La Habana. Año X.
7 al 13 de ENERO de 2012

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Semblanzas de un poeta

La Habana

“Poesía colmada de vivencias, se enriquece además por el cuidado formal, de singular calidad, trabajo que sin duda hace de este libro un ejemplo altamente atendible dentro del panorama de la lírica cubana de los últimos diez años. Puede afirmarse que Música vaga (Letras Cubanas, 2002) es el testimonio de la plenitud de un poeta que ha venido construyendo su obra desde su propia vida, desde sí mismo, y no a la manera de un ejercicio verbal mejor o peor elaborado.”1  

Enrique Saínz


“Fotos de la memoria (2001-2007) es libro de textura armónica, es libro ‘callado’, hasta cierto punto tentativo, pero tentativo no en el sentido de probar fuerza, de intentar, sino de provocar en el lector, precisamente, las emociones que puedan provenir de esos intentos, de ciertos conatos que siempre encuentran lugar en el sentido de la dinámica de la sinceridad. Alberto Acosta-Pérez no nos entrega un libro de corriente rápida y poderosa, o acaso turbulento, sino una obra donde no tienen cabida las transgresiones y el lenguaje no es, en sus manos, un mero juguete. Textos pensados y sopesados, son fruto de una inteligencia poética y creadora y de un proyecto existencial auténtico moldeado desde su propia intensidad como ser humano. Es libro de definiciones.2

“...sus componentes poéticos no se abroquelan en lo puramente reflexivo, sino que, a la vez, construyen en algunos casos historias, riesgo que corre el autor aún en los hai kais, y del que sale airoso sin hacer concesiones fraudulentas, sino ganado por una premeditada huida de los arquetipos.”3

Cira Romero


“La obra de Alberto Acosta-Pérez es un diálogo constante consigo mismo y con el tiempo, donde la memoria no es capaz de devolver a plenitud —ni siquiera en su dimensión imaginaria— el pasado tanto el de la felicidad, como el de la angustia. Estas preocupaciones lo distinguen del resto de los poetas de su promoción, no porque sea el único, sino porque en los demás no tienen el lugar central que ocupan en su poesía. (...)

“Sus conceptos del tiempo y de la vida, alejados de todo esencialismo, se exponen en su sentido más humano y fugaz, condicionado por la sociedad. De ahí que algunos de sus versos cuestionen tanto la historia sociopolítica, como su propia historia personal. (...)

“En Música vaga se reúnen más de cien poemas que trascienden lo meramente íntimo para adentrarse en territorio más vasto donde se cifra toda una experiencia del hombre en su acontecer vital. Así el cuerpo que revisa la memoria es, a la vez, cuerpo del poeta, de la ciudad y de la Isla. Porque en estos textos, donde se expresa una corporalidad difícil en lo que se refiere a su representación ante el mundo y a su libertad, el cuerpo es un espacio donde se materializan los relatos y figuraciones sobre lo ‘real’ y lo ‘literario’.

“Los modos del cuerpo en la textualidad de Acosta-Pérez expresan siempre una tensión al exponer una identidad, ocurriendo un juego preformativo de la carne. Mudar la carne en otra a partir del cambio de género en el sujeto que enuncia es trascender sus propias verdades produciendo otras identidades textuales y personajes que, sin dejar de hablar desde su propia carne, ocultan siempre la piel. La unidad del sujeto enunciador —recuperada finalmente en la pluralidad del texto— se disuelve para dar paso a otra voz que permite burlar los límites que impone la identidad genérica a la expresión. (...)

“Cuando pensamos en el carácter de autenticidad que tiene esta poesía, apreciamos mejor la calidad del arte con que se expresa. (...)”4

Alexander Pérez-Heredia


“Alberto Acosta Pérez trasluce en sus versos la melancolía ante los momentos idos, irrecuperables; rememora su infancia y rescata de la nada anónima las experiencias que determinan su sensibilidad ecléctica, forjada por los sinsabores y sobrecogida por la condición mortal del hombre.”5 

Luis Rafael Hernández


“...hay en su poesía una profunda asimilación existencial de su circunstancia, y un matiz sentimental que conoce la intelectivación rilkista o baqueriana, un sufrir callando que prende fuego en los versos, como en aquella poética del dolor que puede hallarse en los orbes martianos.6

Félix Bolaños


“Alberto [Acosta-Pérez] ha ido transitando hacia la limpieza y la pureza del lenguaje, cualidades que se conjugan, asimismo, con un fino erotismo, al tiempo que su voz lírica emprende otras búsquedas, de naturaleza filosófica y acento conceptual, marcado el poeta por la trascendencia de la vida y angustias existenciales que encuentran, siempre en su escritura, la respuesta del amor. (...)

