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Pase usted adelante. Sí,
naturalmente que sí.
Pero por favor, no se
quede ahí parado, mire
que se puede usted
mojar, sí, sí, aquí
estará mejor, porque la
lluvia no es buena para
los pulmones y además,
naturalmente, usted es
muy joven, claro, y
fuerte, y sin miedo,
pero anda descubierto y
desabrigado... ¡oh,
perdone!, es un día de
sol y yo hablando de la
lluvia, pero es solo
precaución, hay que
cuidarse y además,
siempre cabe, puede
suceder, que llueva; no
ve usted que aquí está
mejor. Me decía,
preguntaba, ¡ah, sí!,
buscaba a la señora
Fuertes, o no, a la
señora Retales, perdone,
lo siento mucho, no, yo
no soy, pero quizá pueda
ayudarlo, a ver lo que
usted trae, ya
comprendo, usted trabaja
en el Telégrafo, dura
tarea para todos los
días, ¡oh!, pero usted
es joven y vigoroso, a
ver, sí, unos diecisiete
años, no más, sí y solo;
¿verdad?, claro, ya
sabía yo, bien que lo
comprendo, desea tomar
un buen vaso de leche,
sí, pase y siéntese
mientras se lo preparo,
la leche está fría y con
azúcar, claro está, en
este sillón estará más
cómodo; ¿tiene calor?,
podemos encender el
ventilador, tome, coma
unos bizcochos, eso es
¡cómo le gustan los
bizcochos! Bien, es un
buen descanso, ¿no?,
pero tiene que volver al
trabajo, pues usted me
dijo que no tiene
familia. ¿No?, sí, sí,
ya veo.
Pues déjeme que le
arregle un poco, ¡oh,
esta camisa hay que
coserla!, ¡quítesela!,
aquí tengo aguja e hilo,
no se preocupe usted por
no tener camiseta, yo
puedo ser su madre y
hasta su abuela, quédese
así, siéntese, tome esta
revista que es muy
interesante, supongo que
algunas veces no tendrá
revistas que leer y
además, ¡oh! ¿Qué le
pasa?, no, no, tome esta
otra que tiene láminas
en colores, mientras
termino de preparar la
camisa. La plancharé un
poco. Por favor, no
proteste querido... ¿Me
permite llamarle hijo?
Gracias, chiquillo: ¡Es
tan niño! Y además,
necesitas tanto que te
cuiden. ¡Qué no sabré
yo! Espera, pondré la
radio, sí, música
moderna, bien moderna
como la que les gusta a
los muchachos de tu
edad. Claro que debes ir
a bailar de vez en
cuando... Increíble...
pues tienes que empezar.
Sí, digamos los sábados.
Irías a alguna
fiestecita. Podíamos
buscarte alguna
agradable compañera. A
ver... entre las hijas
de las Rocamora, ¡oh,
no!, perdón, todas han
muerto, pero tal vez las
señoritas Sinfonas,
tampoco, resultarían
algo mayores para ti y
además, pero bueno, eso
no es problema, ya
encontrarás que por algo
eres muy buen mozo y
entre las hijas de mis
amigas, porque yo tengo
amigas ¿sabes?, y en el
colegio, ya que
naturalmente irás al
colegio... sí, tendrás
de sobra, y en la
escuela. Que hay que
aprender. A la escuela
por la mañana, y por la
tarde un poquitín de
trabajo y paseo, la
noche para estudiar,
leer y conversar con la
viejita, ¿no?, y el fin
de semana libre para ir
al campo o a la playa o
al parque de
diversiones, eso es,
fijaremos los días: el
primer domingo a Playa
Caracoles, donde lo
pasarás muy bien,
temprano a jugar dominó,
una hora antes del
almuerzo a nadar y
correr en la playa,
después de alimentarse,
porque es muy importante
el alimento, la siesta,
una siestecita corta es
suficiente, bueno, tal
vez quince minutos más
larga y luego a caminar
hasta los pinos, para
después volver
corriendo, corriendo,
