La Habana. Año X.
7 al 13 de ENERO de 2012

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Alberto Acosta-Pérez
(La Habana, 1957-2012)

Fin de siglo

Nosotros los de entonces ya no somos los mismos
Pablo Neruda

 

 

Aquí estoy en medio de la Plaza

haciendo fotos para la memoria,

hurgando bajo las camisetas hinchadas por el odio

con la esperanza de encontrar algún niño que me tienda la mano;

 

en medio de la plaza construyendo poemas para no sentir miedo,

para no estar dormido cuando se abran las semillas,

para levantar la lámpara y alumbrar los rincones

con la pureza y el aplomo de quien nada espera,

solo la satisfacción de no rendirse nunca,

a pesar de las evidencias.

 


Destino

 

Absorto en la triunfal desarmonía de este cuerpo

que no tiene otro destino que morir,

y tal vez exhalar una o dos líneas hermosas sobre el papel,

me pregunto si todo estuvo mal,

si no hubo otro camino.

 

No son dulces los antiguos recuerdos

sino espadas que se hincan

y dejan al aire los tendones.

¿Adónde marcha la belleza que se borra? 

¿Adónde voy yo mismo?

Solo hay una certidumbre:

no nos veremos más allá,

no nos inclinaremos juntos otra vez sobre la hierba,

nuestros rasgos no se confundirán de nuevo en el espejo.

 

Como cualquier criatura

nos pudriremos solos al borde del camino,

entre dos pulsaciones,

con un clavo de oro hincado en las espaldas.

 


 

Isla

Yo soy quien vela el trazo de tu sueño

Gastón Baquero
 

 

Yo te amo               isla

aunque seas un límite tejido y destejido gravándome la sombra

llevándose el verano en una hoja negra y traslúcida

aun cuando frágil juegas en los dedos de la lluvia

y te padezco en mi memoria y me presiento libre

porque tu corazón es un bosque de furias y benevolencias.

 

Yo te amo               isla

fuerza y moneda entre los dedos

invitando a la sublevación de los cuerpos

en los que yo sé que me repito

en los que yo sé que existo

cuando la noche renueva el cristal de su mejilla

y nace súbita

haciéndome sentir que nunca me abandonas

que me inventas

que me finges jardines y cristales

en la pequeña eternidad de arena e inocencia

donde tú me posees mejor y para siempre.

 

Yo te amo                      isla

aun cuando el sueño me obliga a disolverte

escanciando arena entre nosotros

aun cuando hasta las cuerdas inventadas donde sobrevivo

se deshacen

y dejamos de ser esos dos personajes de una misma película

dos seres que yo siento ahora como una vocación extraña y

                                                                         definitiva

aun cuando jugando al escondite nosotros perdimos ese algo

                                               que se yergue       y acaba haciéndonos

igual a los demás hombres.

 

Yo te amo                         isla

conspiración en la conspiración

fuerza en la fuerza

llena de dardos y sonidos.

Nadie lo sabe todo mejor que tú.

 

Yo te amo                     ínsula

¡quién viene a lamer en mi cara tu pasado

la extraña indiferencia de par en par abierta como un hombre o

                                                                                un país

o un manojo a medio despertar!

 

Yo te amo                      ínsula

donde familias tonsuradas con un hijo plantado en el desierto o

                                                                       en la      selva

me hablan sólo de la gloria y la paz de los museos

y los cuerpos extendidos levemente de una boca a otra boca

propagan esas manchas increíbles que asustan como muros o

                                                                  niños asesinos

 

Yo te amo                            isla

espía de mi esfuerzo y de mi vida

porque ríes en la luz amarilla del espejo

y me haces recordar que he sido amenazado por un gesto

                                                                      superviril

que me he perdido en una red vacía

que estoy enfermo de flores ácidas

que así responde un niño ante una trampa o una marca.

 

Yo soy un silencio de voces reunidas

de muertos amigos repitiendo la turbia indiferencia

soñando siempre la belleza de algún lugar remoto

algo como París o la irrealidad    la alta ceniza que llenará las bocas

el mundo es un bello libro donde leer cómo huele una época

para descifrar a través de sus carbones

el sentido último del delirio o la tristeza.

justo cuando lo maduro y lo imposible arrancan un pez al paraíso

y la adrenalina rellena los cuerpos aplastados

y los hipocampos y los jardines invisibles

y los rumores enemigos tiemblan en su origen

he creído verte uniendo los dedos en una orquídea o en un Cristo adolescente

que escribe nombres a lo largo de la costa

con un dedo tan agudo como una fibra de ballesta.

