Girón: La victoria

Cuando cambia el
rojo color del cielo
por el blanco color
de palomas
se oyen las campanas
de los hombres
que levantan sus
sonrisas de las
lomas.
Después que entre
pecho y pecho
haya tenido el deseo
de quemar,
de matar, de vengar
y de vencer.
Y cuando no se
olvida que no hay
libertad regalada,
sino tallada
sobre el mármol y la
piedra
de monumentos llenos
de flores y de
tierra,
y por los héroes
muertos en las
guerras
se tiene que luchar
y ganar,
se tiene que reír y
amar,
se tiene que vivir y
cantar,
se tiene que morir y
crear.
Canto y llanto de
la tierra,
canto y llanto de la
gloria,
y entre canto y
llanto de la guerra,
nuestra primera
victoria.
De luces se llenó mi
cielo
de esta tierra
insurrecta,
y entre luces se
batió seguro
buscando la victoria
nuestra.
Hoy se camina
confiado
por los surcos de la
historia,
donde pelearon los
héroes
para alcanzar la
victoria.
(1974)
A una heroína de la
Patria
(Fina
García-Marruz
-
Sara González)
Pónganle a la
suicida una hoja en
la sien,
una siempreviva en
el hueco del cuello.
Cúbranla con flores,
como a Ofelia.
Los que la amaron se
han quedado
huérfanos.
Cúbranla con la
ternura de las
lágrimas.
Vuélvanse rocío que
refresque su duelo.
Y si la piedad de
las flores no
bastase
díganle al oído que
todo ha sido un
sueño.
Ríndanle honores
como a una valiente
que perdió solo su
última batalla.
No se quede en su
hora inconsolable.
Sus hechos, no vayan
al olvido de la
yerba.
Que sean recogidos,
uno a uno,
allí donde la luz no
olvida a sus
guerreros.
Ríndanle honores
como a una valiente
que perdió solo su
última batalla.
(1980)
Al Caribe mi cantar
Denme un rico golpe
de tambor,
denme una canción
pa' descargar,
suenen una trompeta
y un bongó,
hagan de mi canción
un despertar.
Suban por mis
pregones el sabor
rico
de calenturas y de
paz,
traigan en un
mensaje el candor,
lo que nos da el
Caribe tropical.
Rompe este coco,
toma saoco,
trina como un
sinsonte temprano;
dame tu abrazo, toma
este beso
y no le pongas
precio, mi hermano.
Suenen una rumba de
cajón,
bailen un merengue
apampichao,
suenen una plena con
sabor,
háganme con los
ritmos delirar.
Une a mis manos tu
calor,
une a mis cantos tu
cantar.
Esta tierra tiene un
solo sol
que brilla y se
llama libertad.
Amor de millones
Como pajarillo amado
que vuelve
te esperé una mañana
sentada ante mi
ventana
mirando al monte más
verde.
Y al ver aparecer
entre las flores del
campo
me vino mejor tu
canto,
te volví de nuevo a
tener.
Amor mío, no te
vayas,
que no quiero verme
sola otra vez.
Amor mío, no te
vayas,
que lloro.
Tu pelo con mil
olores
y con su brillo de
estrellas
fue la cosa más
bella,
fue un amor de
millones;
dio más fuerza a mi
canto
al sentir que venías
y di, y di con la
poesía
que sé que te gusta
tanto.
Me da luz en la
ventana
cuando se abren tus
ojos,
y pienso en el
antojo
de tenerlos mañana.
Pero sé que con tu
trino
también se impone un
combate
y dejo que lo
arrebate
un sentimiento más
fino.
De padres a hijos y
juntos a la
Revolución
Se levanta el sol
día tras día
y en el tiempo de
sembrar,
traigo el recuerdo
de ayer, el día
de verlo y decirle
adiós.
De contarle lo
pasado,
de no decirle cosa
irreal
y verlo avanzar
seguro
hasta el final.
Recaderos del
mañana,
de un fragor sin
acabar,
pinos nuevos que se
ensayan
en caminos por
andar.
De flores se prenden
los frutos,
y del campo matinal
va saliendo un
cantar de gallos
que al mundo
recorrerá.
Vamos a estudiar,
tenemos la idea
clara,
debemos entre los
dos
edificar el mañana.
Tenemos un mano a
mano
con nuestra
generación,
y el pueblo nos da
las armas para
crear…
y hay que estudiar.
Vamos compañero,
se está imponiendo
un deber,
porque no hay peor
ciego
que aquel que no
quiere ver.
Dimos un paso alante
haciendo revolución,
ligando con el
trabajo la
educación:
y hay que estudiar,
y trabajar.
(1973)
El programa del
Moncada
(Sara González)
Su voz llenaba el
salón.
Solo quien fue tan
herido,
la patria humillada
ha visto;
la justicia
envilecida
pudo acusar con
palabras,
sangre del corazón,
y de la verdad
entraña.
Los hombres del
pueblo son
desempleados,
obreros,
cosechando la
miseria,
campesinos que, en
la tierra
amada y ajena,
sudan.
Y a esta gran masa
irredenta,
a la que ofrecen y
engañan,
no le iban a decir:
“Te vamos a dar”,
sino: “Tienes aquí,
lucha con todas tus
fuerzas
hasta vencer o
morir”.
La culpa del guisaso
Tengo y bien, la
culpa del guisaso
que no choca con mi
cubanía.
Al atraso nunca le
doy paso
porque busco, porque
busco
ir p’a’lante to’ los
días.
Qué levantada me dio
un buen sueño
vespertino,
por haber leído el
libro
que un amigo me
prestó.
Me guió a la
comprensión
propia del buen
pensamiento
y puso como
elementos
los de mi
generación,
narrándome cómo son
bajo este sol y este
tiempo.
Estaba todo tan
claro,
cada cual con su
perfil,
y poderlos describir
con sabor y con
sustancia
dando fe, luz y
esperanza
al cubano porvenir.
Pongo fichas en la
mesa,
doy la risa
cadenciosa
con la que el cubano
goza
casi siempre la
pelea,
dando tragos, dando
guerra,
sin estoico apurillo
y jugando sin el
brillo
la partida de
ajedrez,
doy amor sin interés
y tomo ron con
mamoncillo.
Sara González
Gómez: Cantante,
compositora,
profesora y
promotora cultural
cubana. Cayo Hueso,
La Habana, Cuba; 13
de julio de 1949 -
La Habana, Cuba,
1ro. de febrero de
2012. Una de las
cantautoras
emblemáticas del
Movimiento de la
Nueva Trova, del que
fue fundadora. En la
década de 1960
realizó estudios de
viola en el
Conservatorio Amadeo
Roldán. Graduada de
la Escuela Nacional
de Instructores de
Arte donde además
ejerció como
profesora de
Guitarra y Solfeo.
Perteneció al Grupo
de Experimentación
Sonora del ICAIC
(GES), bajo la
dirección de Leo
Brouwer, donde
realizó estudios de
composición, armonía
y orquestación. Ha
producido música
para cine,
televisión y radio,
además de participar
en varios discos
colectivos junto a
otras figuras del
Movimiento de la
Nueva Trova y en el
GES. En su
discografía se
encuentran los
títulos: Versos
sencillos, de
José Martí (1975),
Cuatro cosas
(1982), Con un
poco de amor
(1987), Con
apuros y paciencia
(1991), Si yo
fuera mayor
(1996) y Mírame
(1999).