nada de remolonear... y
darse el chapuzón de la
tarde, con tu traje de
baño rojo, no, no temas,
bien cortico y a la
última moda, un traje de
baño rojo y tu toalla
gris; ¡Precioso! Y
tendrás que quemarte un
poquitín al sol. ¡Oh, mi
querido hijo! ¡Qué
hermoso lucirá en la
playa! Claro que tendrás
de todo, no te faltará
nada, hasta un nombre,
sí, creo que lo mejor es
un nombre nuevo, te
llamarás... Alejandro y
te diremos cariñosamente
Alex. Alex para aquí,
Alex para allá... Pero
no, mi apreciada Sra.,
Alex no puede ir al
party de su hija, créame
que lo lamentamos
enormemente, pero se ha
comprometido para un
paseo con las
Contra-Martínez, sabe
usted, sí, sí, le repito
que lo siento, pero
además, teníamos doce
invitaciones más para
ese mismo día. ¡Oh, Alex
es tan popular! Sí, sí,
Alex está en casa, pero
lo siento mucho, mas no
puede salir al teléfono,
está dando su lección.
No, no es la clase de
clarinete, ésa es
mañana, hoy es la de
tibetano. ¡Oh, el
tibetano es muy
importante!, y además,
Alex domina ya otros
doce idiomas, ¡imagínese
usted! ¡Qué maravilla!,
¿verdad Alex? Alex,
porque te llamas Alex y
te quedas a vivir
conmigo; en los altos
hay dos habitaciones
para ti, bueno, tal vez
algún amigo pueda subir
y quedarse estudiando o
jugando, ¡siempre y
cuando sea formal! ¡Oh,
no!, no me importan las
risas y la música, ¡sólo
la formalidad!
Claro, claro Alex. Te
gustaría la Ópera, por
ejemplo, esta temporada
iríamos a ver solamente
tres, porque tres son
siempre las mejores, ya
las tengo escogidas, las
demás, mejor ni pensar
en ellas. La Ópera.
Pero, claro, eso si has
salido bien en los
exámenes, que saldrás
naturalmente, ¡Alex es
tan inteligente!, y si
te has levantado
temprano todos los días.
A las siete menos cuarto
todos los días excepto
los sábados en que te
levantarás a las siete y
media y los domingos a
las ocho y quince. Que
estarás cansado de tanto
bailar. No te había
dicho que irías a bailar
los sábados. Sí, creo
que este sábado te
podrías poner el traje
azul, naturalmente
querido, un jovencito
como tú no puede vivir
sin un traje azul. Pues
un traje azul...
¡Tonto!, será un traje
azul con solapas
estrechas y pantalones
ceñidos para que vaya
bien con corbatas
diferentes. Ven para que
te cepille un poquitín
el traje azul, Alex,
porque... no, por Dios,
qué estás pensando,
¡oh!, niño mío, pero si
estoy hablando del traje
azul porque es mi
preferido, pero cómo has
podido siquiera
pensarlo, lo que ocurre
es que el azul es mi
color favorito, para tu
mejor traje, claro que
no, claro que sí,
tendrás otros trajes y
camisas, ¡oh!, mi pobre
chiquitín pensando que
solo tendría un solo
traje, como si su
viejita fuese tacaña o
algo por el estilo. Nada
de eso. Y precisamente
hoy cuando debo llamar
por teléfono para
encargar las flores que
Alex debe enviar a la
Sra. Embajadora; no, no
puedo perder el tiempo
en detalles, tengo que
preparar la comida, pues
Alex desea comer
langostas a la
americana, la langosta a
la americana es
diferente a la Termidor,
la langosta, la salsa.
¡Oh, debes perdonarme!,
¿verdad que sí?, lo he
visto todo tan bien y yo
soñaba, porque estaba,
estoy segura de que te
quedarás y de que serás
como un hijo para mí, no
te preocupes, las cosas
tienen que empezar de
algún modo y no está
bien que andes por ahí
pasando trabajo cuando
aquí tienes tu casa.
