|
Roberto
Fabelo
Es fácil imaginar cómo
se ha hecho la banda
sonora de nuestras vidas
y Sara —como músico—
forma parte de ese
concierto. Su quehacer
es patrimonio de Cuba y,
en estos momentos de
despedida, quiero pensar
en todo lo que trabajó,
en todo cuanto hizo y
que nos dejó. Ella es
parte de nuestra memoria
y su obra no termina
cuando concluye la vida
porque está y estará.
Esa trascendencia la
hará inolvidable y
tenemos que alegrarnos
de eso. Cuando alguien
deja una huella como la
de ella, se queda con
nosotros. Hay que ver la
vida con ese enfoque y
ver la muerte como el
punto en que alguien se
detuvo, pero que no
desapareció porque dejó
una obra, y de eso
debemos alegrarnos y
aferrarnos.
Alicia
Leal
A los que nos sentimos
amigos de Sara nos toca
hoy estar aquí junto y
apretados a su familia.
Sara ha sido una
constante inspiración
por su carácter, por su
entereza como ser
humano, por tantas
cualidades que la
adornaban como una
persona buena, como una
mujer de muchos talentos
indiscutibles. En lo
adelante, lo más
importante es que su
recuerdo perdure y que
todo lo mucho que ella
ha hecho en bien de
nuestra cultura y por
proteger a las personas
que la hemos querido se
mantenga en el tiempo.
Sara es un ser
inolvidable para todos
aquellos que hemos
tenido el privilegio de
estar cerca de ella.
Sinceramente, estoy muy,
muy, muy triste y
conmovida.
Roberto
Chile
La
noticia de su partida
nos estremeció a todos.
¿Por qué la muerte nos
arrebata a los seres más
queridos? Sabíamos de su
gravedad, pero una
esperanza nos iluminaba
a todos: “Verán que
ocurrirá un milagro y
Sara perdurará por
muchos años. Y
volveremos muchas veces
más al Jardín de la
Gorda para verla reír,
para oírla cantar”. Pero
a partir de ahora,
tendremos que
conformarnos con
escuchar sus eternas
canciones, esas que han
llegado a lo más hondo
del corazón de los
cubanos, sin verla, sin
tocarla, sin poder
abrazarla. Y como dice
una de sus canciones: “A
los héroes se les
recuerda sin llanto”.
Por eso, aunque ahora se
nos apriete el corazón y
un torrente de lágrimas
resbalen por nuestras
mejillas, la
recordaremos como lo que
es: una heroína del
pueblo, una cubana
imprescindible. Así como
tú pedías, Sara, te
recordaremos sin llanto.
Gracias, Sara, por tu
valioso legado, por tus
aportes a la canción y
la cultura cubana, por
la grandeza de tu obra y
de tu espíritu: En fin,
por ser Sara,
eternamente Sara.
¡Qué manera de quererte,
qué manera!
|

|
Carlos del
Toro
Sara es Cuba. Es una de
las personas en la que
siempre vi más cubanía
en todo lo que hacía, en
cómo se movía, en su
forma de ser, en su
manera de expresarse y,
sobre todo, en su arte
comprometido. Siempre y
sin titubeos.
Eduardo
Roca Salazar,
Choco
Casi formé parte del
rabo de Sara. Y un día
como hoy tengo que
recordarme de las cosas
lindas que hacíamos, de
las muchas veces —ron
mediante— que
discutíamos proyectos
sobre la música o sobre
la plástica. Ella estuvo
muy vinculada con el
Taller de Gráfica y con
los colores: Sara es una
mujer de muchos colores.
Y me gusta repetir que
no la perdimos porque la
gente buena no se
pierde. Sara está con
nosotros y va a seguir
estando siempre. ¡Ojalá
que cada uno de nosotros
fuéramos capaces de
hacer lo que ella hizo!:
estar en el corazón de
todos los cubanos y
dejar una obra sólida,
concisa, verdadera para
la cultura de nuestro
país.
Ileana
Mulet
Sara fue una mujer muy
dinámica y muy dueña de
sí; una mujer
consecuente con su
historia y a tono con
estos tiempos. Siempre
gozó de una gran
libertad a la hora de
manifestarse y, también,
de una gran libertad de
género. En los últimos
20 años, más o menos,
Sara se vinculó con los
artistas plásticos
gracias a su cercanía
con la pintora y
grabadora Diana Balboa y
eso hizo que la
sintiéramos muy nuestra.
Sara era una fiesta.
Creo que es una gran
pifia del destino que
nos haya llevado a Sara
con tanto que aún tenía
por decir y por cantar.
La despido con tristeza,
pero a la vez con la
misma alegría con que
ella nos recibía en sus
conciertos. Es una rara
mezcla porque se va,
pero a la misma vez se
queda entre nosotros.
José Omar
Torres
El caso de Sara es muy
curioso: era una figura
de mi generación que
tuvo el privilegio de
convertirse en una
personalidad cimera de
la canción del país y al
mismo tiempo fue una
muchacha muy humilde,
sin pretensiones
personales y que nunca
cambió sus esencias.
Sara era un ser humano
maravilloso que se metía
en lo que hacías, que
daba opinión y consejos,
que estimulaba la
creación desde todos los
puntos de vista. Lo que
siempre me interesó de
Sara era el gran ser
humano que fue, más que
la creadora, más que
toda esa relevancia que
tenía, que tiene, dentro
de la cultura cubana. Lo
que me importaba y lo
que me importa es el
impacto que ella ha
tenido en mí como ser
humano, como un ser
crítico, de concepciones
profundas sobre la vida,
de un andar muy claro,
muy transparente. De
asumir sus posturas con
una valentía enorme. Esa
es la Sara que siempre
he llevado y llevo en mi
corazón. Sara es un ser
hermoso.
Juan
Moreira
A Sara la conozco desde
hace tanto tiempo que
perdí la cuenta. Fue una
gran cantante y, sobre
todo, una gran amiga;
una mujer muy sabia y
también una
revolucionaria sin tacha
y sin dobleces. A Sara
había que quererla. No
puedo decir nada más
porque estoy muy triste.
Siempre estará conmigo.
Luis
Lara
Sara, ante todo, es una
amiga y —aunque nunca
pintó— siempre la
sentimos parte del
Taller de Gráfica y fue
inspiradora de la obra
de muchos de nosotros.
No puedo dejar de
mencionar esa cercanía
porque fue cierta y muy
importante. Junto con
Sara, todos crecimos
como artistas y como
seres humanos. La vamos
a extrañar mucho. |