“El pensamiento y la actuación de Antonio Guiteras configuraron el tipo de comunismo cubano procedente del encuentro de las luchas de liberación nacional con el socialismo, en las nuevas condiciones creadas por la crisis de la primera república y por la Revolución del 30”.
Fernando Martínez Heredia.

“Yo tengo la satisfacción de haber llevado a la firma del presidente Grau los decretos que atacaban más duro al imperialismo yanqui”.
Antonio Guiteras

De entre los personajes revolucionarios de la historia cubana que murieron muy jóvenes, pero que antes de entregar sus vidas realizaron grandes tareas y acumularon una biografía notable para su edad, Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras sobresalen con creces. 

Sobre el primero existe una historiografía considerable, aunque no pudiera decirse lo mismo del segundo. Sin embargo, el interés académico y cultural por Antonio Guiteras Holmes ha ido aumentando gradualmente. Estudiosos de nuestra historia como José A. Tabares del Real, Fernando Martínez Heredia, Rolando Rodríguez y Ana Cairo, entre otros, y el hispano-mexicano Paco Ignacio Taibo II le dedicaron páginas iluminadoras sobre su actuación revolucionaria.

Fue, es, Guiteras una figura recia, muy notable por la combinación del hombre de pensamiento y de acción. Lo que llevó a cabo en el poco tiempo que ocupó el cargo de Secretario de Gobernación, también de Guerra y Marina, o ministro principal de ese ejecutivo de breve duración (septiembre de 1933-enero 1934), en el efímero Gobierno Revolucionario Provisional, fue realmente una tarea ciclópea y en la que reveló un antimperialismo consecuente. Ese gobierno trabajó todo el tiempo bajo la enorme presión y el encono del gobierno de Estados Unidos desde su embajada en La Habana.

“Según los que le conocieron y trabajaron a su lado, caracterizó a Guiteras su ecuanimidad ante las situaciones complejas y de peligro, su valor personal a toda prueba y su capacidad de liderazgo. Fue una de las grandes personalidades de la denominada generación del 30”.

Pero ya antes, Tony (como le llamaban sus allegados), se había destacado en las luchas estudiantiles en la universidad, en la que fue miembro del Directorio Estudiantil Universitario de 1927 contra la prórroga de poderes de Gerardo Machado, y donde se graduó en la carrera de Farmacia. Su idea fue siempre la insurrección armada para conquistar el poder, lo que le ocasionó caer en prisión. Preparó un frustrado plan de ataque a Santiago de Cuba y se alzó en tierras orientales, gestando un plan de ataque al cuartel de Bayamo, después del cual, pertrechados con el armamento de las fuerzas de la tiranía, se alzarían en las montañas de la Sierra Maestra. La caída y huida del tirano Machado lo sorprendió en el Oriente cubano insurreccionando pueblos. Regresó entonces a la capital.

Guiteras había acumulado instrucción en temas marxistas y de ideas socialistas. Fue igualmente un martiano convencido. Fundó y dirigió, en los años finales de la tiranía machadista, una organización política insurreccional, Unión Revolucionaria, entre 1932-33, poseedora de un proyecto de liberación nacional y social.

Según los que le conocieron y trabajaron a su lado, caracterizó a Guiteras su ecuanimidad ante las situaciones complejas y de peligro, su valor personal a toda prueba y su capacidad de liderazgo. Fue una de las grandes personalidades de la denominada generación del 30. Guiteras fue muy crítico con las acciones revolucionarias que dieron término a la caída de Gerardo Machado, pero que impidieron la toma del poder por las fuerzas revolucionarias. En su juicio: “Fracasamos porque una revolución solo puede llevarse adelante cuando está mantenida por un núcleo de hombres identificados ideológicamente, poderoso por su unión inquebrantable, aunados por los mismos principios”. La caída de Machado y la conformación del gobierno encabezado por Grau San Martín, fue el momento propicio para revelar las más altas cualidades de Guiteras como estadista revolucionario.