“En la lírica cubana contemporánea el cuerpo es más que un tópico o un recurso banalizado. Es un referente cósmico, como sucede en el discurso de Acosta-Pérez, uno de esos poetas cubanos cuya huella debe seguirse con atención, porque en cada uno de sus versos hay también el latido del otro, la necesidad del diálogo con los lectores. (...)

“Eros y Thánatos protagonizan, una vez más, la escritura de la Isla, y avanzan en la puja por la sensualidad de un poeta que asume, como suyo, no solo el registro emocional y afectivo del hombre, sino también la sutileza de la mujer.”7 

Mercedes Santos Moray


“En la obra de Alberto Acosta-Pérez, la autonomía de la figura del poeta en su concentración introspectiva nunca reduce su acción poética a una forma que incline a la evasión ni a una actuación social no interventora: no hay tal dicotomía en su acción poética: se trata de una síntesis que transgrede al superar la tensión del dúo sujeto expresivo/espacio social de la escritura (...)

“Incluso en los momentos de su verbo más enfocado en la demanda amatoria, hay también ese incidir en el espacio social, en tanto público, a través de una economía entre el cuerpo expresivo del poeta y su momentum, su circunstancia, con la legitimidad de un mecanismo, a la vez crítico y poético, asumiendo eficaces protocolos de intervención, incluso icásticos, casi libres de adornos, o con mínimos apuntes metafóricos, sin perder calidad literaria (...)

“Como toda poesía saludable, la suya es capaz de sintetizar lo personal y las pluralidades humanas, las tangencias y las contradicciones, en densidades plenas, expresando las disímiles angustias propias de los espacios limítrofes, de las circunstancias ambivalentes y polares que participan de estados de crisis. Así, su expresión es reflejo de la angustia de los diversos umbrales: ante los dramas del cuerpo y del espíritu, o los de colectividades frente a los nuevos espacios globales y estrenados tecnemas con energías emergentes que podrían (o no: pasto de incertidumbre) condicionar nuevos conciertos. (...)

“...por los rejuegos con lo fragmentario, la parodia, la asunción de una identidad otra en una voz transgenérica, así como por la validación de las diferencias, entre otros aspectos que merecen­, más allá del rejuego diletante de esta aproximación, el estudio detenido de algún especialista, la poética de Alberto Acosta-Pérez podría inscribirse como manifestación nada epifenoménica de la estética del posmodernismo: como eco de una época que sorprende y abruma, entre prodigios y mutaciones, con más espantos que milagros.”8

       Juana García Abás


“Todo cuanto tuvo, y no mucho por cierto, siempre menos de lo que se mereció como el sólido escritor que era, fue el resultado de su tenacidad, de imponer su calidad a base de dedicación y constancia, él les dejó a otros la tarea de reconocer y promover su poesía, y ahora que ya no está, estoy convencido de que alcanzará la estatura que su creación poética reclama, y El mejor amigo es la memoria.”

Es la memoria que hace palabras 
y revisa los cuerpos
Es la memoria quien llena las manos vacías
la que nos hace abrir los ojos únicamente adentro
de nosotros mismos
para saber que nada puede morir.
La memoria es el pan,
nuestro despertar a la vida al polvo

“Parecen proféticas estas palabras y otras muchas que escribió a lo largo de su vida, como si se preparara para la inmortalidad, esa que nos hace palidecer o temblar cuando leemos sus versos, sentencias que nos hacen pensar en lo premonitorio de toda su poética, su quehacer literario y su modo de vida. (...)

“Con estas tus propias palabras cierro este modesto tributo a tu memoria: ‘Valgo lo que doy, es decir, todo’.”

Pablo Vargas9

 

Notas:

1- E. S., Cubaliteraria, La palabra y el silencio, 2003.

2- C. R., Notas a Premios de la Crítica Literaria 2002.

3- C. R., La Letra del Escriba, julio 2010.

4- A. P. H., La Gaceta de Cuba, enero-febrero 2003.

5- L. R. H., “Alberto Acosta-Pérez y los caminos de aire de la poesía”. Rinconete, Instituto Cervantes, 2009.

6-  F. B., Cubaliteraria, 20 de septiembre de 2010.

7 M. S. M., Cubarte, 21 de abril 2004.

8-  J. G. A., fragmentos del prólogo a Experiencias de amor correspondido, Ediciones Unión, La Habana, 2011.

9-  P. V., Cubaliteraria, 3 de enero de 2012.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.