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Difícil
de saber, pero podríamos
reconstruir los hechos y
llegar, quizás, a una
hipótesis. Después de
varios días de bloqueo
de los mensajes enviados
desde Cuba vía celular a
la red social Twitter,
esta empresa finalmente
anunció que era ella la
que había deshabilitado
el servicio.
En el
ínterin, comenzó a
fraguarse una campaña
contra Cuba, acusándola
de aplicar la censura
contra las voces
“independientes” que
utilizan Twitter. Para
variar,
responsabilizaron a la
víctima del crimen.
Desbaratada la campaña
en menos de 24 horas,
tras
la declaración de la
Isla de que no tenía
nada que ver con el
asunto,
Twitter volvió a
pronunciarse
lacónicamente: “nuestro
equipo ha reactivado el
servicio”.
Lo
extraño es que el
pretexto que había dado
lugar al corte del
servicio, por arte de
magia dejó de existir.
Les explico.
Twitter anunció el 6 de
octubre, casi
una semana después de
haber bloqueado los
envíos de mensajes vía
móvil desde Cuba, que
“ha deshabilitado
códigos ‘largos’ hasta
saber más del uso de
estos números. Estamos
trabajando con más
proveedores para
formalizar acuerdos
de Twitter y SMS”.
Desde
Cuba los mensajes de
texto llegan a Twitter
si se envían desde un
celular a números
telefónicos con una
larga serie de dígitos,
mientras que los números
cortos son los otorgados
por aquellas empresas de
telecomunicaciones que
tienen un acuerdo con
Twitter para envíos de
mensajes gratuitos vía
móvil. Debido al
bloqueo impuesto por
Estados Unidos a nuestro
país, la red social no
tiene este tipo de
acuerdo con la
Empresa de
Telecomunicaciones de
Cuba, ETECSA.
Por
tanto, para enviar un
mensaje de texto a
través de celular a la
red social desde la
Isla, se necesitan las
siguientes condiciones:
-Un
teléfono móvil local o
con roaming
internacional*
-habilitado en otro
país, cuya compañía
telefónica tenga acuerdo
con Cuba y por tanto, el
servicio esté activo en
la Isla.
-Un
número largo (o
internacional) de la
empresa norteamericana
Twitter. Cada envío le
cuesta al remitente
desde Cuba 1.00 cuc
(1.20 dólares) y por
decisión de la red
social, el usuario en
Cuba no puede recibir
mensajes de retorno por
esta vía. Para activar
el servicio desde un
teléfono local se
necesita enviar cuatro
mensajes previos (4.00
cuc).
Las
protestas por el cierre
de este servicio no
vinieron de los cubanos
de “a pie” ni de
turistas extranjeros en
Cuba que portan
teléfonos con roaming,
sino de
grupos que cabildean en
Estados Unidos para
utilizar la Internet
como espacio de
subversión en la Isla,
y por algunos de los
beneficiarios de las
políticas de
financiamiento a la
“disidencia” cubana, que
pueden costear los
teléfonos con roaming
y la mensajería
instantánea a Twitter
-una llamada local desde
estos teléfonos puede
costar hasta 3 dólares
el minuto.
Llama la
atención que la razón
que esgrime Twitter
-”saber más del uso de
este número largo” para
Cuba-, dejó de ser un
problema pocos días
después. “Nuestro equipo
ha reactivado un nuevo
código largo”,
dijo el 8 de octubre en
la noche, sin
más explicación, y
automáticamente
reactivaron el servicio.
Habría
que tener en cuenta otro
antecedente. Entre las
medidas del Presidente
Barack Obama del 13 de
abril de 2009,
presentada como un
relajamiento del bloqueo
y en la práctica puro
humo, el Departamento
del Tesoro permite
servicios de chat,
blogs, redes sociales y
otros que no supongan un
beneficio económico para
Cuba. EE.UU. no está
interesado en
flexibilizar su política
ni desarrollar una
comunicación normal con
la Isla, sino en
extender un servicio de
Internet a la carta,
exclusivo para los que
respondan a sus
intereses.
Y no lo
dice el gobierno de
Cuba, sino la ley
norteamericana. Vea, por
ejemplo, lo que,
interpretando la
decisión de Obama,
estableció en marzo de
2010 la Oficina de
Control de Activos
Extranjeros (OFAC, por
sus siglas en inglés),
del Departamento del
Tesoro de los Estados
Unidos:
"OFAC
enmienda los reglamentos
del Control de los
Bienes Cubanos (CACR),
31 CFR par 515,
para añadir una similar
licencia general que
autoriza las
exportaciones a personas
en Cuba de ciertos
servicios relacionados
con las comunicaciones
personales a través de
Internet."
El 13
de abril de 2009, el
Presidente dijo que "la promoción de la
democracia y los
derechos humanos en Cuba
es parte de los
intereses nacionales de
los Estados Unidos y es
un componente de la
política exterior de los
EEUU en las Américas"
(sic).
"OFAC
está añadiendo un nuevo
§ 515.578 al CACR
(excepción a los
reglamentos del bloqueo)
para autorizar la
exportación desde los
EEUU o por personas
sujetas a la
jurisdicción
estadounidense a Cuba de
ciertos servicios
relacionados con el
intercambio de
comunicaciones
personales por Internet,
como por ejemplo
mensajes instantáneos,
chat y correo
electrónico, redes
sociales, el intercambio
de fotos y películas,
lecturas en la web y
blog. Para calificar
para esta autorización,
los servicios tienen que
estar disponibles sin
costo al usuario."
No hay
ambigüedades en esta
política, como no la hay
en el costo de los que
utilizan el roaming
desde Cuba, sea para lo
que sea, incluyendo
Twitter, una empresa
norteamericana que en
este caso sirve como
pasarela para un
servicio telefónico que
el usuario tiene que
pagar. De modo que
numerosas preguntas
quedan flotando:
¿A qué acuerdo se refería
Twitter en su mensaje
del 6 de octubre?
¿Lograron ese acuerdo?
¿Con quién? ¿Decidieron
rehabilitar el servicio
por su cuenta? ¿O fue el
gobierno de EEUU quien
dio las garantías para
que lo hicieran sin que
les cayera encima una
multa astronómica de la
OFAC? ¿Habrá recibido
Twitter una llamada
“importante”, como
ocurrió en el verano del
año pasado cuando el
Departamento de Estado
le exigió que no hiciera
reparaciones en sus
servidores para no
interferir la
guerra de mensajes
contra Irán,
activada desde esta red
social?
Sin
dudas las respuestas
despejarían el misterio,
pero en los hechos
gravita el mismo
presentimiento del
Príncipe Hamlet: “Algo
está podrido en el
estado de Twitter”.
*En telefonía móvil, la
itinerancia (el roaming)
es la capacidad de
enviar y recibir
llamadas en redes
móviles fuera del área
de servicio local de su
compañía, es decir,
dentro de la zona de
servicio de otra empresa
del mismo país, o bien
durante una estancia en
otro país diferente, con
la red de una empresa
extranjera. |