaz de Villegas y
Molina se suman Andros Perugorría, como
Vladi California, el hijo de Lázaro,
además de Jazz Vila y Eliecer Ramírez,
como La China y El Primo.
Alexis Díaz de Villegas, quien
interpreta el papel titular,
ha sido figura esencial en obras
teatrales dirigidas por Víctor Varela,
Carlos Díaz y Carlos Celdrán. En el
cine, ha intervenido en la comedia
Entre ciclones, dirigido por Enrique
Colina, donde interpretaba al meditativo
y conformista amigo del protagonista; la
también comedia El cuerno de la
abundancia, de Juan Carlos Tabío,
donde encarnó al bobo del pueblo a la
espera de una herencia; pero también ha
interpretado papeles dramáticos,
dirigido mayormente por Esteban Insausti,
como el tercer cuento de Tres veces
dos, y la todavía inédita Larga
distancia, que seguramente alcanzará
las pantallas para finales de este año.
En el aval de Alejandro Brugués se
cuentan varias incursiones en el cine
de género. Además del melodrama en
perfil bajo que fue Personal
Belongings, escribió los guiones de
dos filmes retro y musicales: Tres
veces dos (segmento Lila,
2004) y Bailando Cha cha cha
(2005), y de la comedia cáustica
Frutas en el café (2005). Respecto a
su cambio de registro genérico, Brugués
ha declarado en entrevista que “en
realidad la película atípica es
Personal Belongings, pues siempre he
tirado más a los zombies que a los
dramas. Me gustan los clásicos de
Romero, Brain Dead, de Peter
Jackson, y la trilogía de Evil Dead,
de Sam Raimi…, pero más que todo, me
pareció que llenar La Habana de zombies
tenía que ser muy divertido…” |