Precedida solo por la Universidad de La Habana, la Academia de Bellas Artes San Alejandro es la institución docente más antigua de Cuba. Aunque su sede actual radica en una sobria construcción de la Plaza Finlay, en el municipio capitalino de Marianao, su fundación, hace 204 años, tuvo lugar en “el convento San Agustín, en la Habana Vieja, el 11 de enero de 1818”, explicó en exclusiva el escultor Julio César Pérez Moracén, su director.

Jean Baptiste Vermay (Francia, 1786-1833), primer director de la emblemática
institución. Imagen: Tomada del sitio web del Museo de Bellas Artes de Cuba

La institución fue inaugurada oficialmente con el nombre de Escuela Gratuita de Dibujo y Pintura, y creada con el apoyo de la Sociedad Económica de Amigos del País y del intendente general de Hacienda don Alejandro Ramírez, quien dispuso de buena parte de su fortuna personal para la ejecución de este gran proyecto, que sentaba los cimientos para el futuro desarrollo de las artes plásticas en nuestro país. Justo para honrar la memoria de este venerable español, cuando se produjo su muerte en 1832, a la institución se le dio el nombre de Academia de Bellas Artes San Alejandro.

En los orígenes de esta prestigiosa institución se reconoce como a su primer director a Jean Baptiste Vermay, emblemático pintor de la corte francesa que dos años antes había arribado a la Isla, contratado para realizar algunas pinturas decorativas en importantes instalaciones capitalinas como la Catedral de La Habana. “Tras el fallecimiento de Vermay, ocurrido en 1833, se sucedieron en la dirección de San Alejandro muchas personalidades de la cultura nacional y foránea, que introdujeron profundos cambios en el programa de estudios de este centro docente”.

En ese sentido, Pérez Moracén destaca, en épocas más recientes, la encomiable labor desplegada al frente de la institución de Carmelo González, a quien se le atribuye la ampliación del plan de estudios de la academia, con la incorporación de la enseñanza del grabado sobre madera, la xilografía y la calcografía. Corresponde también a este laureado creador la fundación de la Asociación de Grabadores de Cuba.

“El más universal de los cubanos, José Martí, estudió durante unos meses en San Alejandro”

Relacionar en unas pocas líneas los nombres de todos los hacedores de las artes visuales en Cuba, que forjaron su talento y creatividad en las aulas de esta bicentenaria escuela, resulta literalmente imposible. No obstante, su director reseña que “el más universal de los cubanos, José Martí, estudió durante unos meses en San Alejandro. Y junto con él otros muchos insignes patriotas y grandes personalidades que enaltecen hoy la cultura nacional y que por su excelsa obra artística han colocado las artes plásticas de nuestro país en un sitio privilegiado a nivel mundial”.

Además de San Alejandro, existen en el territorio nacional “seis academias dedicadas al aprendizaje de las artes visuales, y ellas son: José Joaquín Tejada, en Santiago de Cuba; la Academia del Alba, en la provincia de Holguín; Vicentina de la Torre, en Camagüey, y otras tres radicadas en las provincias de Matanzas, Cienfuegos y Villa Clara. Mientras San Alejandro tiene carácter nacional, las existentes en Villa Clara y Holguín tienen carácter regional, y las restantes limitan su alcance a sus respectivos territorios”.

Con un claustro integrado por unos 70 profesores y una matrícula actual de 275 estudiantes, la Academia de Bellas Artes San Alejandro “cuenta con tres niveles de enseñanza. El primero, que corresponde al nivel elemental, acoge a estudiantes de séptimo a noveno grado; el nivel medio, con una duración de cuatro años otorga a los estudiantes la calificación de nivel técnico superior. Finalmente contamos con el curso para trabajadores que sesiona en el horario comprendido de 5:00 p.m. a 8:00 p.m.”.

Con relación a los distintos especialistas encargados de la formación de las nuevas generaciones de creadores cubanos, Pérez Moracén, a partir de sus 21 años de experiencia como docente, asegura que “todos los profesores, sin excepción, conforman un colectivo extraordinario caracterizado por su estabilidad e integrado mayoritariamente por consagrados y multipremiados artistas de la plástica. Son dueños de un currículum envidiable y vastos conocimientos”.

“Considerada, después de la Academia San Carlos en México, la más importante de América Latina”. Foto: Internet

Asimismo, explica que “el plan de estudios del centro se ha ampliado grandemente en los últimos tiempos, y a las asignaturas tradicionales se han sumado otras como Ilustración, Joyería, Cerámica y Arte Digital, las que, unidas a los talleres vocacionales, complementan la formación integral de los jóvenes que cursan estudios en nuestra academia, la cual, por este y otros logros, está considerada, después de la Academia San Carlos en México, la más importante de América Latina”.