Ya está la camisa,
póntela ahora, pero no
la necesitarás más,
tendrás otras, todas las
que quieras y las
revistas y los libros.
¿Verdad que te
quedarás?, ¿verdad que
sí, Alex? ¿Verdad?
¿Qué tienes, por qué
estás tan pálido, por
qué no sonríes, qué te
pasa, dime, te sientes
mal?, llamaré al médico;
Alex, ¿por qué me miras
así? Alejandro, si en mí
tienes una madre.
Tendrás... Alex. ¿A
dónde vas Alex?, Alex,
Alejandro,
Alejandroalexalporalexalquejandronocorrasalezoooohalex-quetealexestasalejandromarchando
Alejandro, Alejo, Alex
Yéndote.
NO ALEX
NO TE
VAYAS
Alex, Alejandro... Se ha
ido.
¿Qué le habrá pasado?
Tal vez. Puede ser que
estuviese enfermo.
Pudiera ser. Pero se ha
ido. Como todos los
Alejandros. Alejandro mi
padre. Alejandro mi
hermano. Alejandro mi
esposo. Alejandro mi
hijo. Alejandro mi
nieto.
Alejandro. Alejandro.
Alejandro. Alejandro.
Alejandro. Alejandro.
Alejandro. Alejandro.
Alejandro. Alejandro.
Alejandro. Alejandro.
Todos mis Alejandros se
han ido.
Todos mis queridos
Alejandros... y cada día
están menos tiempo. ¡Ay,
por qué Alejandro te
marchas! Yo, madre de
Alejandro y Alejandros y
me he quedado sola.
Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex.
El timbre, el timbre de
la puerta que suena,
pero no, no es mío,
nunca el de mi puerta,
sí, claro, pero tal vez
sea algún recado que yo
pueda recibir, abriré,
por qué no, y así podré
ayudar y así alejandro
alex alejandro.
—Pase usted adelante.
Sí, naturalmente que sí.
Pero por favor, no se
quede ahí parado, mire
que se puede usted
mojar, sí, sí, aquí
estará mejor porque la
lluvia no es buena para
los pulmones y además...
Cuento
tomado de Cubaliteraria,
pertenece a
Circulando el cuadrado,
(Antología de Cuentos
Completos de César
López), Editorial Letras
Cubanas, La Habana,
2000.
César Antonio de Jesús
López y Núñez:
Poeta, narrador,
profesor y diplomático
cubano. Nació en
Santiago de Cuba el 25
de diciembre de 1933.
Actualmente reside en La
Habana. Es Doctor en
Medicina, por las
Universidades de
Salamanca y La Habana.
Colaborador de la
revista
Ciclón,
Lunes de Revolución
y en otras publicaciones
cubanas y extranjeras,
entre las que se
destacan
Unión, La Gaceta de
Cuba, Casa de las
Américas, Revolución y
Cultura, El Caimán
Barbudo, Siempre y Parwa,
Vanguardia, El
Vigilante, Ínsula, Ruedo
Ibérico y
Poor Old Tired House. Ha
impartido conferencias,
lecturas y seminarios en
universidades cubanas.
Ha dirigido talleres
literarios en varias
provincias y municipios
del país. Desempeñó
funciones en el
Ministerio de Relaciones
Exteriores. Fungió como
Secretario
coordinador de la
Sección de Literatura de
la UNEAC.
Es asesor del Instituto
Cubano del Libro.
Recibió el
Premio Nacional de
Literatura en 1999.
Posee la distinción por
la Cultura Nacional,
Cuba; la distinción de
Chevalier de L'Ordre des
Arts et des Lettres,
París; y la distinción
José María Heredia de su
ciudad natal, Santiago
de Cuba. Ha recibido,
además, la Medalla Alejo
Carpentier (2000). |