En poco más de cien días, 127 para ser exactos, Guiteras aplicó medidas y emprendió acciones radicales de soberanía nacional y justicia social que sorprenden todavía por su audacia. En primer lugar, elaboró lo que él llamó Socialismo de Estado, que fue un programa diseñado para alcanzar la revolución y después, pero que no pudo llegar a desarrollar. Fueron sus acciones, estas sí materializadas, las que llaman poderosamente la atención del historiador: proponer la creación de la Secretaría de Trabajo, refrendar el decreto de las ocho horas laborales y el jornal mínimo, la protección de las huelgas obreras, la suspensión del pago de la deuda millonaria con el Chase Bank, ordenar la liberación de los comunistas y obreros detenidos, sugerir la depuración de los profesores universitarios involucrados con la tiranía, el establecimiento de la autonomía universitaria, la creación de cuerpos armados para oponer al ejército en manos de Fulgencio Batista y refrendó el decreto que creaba una Guardia Revolucionaria subordinada a su Secretaría de Gobernación, rechazada increíblemente por el partido comunista. Agreguemos que disolvió la policía machadista y le ofreció cien plazas a ese mismo partido comunista, consiguió la colegiación obligatoria de los médicos y demás personal de la salud, incautó los bienes del tirano depuesto, preparó la reorganización del ejército con el plan de recortar sus efectivos, redujo el precio de los artículos de primera necesidad y las tarifas de consumo eléctrico, intervino los centrales de propiedad norteamericana Delicias y Chaparra, así como la Compañía de Electricidad; todo eso y mucho más logró Tony Guiteras como gobernante, cuya relación completa haría demasiado largo este texto, todo logrado en apenas 127 días, realmente una hazaña extraordinaria.

“Guiteras había acumulado instrucción en temas marxistas y de ideas socialistas. Fue igualmente un martiano convencido”.

Newton Briones, uno de los lugartenientes de Guiteras, en un testimonio publicado a los setenta años del nacimiento del mártir, narró que, al día siguiente de la desintegración del Gobierno Revolucionario Provisional, varios de sus compañeros visitaron a Tony Guiteras en su casa, donde este se encontraba desayunando con su madre y hermana, y le preguntaron, “¿Y ahora qué hacemos, Tony?” A lo que Guiteras respondió “Comenzar de nuevo. Ahora mismo”.

Guiteras creó entonces primero Revolucionarios de Cuba, luego TNT y por último Joven Cuba, todas agresivas y gestoras de mucha acción. Su idea era disponer de una organización revolucionaria que le permitiese llevar a cabo la lucha insurreccional con eficacia. Saldría de Cuba rumbo a México para organizar la expedición armada que daría pie a la revolución que tenía en mente. Cuando aguardaba la embarcación que lo llevaría a tierras mexicanas, una delación infame del entonces capitán de la Marina Carmelo González (que había sido su compañero en el bachillerato), propició que Batista ordenase su muerte. El 8 de mayo de 1935 cayó Guiteras, junto al luchador venezolano Carlos Aponte, en las orillas del río Canímar, al lado del fortín El Morrillo, en la costa norte matancera. Se batieron a balazos hasta que fueron muertos por una fuerza muy superior compuesta por más de cien soldados. Con él cayó la esperanza para la revolución cubana; habría que esperar a la denominada Generación del Centenario y al liderazgo de Fidel Castro para que los sueños de Antonio Guiteras se hicieran realidad.

El 8 de mayo de 1935 cayó Guiteras, junto al luchador venezolano Carlos Aponte, en las orillas del río Canímar, al lado del fortín El Morrillo. Foto: Tomada de Juventud Rebelde

Carmelo González fue ajusticiado al año siguiente de la muerte de Guiteras. Otro de los hombres de Joven Cuba, Luis Buch y su esposa Conchita Acosta, le enviaron a su flamante despacho de jefe del Destacamento Naval de Cienfuegos, cargo ganado por su cobarde felonía, un paquete personal por correspondencia que explotó en su rostro al abrirlo. Recuerdo muy bien la narración detallada de este hecho que me hicieron ambos revolucionarios; Conchita y Luis (posteriormente Buch fue Secretario de Gobierno en el primer consejo de ministros después de enero de 1959 y ocupó otras tareas de la Revolución) nunca ocultaron la satisfacción del deber cumplido que les produjo haber terminado con la vida del traidor (Luis Buch relató para la historia el ajusticiamiento de Carmelo González en un informe de doce páginas entregado a Raúl Roa García).

Mis lazos familiares con Luis y Conchita me permitieron, siendo estudiante universitario y ya ganado por los embrujos de Clío, conocer a muchos de los protagonistas de aquellos hechos, así conversé varias veces con Calixta Guiteras Holmes (hermana de Tony), Newton Briones, Dulce María Montoto y Olimpio Luna, quienes, a mis curiosas preguntas sobre el héroe, dieron siempre respuestas muy coincidentes: fue un hombre de pensamiento y acción, un líder revolucionario, una de las grandes figuras de nuestra historia.

(Tomado de Periódico Cubarte del 8 de mayo de 2021)

Este texto fue publicado en el Periódico Cubarte el 8/5/2021. En ocasión del 87 aniversario de la muerte de Antonio Guiteras, la revista lo retoma como homenaje.