Acerca de los vínculos de la institución con la comunidad donde se encuentra enclavada, Moracén reitera:

San Alejandro no es solo un centro de arte, sino también un centro que transmite arte. Por ello, uno de sus principales proyectos es su irradiación en la comunidad. En este aspecto podríamos mencionar varios ejemplos, pero los más representativos son la realización de los talleres vocacionales y de verano en períodos no lectivos. Igualmente, la existencia de las Brigadas Artísticas, que tiene entre sus propósitos esenciales la creación de murales y el embellecimiento en general de centros estudiantiles y de trabajo, además de los centros asistenciales de salud aledaños a San Alejandro y otros que, aunque un poco más distantes, apuestan por una mejor imagen de sus instalaciones, con la presencia de diversas creaciones artísticas.

“San Alejandro no es solo un centro de arte, sino también un centro que transmite arte”

Durante nuestra visita pudimos percibir que en la academia se respiran todavía aires de celebración por sus más de dos siglos de existencia. Entre las actividades concebidas para el mes de enero se exhibe en uno de sus salones la exposición Lam, eres imprescindible, perteneciente a la colección privada de pinturas originales de este imprescindible creador universal, y muy cubano. Esta colección, integrada por una veintena de obras, estuvo a cargo del proyecto Romerillo, dirigido por nuestro querido e incansable Kcho.

De igual manera, realizamos la reinauguración de varios proyectos artísticos pedagógicos preparados para la decimocuarta edición de la Bienal de La Habana. Para la tercera y última etapa de este trascendental evento, que coloca en la cima las artes visuales de nuestro país, tenemos prevista la presentación de otros proyectos artísticos pedagógicos, que son del mismo modo resultado del ingenio y la creatividad de nuestro estudiantado.

Con visible entusiasmo Julio César Pérez nos habló acerca de la realización de la graduación 204, “la más numerosa en los últimos cinco años. En ella obtuvieron su condición de egresados 79 estudiantes”.

Más adelante refiere que también formó parte de los festejos por el aniversario 204 de la institución insignia de las artes plásticas cubanas “el reconocimiento a trabajadores y profesores”. Precisamente con uno de los docentes agasajados el pasado 11 de enero tuvimos el privilegio de conversar. Su nombre es Rogelio Machado García.

Las primeras palabras de este experimentado educador estuvieron dirigidas a expresar su sentido de pertenencia por San Alejandro, academia a la que ha dedicado 42 de sus 70 años de edad. “Fui alumno de esta escuela, rememora. Y posteriormente estudié Historia del Arte en la Universidad de La Habana”.

Su estreno profesional fue como instructor de arte, y años más tarde se desempeñó en otras funciones hasta que “comprendí que era aquí, en mi escuela, donde realmente podía sentirme útil”.

En San Alejandro, que a juicio suyo es un símbolo de la cultura nacional, Rogelio Machado ha sido profesor, entre otras asignaturas, de Historia del Arte, Pintura, Dibujo y Diseño Básico. Actualmente es profesor de Investigación y continuará impartiendo esta asignatura “hasta que mi salud física y mental lo permita, y aseguro que será por mucho tiempo”.

Por último, augura “un futuro luminoso para las artes plásticas cubanas, porque los alumnos que han llegado a la academia en los últimos cursos vienen con más preparación y también muestran mayor interés. Eso me satisface grandemente. Si bien hoy no soy un creador consagrado, sí me llena de orgullo el hecho de haber dedicado mi vida a erigir los cimientos de las artes visuales de mi país”.

Esa dedicación y entrega a su profesión, de la que Machado es uno de sus máximos exponentes —subraya el Director de la Academia de Bellas Artes San Alejandro—, la considero uno de los mejores aciertos de esta institución. El empeño de este educador y de todo el claustro de profesores hace posible el triunfo de nuestros estudiantes tanto a nivel nacional como internacional.

Gracias a sus esfuerzos y al de todos los trabajadores en general, casi la totalidad de los egresados de la academia en la última década son hoy destacados artistas jóvenes con una obra increíblemente pródiga que han expuesto en eventos tan relevantes y de tanto prestigio mundial como la Bienal de Venecia, la del Sur, la de Río y la propia Bienal de La Habana.

Es por eso que el mayor logro de nuestra institución, su mayor regocijo, es verse reflejada en los triunfos de esos muchachos, que hasta ayer mismo fueron nuestros estudiantes. Como también verse reflejada en cada premio obtenido por creadores de generaciones anteriores, formados igualmente en las aulas de San Alejandro.