La Habana. Año X.
3 al 9 de SEPTIEMBRE de 2011

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Luis Enrique Veliz García, director de Cultura en Mayabeque

“No estamos en guerra con Rotilla”

Cristina Hernández • La Habana

Fotos: Rubén Sánchez (La pupila insomne)

Desde 1998 un grupo de jóvenes productores y promotores culturales organizados en el Proyecto Matraka desarrollaron, con el apoyo de diversas instituciones cubanas, un festival de carácter alternativo llamado Rotilla, en alusión a la pequeña playa en la que se efectuaron las primeras cinco ediciones. La convocatoria alcanzada por el evento lo trasladó luego a Playa Jibacoa, igualmente ubicada en el municipio Santa Cruz del Norte, de la actual provincia Mayabeque. 

En 2011, a mediados de agosto, se celebró Verano en Jibacoa auspiciado por las instituciones culturales de la provincia. Los organizadores de Rotilla denunciaron en un comunicado público que “su festival” fue secuestrado. A propósito, La Jiribilla conversó con Luis Enrique Veliz García, director provincial de la Dirección de Cultura en Mayabeque, quien en 2010 colaboró en la realización de Rotilla y este año coordinó Verano en Jibacoa.  
 

El Proyecto Matraka ha dicho que le robaron su festival. En el mismo comunicado, se ha dicho que hubo un acercamiento de la institución con ellos para su celebración en este 2011. Entonces, ¿cuáles fueron las razones por las cuáles dejó de celebrarse y de que en la misma fecha tuviera lugar la jornada Verano en Jibacoa?  

Es cierto que en diez años el Proyecto Matraka y el Festival Rotilla han estado vinculados con las autoridades de la antigua provincia La Habana, ahora Mayabeque y Artemisa, y con la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Hasta entonces ellos estuvieron presentando este proyecto, fueron apoyados, y en el año 2010 decidimos acercarnos para asesorarlos, ayudarlos e intercambiar con los organizadores, sin quitarles el protagonismo. Nuestra intención fue trabajar juntos por una mayor coherencia y una mejor organización, para sostener la calidad del proyecto, como siempre se ha hecho cuando ocurre un evento cultural.  

Entonces yo era el subdirector de la Dirección de Cultura en La Habana, y me reuní con Michel Matos y Diddier Santos, director y productor general del Festival respectivamente. Intercambiamos sobre los elencos que iban a participar y les comentamos que era mucha la cantidad de artistas involucrados, y había incluso elencos extranjeros invitados. Sugerimos mejorar el programa y estuvimos reflexionando sobre algunas agrupaciones invitadas. Estuvieron de acuerdo en retirar  algunas propuestas. Ello no quiere decir que se limitara o excluyera la presencia de muchos artistas de los llamados alternativos, algunos muy críticos como los Aldeanos, Raudel “Escuadrón Patriota” y David, uno de los integrantes de OMNI Zona Franca.  

Les aclaramos nuestra inquietud sobre el hecho de que se manipulara a Rotilla como un evento independiente y al margen de la intención de la programación de las instituciones culturales. También nos preocupó que muchos de los artistas invitados no se hubieran contactado a través de los canales habituales de sus empresas. En 2010 tuvieron lugar varias irregularidades que fueron alertadas en su momento y, después que se acabó el evento, fuimos precisándolas —sobre todo pensando en la calidad. Por ejemplo, se incumplieron horarios por parte de la dirección artística. Los grupos no se presentaron a la hora prevista y eso generó descontento en el público. Tampoco había alguien que dirigiera los espectáculos. Los artistas se subían al escenario y nadie velaba por la coherencia o dramaturgia del espectáculo y las acciones que podían realizarse allá arriba. La desorganización y el desorden que ello generaba fue lo que nos movió a buscar variantes para apoyar el evento y lograr que se amplificara con calidad.  

Teniendo en cuenta esta situación, la dirección provincial de cultura propuso que estando el municipio Santa Cruz del Norte —donde hasta ahora se ha estado realizando el festival— dentro del territorio de nuestra provincia, debíamos participar de la organización del evento. Fueron cosas que expliqué a Michel Matos en una conversación. Finalmente, dentro de toda esa juventud que desde hace diez años está participando en Rotilla, son pocos los que los reconocen como representantes del proyecto. La mayoría va por la convocatoria y la promoción alcanzada, pero no saben qué es Matraka, ni quién está detrás de la dirección del festival. El mejor ejemplo fue la Jornada Verano en Jibacoa, organizada por la Dirección de Cultura de Mayabeque. Asistieron muchos jóvenes y ellos no sabían quién la estaba organizando. Para ellos era el mismo proyecto que hace 10 años, para los efectos 11, porque siempre respetamos el trabajo anterior. Mantuvimos la idea que la juventud demandaba: los Djs, que actuaron de manera interrumpida desde la 10 de la mañana hasta las 5 del otro día, algo que otros años no se hacía así. Hubo raperos y rockeros junto con otros artistas de gran convocatoria en el público. El elenco que participó en nuestra Jornada se amplió y diversificó. Los propios artistas como Kelvis Ochoa, David y Ernesto Blanco, Polito Ibáñez, y Buena Fe reconocieron el espacio que les fue brindado ahora para participar.  

