La Habana. Año X.
7 al 13 de ENERO de 2012

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Julio García Luis (1942-2012)

Adiós, profe

Yinett Polanco • La Habana

Fotos: es-es.facebook.com/people/Julio-García-Luis/

Lo supe por una llamada a las 7 de la noche: "se nos fue El Decano". No hizo falta decir más. Como para todos los graduados de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana de entre mediados de los 90 y la primera década del siglo XXI "El Decano” era el sobrenombre de Julio García Luis.

El teléfono ocupado en la casa de todos los colegas de mi generación indicaba que la noticia se estaba expandiendo como pólvora. "Fue un infarto. No lo puedo creer", repetían, como si fuese un eco, voces diferentes en mi teléfono. Julio se había retirado hacía dos años, pero aún frecuentaba la Facultad como quien va a su casa de toda la vida. Lo había hecho en la misma mañana de su muerte.
 

Otros hablarán del que también fue Presidente de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba), del periodista estrella que escribía valientes editoriales en el periódico Trabajadores a finales de los 80 e inicios del Período Especial.

Para mí, era el profe.

Impartía Ética del Periodismo y a pesar de que su voz baja adormecía a algunos en el aula, todos lo respetaban porque El Decano era, en sí mismo, una lección de ética. A muy pocos de los que conozco le iba tan bien aquello de "con tantos palos que te dio la vida, y aún sigues diciendo te quiero". Julio creía en el periodismo y si lo diseccionaba críticamente era porque defendía su razón de ser. Recuerdo las acaloradas discusiones que teníamos en cada turno.

Fue el oponente de mi tesis de graduación. A la segunda clase se aprendió mi nombre, pero siempre me llamó por mi apellido: Polanco. "Dime, Polanco, ¿cómo está esa Jiribilla?", se convirtió en su saludo de los últimos cinco años.

No sé cómo lo lograba, pero conocía, si no de nombre, al menos sí de rostro a los centenares de estudiantes que cada año pasaban por la casona de viejas tejas cercana a 23. Su carro siempre estaba a la disposición para recoger los materiales para el Festival de Cultura, o para dar una "botella" que aliviara la pesada subida por la loma de G.

Dos días antes de su muerte yo salía de la revista y en la puerta hablaba con un nuevo colega que recién se graduó este año. Él pasó en el carro con la nieta y, con su sonrisa de siempre, nos dijo adiós a los dos con la mano. Fue la última vez que lo vi. Adiós, profe, dijimos. Adiós.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.