La Habana. Año X.
5 al 11 de MAYO de 2012

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Cinco largometrajes cubanos
a punto de conclusión
Joel del Río • La Habana

A lo largo de ocho meses que restan de 2012, deberán concluirse, con posproducción y todo, cinco nuevos largometrajes cubanos de ficción: Irremediablemente juntos, de Jorge Luis Sánchez; La película de Ana, de Daniel Díaz Torres; Esther en alguna parte, de Gerardo Chijona; Las jirafas, de Enrique Álvarez y Al borde del río, de Rigoberto Jiménez. Los primeros tres fueron realizados a la sombra del ICAIC, y los otros dos recibieron el apoyo de otras instituciones o estamentos audiovisuales.

Si bien entre los nuevos proyectos que anuncia el ICAIC abundan las adaptaciones literarias (Juan Carlos Cremata versiona Contigo pan y cebolla, Belkis Vega emprende una nueva adaptación de Bodas de sangre), debemos aclarar que el segundo largometraje de ficción de Jorge Luis Sánchez, Irremediablemente juntos, adaptó para el cine la obra de teatro titulada De La Habana a Pogolotti, escrita por Alexis Vázquez. El centro de la historia tiene que ver con Liz, una joven estudiante que vive en Miramar, y Alexander, un deportista de su misma edad que vive en Pogolotti. Los progenitores acudirán a los proyectos más disparatados para impedir la unión de los amantes. De modo que el director de El Beny vuelve a inspirarse en motivos musicales para relatar la fuerza del amor acorralado por prejuicios raciales o sociales.

La película de Ana, el nuevo largometraje de Daniel Díaz Torres, el autor de Alicia en el pueblo de Maravillas, Kleines Tropicana y Lisanka, por solo recordar tres de sus mejores comedias, está protagonizado por Laura de la Uz y Yuliet Cruz. Resuelta desde los códigos de la comedia, que Díaz Torres ha demostrado conocer a plenitud, la película cuenta la historia de Ana (Laura de la Uz), una actriz sin empleo que decide hacerse pasar por prostituta para sacarles un dinero a unos productores alemanes. Ana se va metiendo tanto en su personaje que las cosas se le van de las manos y su vida se complica. Con guion de Eduardo del Llano, quien también hace una breve aparición, La película de Ana cuenta con otras ilustres participaciones como las del realizador y actor Jorge Molina, de brillante y ajustado desempeño en la reciente Juan de los Muertos, el actor alemán Michael Ostrowski, el austriaco Tobías Wolfgang y el chileno Antonio Caro quien hacía el papel de asistente de dirección ruso.

A lo largo del mes de mayo, hasta los primeros días de junio, transcurrió el rodaje de Esther en alguna parte, próximo largometraje de Gerardo Chijona, experimentado cineasta que se apoya en la novela homónima de Eliseo Alberto Diego (1951-2011) para realizar una suerte de “comedia triste”, como la denominó su director, coproducción cubano-peruana que también se desmarca de las primeras comedias realizadas por Chijona. A diferencia de su último filme, Boleto al paraíso (2010), cuyos actores eran en su mayoría jóvenes debutantes, el actual proyecto de Chijona cuenta con un elenco extraordinario de consagrados, varios de los cuales ya han figurado en sus anteriores películas Adorables mentiras, Un paraíso bajo las estrellas y Perfecto amor equivocado. En el elenco de primera destacan los nombres de Enrique Molina, Daysi Granados, Luis Alberto García, Eslinda Núñez, Elsa Camps, Verónica Lynn, Laura de la Uz y Héctor Medina. El realizador confesó estar muy ilusionado con esta producción, homenaje a Lichi, pues el filme recrea una historia de hermandad entre dos ancianos en busca de la verdadera identidad de la esposa de uno de ellos. El filme también quiere ser un tributo a la entrañable amistad que, por más de 30 años, unió al cineasta con el escritor cubano ganador del Premio Internacional Alfaguara en 1998, y autor de títulos como La fogata roja (1985), La eternidad por fin comienza un lunes (1992) y El retablo del conde Eros (2008). Las filmaciones se extendieron por varias locaciones de El Vedado y Centro Habana. A pesar de dificultades con el presupuesto para la posproducción, Chijona quisiera tenerla lista para diciembre y exhibirla en el Festival.