Las entrevistas y encuestas realizadas, así como los artículos de jóvenes publicados en Internet, mostraron la aceptación del público. No fue una actividad limitada. Se abrió el diapasón y fue algo nuevo. Por eso ellos no pueden decir que fue un plagio, porque la dirección artística no tenía nada parecido. El concepto es diferente, está pensado desde una propuesta cultural con calidad, respetando al público y a los artistas. Además, no tiene el mismo nombre. El evento se llama Verano en Jibacoa, que es la playa donde se realiza. 
 

¿En algún momento “se determinó” que Matraka no estuviera? 

Realmente no se determinó que ellos no estuvieran. Cuando los llamé para conversar sobre el Festival, a raíz de su comunicado, él quería que no se hablara de la carta sino del evento. Yo le respondí que hasta ese momento habían estado hablando de Rotilla con todo el mundo menos con la Dirección Provincial de Cultura, que éramos quiénes al final podíamos ayudar a que se realizara. Se  acercaba  la fecha prevista para la actividad y no podíamos dejar en espera a esa juventud. En ningún momento nos estábamos rehusando a que participara el Proyecto Matraka. De hecho los invitamos a trabajar juntos, aunque no fueron corteses con nosotros, y se negaron a trabajar de manera conjunta.   

¿Se concibió esta Jornada como algo independiente a Rotilla o se previó como una alternativa?  

Teniendo en cuenta la experiencia del 2010 decidimos participar más en la organización del evento.  Aunque elaboramos nuestro propio diseño, por la responsabilidad que tenemos con las actividades del verano, queríamos y estábamos dispuestos a trabajar juntos. Lo que organizamos estaba dentro de las actividades programadas para el verano.  Teníamos previsto, y así lo hicimos, que en la provincia Mayabeque inauguráramos el verano en Playa Rotilla y lo cerráramos en Playa Jibacoa. Determinamos entonces que dentro de la estrategia de recreación,  se podía hacer un intermedio grande que fue  finalmente Verano en Jibacoa. Todo eso estaba diseñado desde que comenzó el año. 

Se hiciera o no el evento Rotilla veníamos trabajando en esta jornada. Estuvimos coordinando el presupuesto para poder organizar lo que podíamos enfrentar. Recibimos ayuda de la Agencia de Producciones Artísticas del Instituto de la Música y de la Empresa de Carnavales. 

Repito, los invité para que estuvieran con nosotros en la organización de Verano en Jibacoa, pero ellos no aceptaron. Dijeron que el evento era suyo, que siempre lo habían realizado y que debían ser los únicos organizadores. Pero es que no estaba hablando de Rotilla, sino de otra cosa. Los invitamos por su experiencia en la realización de una actividad de este tipo, como ellos nos invitaron a nosotros en el año 2010.  

Verano en Jibacoa es una ampliación, una continuidad, todo el tiempo se tuvo en cuenta la posibilidad de hacerlo juntos. 

Para usted no se trata del mismo evento… 

No tienen que ver en cuanto a la preparación, la organización, el aseguramiento, la dirección artística, aunque hay una continuidad. La única semejanza es que sí hubo tres escenarios, porque no podíamos concentrar a esa gran juventud en uno solo y era correcto que continuáramos satisfaciendo los más amplios intereses del público. Tuvimos en cuenta los gustos. Arnaldo y su Talismán, una agrupación de música salsa, estuvo en uno de ellos, algo que no era una característica de Rotilla. Pero los jóvenes llenaron el espacio. Otros estuvieron en la parte del rock, en la del rap y en la de los Djs.  

A partir de las declaraciones del senador Jon Kerry, se ha especulado sobre los fondos de la USAID que supuestamente estaban recibiendo para la realización de Rotilla. ¿Qué puede decirnos al respecto? 

Realmente esa no fue la causa para no trabajar con el proyecto Matraka. Sin embargo, conociendo estos antecedentes, en la  carta  que ellos  hicieron diciendo que el gobierno de Cuba les ha secuestrado un evento están dando motivos para  confirmar esa especulación. La insatisfacción de las instituciones tuvo que ver con cuestiones organizativas, de orden, de dirección artística.   