 

Yo te amo                      ínsula

ruiseñor ensimismado en la vigilia

arrasado en la nube crujidora

pero quisiera que me miraras como si no existiese.

Yo nací deshabitado.

 

Ah ínsula que entras al poema y te conviertes en su centro

en su rey imaginario

en el súbito horizonte

en mi rostro

en el caballo de la muerte

yo quisiera sentirme y perderme en las raíces jinetes de los muros

en la ciudad que recorren los cuerpos fosforescentes y capaces de llorar

en las piedras           la flauta             el estero

en la fruta de escarcha

en el padre loco y su cuchillo

en el rectángulo de aguas donde vive la luna.

 

Yo soy esa historia tan serena de ser dos

de ser lana y niño maldormido

pobres muros               vagas llamadas telefónicas

alguien que se despide como si tras la puerta hubiera siempre

                                       un maëlstrom o una flor carnívora

(Soy un poeta de la mano izquierda

y esa noticia partirá mi memoria en dos pedazos.)

 

Yo te amo               ínsula

a esas horas suntuosas cuando las miradas son tulipanes amarillos

y después

sin una excusa

tenga o no tenga estas ganas enormes de abrazar.

Yo te amo               ínsula

estoy en ti sepultado bajo el bello peso de tu cuerpo

                               sarmentoso y de          jugos oscuros

estoy muriendo           hablando de otro tipo de desnudez

y perderme en el aliento de tu cielo

sentir la sombra de tu ángel

ser tu criatura gemidora

los ojos inventados una tarde sobre el mar

el gigante que te mira a la cara fijamente

y te levanta febril sobre la muerte.

 

¡Ah            isla         vine a contemplarte mientras persistes

                                     como un dios         en cuyo cuerpo

se olvidan esos juegos de luces contra natura donde yo sé que existimos! 


Big bang

 

Toda la materia del universo está en es punto debajo

       del omóplato

donde tú me has mordido tantas veces.



Palabras adecuadas  

                                                                                    Tudor Arghezi 

 

Yo no quise cantar ni al amor, ni al país ni a mí mismo,

pero todos,  

el amor, el país, yo mismo,  

en una bocanada fatal  

a mi través se alzaron  

y como deidades invencibles, 

por encima del miedo,  

deslizaron en mi boca

las palabras adecuadas para herir y amar, 

más altas que el invierno, 

más fuertes,  

más perennes que el diamante;  

palabras que cerraron las puertas de la huida  

y cruzaron mi corazón de una cuchillada  

y se escribieron solas,  

contra mi voluntad de ser totalmente  libre,  

contra mi raciocinio,  

e incluso a veces  

                          contra mi propio corazón!

 


Alberto Acosta-Pérez (La Habana, 1957-2012) Poeta, narrador, traductor y promotor cultural. Su obra, distinguida con premios nacionales e internacionales, abarca numerosos títulos de poesía, una novela y un volumen de traducciones de poetas rumanos. Entre sus libros más significativos figuran Éramos tan puros, publicado por la editorial Letras Cubanas en 1992; Monedas al aire, Premio Los Pinos Nuevos en 1996; Música vaga, Premio Nacional de la Crítica 2002; Fotos de la memoria, Premio Nacional de la Crítica 2009, y Experiencias de amor correspondido (antología personal), Ediciones Unión, 2011. En 1990 obtuvo el Premio Razón de Ser, de la Fundación Alejo Carpentier con la novela Casa de la serpiente. Entre otros reconocimientos, también obtuvo el Premio Internacional de Narraciones Alberto Lista, Sevilla, España, 2006; el Premio Luis R. Nogueras 1991; un Accesit del Italo Calvino en 1996, y un Accesit del Premio David de poesía, UNEAC, 1987, y el Premio Pinos Nuevos, del Instituto Cubano del Libro, La Habana, en 1996. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Recibió la Orden por la Cultura Nacional, otorgada por el Ministerio de Cultura y el Consejo de Estado de la República de Cuba.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.