Si Marina, de Enrique Álvarez, estrenada en el mes de octubre en salas cubanas, proponía un cine sencillo, apegado a la historia de los personajes, el más reciente filme de este realizador pulsa claves similares; pero se diferencia en cuanto al encierro a que reduce a sus tres principales personajes, pues el 90 por ciento de la trama, aproximadamente, ocurre en interiores. Una pareja de jóvenes ocupan una casa deshabitada en Centro Habana, pero muy pronto aparece la sobrina del difunto dueño reclamando sus derechos sobre la vivienda. Los tres se tienen que resignar a la difícil convivencia, mientras son amenazados con el desalojo.

Las jirafas se realizó en régimen de cine independiente o de cooperativa, como prefiere llamarle su realizador, fue rodado en la casa del director, todos los actores y los técnicos que participaron aportaron su trabajo gratis esperando que algún día alcancen remuneración con el resultado. Gracias a las nuevas tecnologías, trabajaron con una cámara que en principio es de fotos, pero permite rodar en alta definición. La dirección de fotografía estuvo a cargo del colombiano Nicolás Ordóñez. Cuenta Enrique Álvarez que “cuando la protagonista salía a caminar por la calle, la gente prácticamente no se daba cuenta de que estábamos filmando una película, todo el mundo lo que estaba viendo era una cámara de fotos, muy pequeña, manuable, que puedes llevar adonde quieras, y así te puedes acercar mucho a los actores, trabajar en espacios muy reducidos y eso da unas posibilidades muy grandes de experimentar con el lenguaje y afrontar de forma distinta la escritura cinematográfica”.

La película Al borde del río, ópera prima del documentalista cubano Rigoberto Jiménez, se rodó en las inmediaciones de San Pablo de Yao, poblado del municipio de Buey Arriba, en la Sierra Maestra, con apoyo de Televisión Serrana y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Según indicó la página digital de Televisión Serrana se trata de un largometraje de ficción inspirado en la vida de las hermanas Lola, Gelacia, Pepa y Cira Garlobo Gil, protagonistas del laureado documental Las cuatro hermanas, de Jiménez. Con guion de Arturo Arango y Xenia Rivery, sobre un argumento original del director y Roberto Renán, el filme está ambientado en tres etapas de la historia del país (décadas de 1950, 1960 y 1990), el filme abarca parajes del mayor sistema montañoso de la Isla, además de personajes y entornos poco tratados en la producción audiovisual cubana. Las actrices elegidas fueron Adela Legrá, Coralita Veloz y Oneida Hernández. El elenco incluye a jóvenes actrices, en su mayoría de la provincia de Granma, como Mirelys Echenique, Yudexi de la Torre, Ilietis Batista, Danieyi Venecia y Yunia Jerez. Las cuatro últimas encarnan a las hermanas Garlobo en su juventud, durante los años 50 del siglo XX, etapa en la cual transcurre la mayor parte de la historia.

A las cinco películas antes mencionadas se añaden nuevos proyectos del ICAIC entre los cuales se cuentan la ya mencionada Contigo pan y cebolla, de Juan Carlos Cremata; Leontina, de Rudy Mora, el director de la recientemente exhibida Y, sin embargo…; Carmela, segundo largometraje del elogiado director de Los dioses rotos, Ernesto Daranas; La emboscada, de Alejandro Gil; Vuelos prohibidos, de Rigoberto López; Silicona, de Arturo Santana; Vestido de novia, de Marilyn Zolaya, y Omega tres, de Eduardo del Llano, que completaban la lista de películas cubanas previstas para realizarse en el 2012, según una relación dada a conocer a principios de este año.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.