En las declaraciones de los miembros de Matraka y en su comunicado oficial ellos aseguran que Rotilla se volverá a realizar el año que viene, que su intención es dialogar con las instituciones culturales cubanas. ¿Qué posibilidades existen de que proyectos de los llamados alternativos logren articularse en relación con las instituciones de cultura

Estamos abiertos al diálogo. No estamos en guerra con Rotilla. Si están dispuestos al diálogo para llevar ese evento a  una relación con las instituciones, nosotros no tenemos ningún problema. Rotilla no es el único proyecto cultural independiente que se realiza en Cuba. Otros como LASA, que  han apoyado la AHS y el Consejo Nacional de las Artes Plásticas; el portal Kewelta, una revista informativa ideada por un grupo de muchachos con apoyo de la AHS y otras instituciones cubanas; el proyecto Tubo de Ensayo, que partió de la iniciativa independiente y se alió a la AHS y el Consejo de las Artes Escénicas, son ejemplos positivos en ese sentido. En sus inicios  y durante años Rotilla fue apoyado por la AHS, aunque participaban también otras instituciones de la provincia.  

¿Y cuál era el auspicio de Rotilla? 

Ellos siempre reflejaron que estuvieron auspiciados por  la  AHS. Por lo menos eran, y algunos de ellos son, miembros de esa organización. Los artistas participantes en su mayoría siempre han sido miembros de la Asociación Hermanos Saiz. Los organizadores también han dicho que en los últimos años la AHS no los apoyó, aunque, por lo que conozco, desde mediados de la década pasada y hasta 2009 fueron apoyados en algunas de sus necesidades para la organización del evento por la Asociación.  

¿Cómo pudieron entonces existir por diez años? 

Las comisiones de recreación son amplias. Ellos participaban y exponían allí su actividad, cuanto iba a suceder, y así tuvieron apoyo de las autoridades provinciales.  Por ejemplo, los servicios médicos,  la ambulancia, el servicio de agua, los servicios de la gastronomía necesarios para desarrollar su evento. Si estábamos aprobando el evento, no podíamos dejar desamparada a esa juventud sin los recursos necesarios para  satisfacer sus intereses.  
 

Hasta 2010 existió entonces esa conciliación… 

Sí, pero fue un proyecto que ya se iba más allá de la idea original que ellos presentaron. Cuando empezamos a preguntarles qué iba a suceder artísticamente, empezó a llamarnos la atención la cantidad de artistas a presentarse en una noche, y al final fue infructuoso obtener una respuesta organizativa adecuada.  

Hubo una conversación honesta y seria para podernos de acuerdo, donde defendíamos la idea de que con presencia de las instituciones podíamos lograr una mejor organización y coherencia al proyecto. Mi experiencia en el tiempo de trabajo en la cultura me ha enseñado que cualquier acción cultural que tenga aceptación de público, debe contar con el apoyo y la participación de las instituciones. 

Los mecanismos existen, pero se debe identificar el proyecto,  es bueno que esté  apoyado  por una institución. Es importante que sea asesorado  por las personas más capaces, aunque el protagonismo  y la participación de sus promotores originales se mantengan.  

Te voy a leer una frase de la carta de ellos, que ilustra lo que estamos hablando: “Queremos hacer nuestro ejercicio en nuestra tierra, invertir y ganar haciendo lo que hacemos, nuestro negocio personal, nuestra fiesta, nuestro festival, ese derecho, sí que lo exigimos, por que no lo tenemos. Es justo y necesario”. Ellos mismos están llamando al festival un “negocio personal” y la cultura en Cuba se concibe como un derecho del pueblo y no como una fuente de lucro. 

Se ha hablado de una demanda legal por temas de derecho de autor y violación ética que quiere tramitar el grupo Matraka. ¿Qué curso podría tener esta acción? 

Como ciudadanos ellos pueden hacer la demanda que consideren, pero nosotros estamos haciendo solamente lo que nos corresponde dentro de la política cultural de este país. ¿Dónde se registró ese proyecto? Que yo conozca en mi provincia no estaba registrado. La ACDAM no ha venido a decirme que se está registrando tal proyecto, como en otros casos. De cualquier manera, el evento no tomó el nombre de Rotilla, solo mantuvo algunos de sus presupuestos. 
 

¿El año que viene también se hará Verano en Jibacoa? 

Claro que sí. Nosotros vamos a diseñar Verano en Jibacoa a partir de lo que demande la juventud. No estamos haciendo una copia de lo que ellos hicieron. Estamos creando nuestro propio evento. Es otra opción, es una continuidad.  

Y si Matraka conciliara con un canal institucional para realizar Rotilla.  


Siempre que sea de conjunto con las instituciones, en un ambiente de comunicación y respeto al público, con sentido de calidad artística, no habrá problemas en que convivan los dos eventos,  o se fundan en uno, pero teniendo en cuenta la estrategia de programación y la política cultural del país.
 
 
 
 
   
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ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.