La conspiración de Aponte […] dio una respuesta impresionante a las élites que escondían su miedo a un cambio radical aferrándose a la creencia de que podían aislar a Cuba del contagio revolucionario que circulaba por el mundo atlántico […] indica cómo la revolución haitiana dio forma a un movimiento […] La Conspiración de Aponte revela el conocimiento íntimo que tenían los esclavos y la población de color de las luchas de liberación en otras partes del mundo atlántico. Al planear su rebelión en Cuba, los líderes cogieron valor […] y vincularon sus acciones con los movimientos de otros lugares […] La rebelión de Aponte confirmó el temor de los amos a estas influencias externas y del fracaso de su intento de aislamiento. (Matt Childs) [1]

Comienza el proceso represivo

El proyecto de José Antonio Aponte fue descubierto y, al ser detenido en su casa-taller, entre los hallazgos requisados por las autoridades españolas encontraron libros que formaban parte de su modesta biblioteca, pero lo más importante fue la existencia de un libro de pinturas a las cuales haré referencia más adelante. Los textos encontrados mostraron su conocimiento del panorama mundial en los inicios del siglo XVIII, particularmente de la crisis del sistema esclavista. El investigador Matt Childs, quien ha estudiado con profundidad la conspiración de Aponte comenta:

Durante el curso de mi investigación recopilé datos biográficos de todo individuo arrestado, interrogado, castigado, condenado a prisión o ejecutado por su implicación en las insurrecciones que tuvieron lugar en Puerto Príncipe, Bayamo, Holguín y La Habana. […] la inconsistencia de los datos me hizo vacilar en formular conclusiones estadísticas. A pesar de las dudas, los datos ponen de manifiesto una breve explicación. De los 329 individuos con estatus jurídico conocido, el 78% eran esclavos y el 22% libertos. […]. Esto indica que la rebelión era un movimiento mayormente esclavo. […] De los 281 rebeldes identificados por su identidad racial, 96% son negros y mulatos. Con respecto al sexo, 92% eran hombres. (sic) [11]

A pesar del silencio impuesto a la figura de Aponte, su trayectoria mantuvo una continuidad en la lucha
por la independencia de Cuba. Imagen: Tomada del blog Camaguebaxcuba

La existencia de una documentación registrada, expresa una evidencia donde el “miedo al negro” formaba parte de una preocupación permanente de los grupos de poder del régimen español. Por otra parte, el avance social de estos segmentos sociales conocidos como “libres de color” constituyó más tarde un obstáculo serio para interrumpir el ascenso de esos grupos sociales y la razón de acciones represivas de gran alcance, que culminaron en asesinatos masivos a decenas de personas representantes de una identidad africana en ascenso. Tal fue el caso de la llamada “Conspiración de la Escalera” en 1844 en la ciudad de Matanzas, donde también sectores de personas “libres de color” habían obtenido un estatus económico de solvencia y una presencia en el patrimonio intelectual.

Se trata de un momento de la historia de Cuba extraordinariamente complejo, donde el incremento de personas esclavizadas que llegaron a la Isla fue tres veces mayor que en todos los periodos anteriores. El propósito de las autoridades españolas era convertir a la Isla antillana en una colonia de plantación de mayor magnitud productiva, aunque ello implicaba el peligro de alzamiento de los grupos esclavizados. Para poder cumplir los objetivos de incrementar las ganancias para el régimen colonial quedaba solo la opción de fortalecer los sistemas de castigos a quienes se rebelaran, al tiempo que crecía la adquisición de “piezas de ébano”.

“A pesar del silencio impuesto a la figura de Aponte, su trayectoria mantuvo una continuidad en la lucha por la independencia de Cuba, con el propósito de alcanzar una ciudadanía con libertad y prosperidad. Un ejemplo de ese legado fue la familia Maceo-Grajales”.

En 1791, el célebre Francisco de Arango y Parreño declaró que la libre introducción de esclavos permitió obtener mayor prosperidad a partir de la declaración del comercio libre de esclavos en el año 1789, de este modo, en el año 1840, Cuba se convirtió en el país de mayor producción de azúcar del mundo y sede del primer ferrocarril de la región. Para evitar un revés de rebeliones masivas, era indispensable incrementar los procedimientos de escarmientos implacables contra la población esclavizada. El investigador Paul E. Lovejoy expresa:

Debemos entender que los africanos de las Américas, pese a la opresión a la que estaban sometidos, contribuyeron activamente a una nueva definición de identidad cultural y social […] Solo recientemente los investigadores han empezado a interpretar estos rasgos de la cultura de los esclavos como decisiones más o menos conscientes de los propios individuos, que dejaron aflorar en sus experiencias colectivas las especificidades culturales e históricas susceptibles de dar sentido a su esclavitud en las Américas. […] Las formas de acción no se reducían a simples actos de resistencia individual y colectiva, exigían transponer y adaptar el mundo africano de la época al mundo americano. El trauma del viaje atlántico afectó sin ninguna duda la salud mental y física de los esclavos, pero tanto como se ha dicho […] Ellos seguían siendo, ante ellos mismos, africanos, cualquiera que fuera su manera de interpretar esta identidad étnica. [12]

La perspectiva de José Antonio Aponte, a partir de la experiencia en los batallones de pardos y morenos, más tarde transitaría de la defensa militar al régimen español a soldados eficientes contra el sistema colonial. Ese aprendizaje mostró más tarde el dominio de sus recursos militares al integrarse al Ejército Mambí, donde más del 60% fueron personas de origen africano, libres y también quienes, aún como esclavizados, se incorporaron a la vanguardia aguerrida en las filas libertadoras. 

A pesar del silencio impuesto a la figura de Aponte, su trayectoria mantuvo una continuidad en la lucha por la independencia de Cuba, con el propósito de alcanzar una ciudadanía con libertad y prosperidad. Un ejemplo de ese legado fue la familia Maceo-Grajales —con Mariana, Antonio, José— y otros miles que continuarían en la búsqueda por la independencia nacional, decididos a dar generosamente su vida por ella. Desde la perspectiva historiográfica, uno de los conflictos que tuvo que enfrentar Aponte fue acondicionar sus estrategias a las contradicciones entre la sociedad rural, caracterizada por la esclavitud de plantación, y la sociedad urbana.

Un escenario donde las personas afrodescendientes ―en su condición de personas libres de color― dominaban el mundo de los oficios y las artesanías, a lo cual se añadía el trabajo de herreros, carpinteros, albañiles, plateros, zapateros, sombrereros ―junto a mujeres afrodescendientes que desempeñaban múltiples tareas: modistas, parteras, maestras y también dueñas de algunos negocios―. Una realidad que comienza a deteriorarse en la medida en que se extiende la producción plantacionista azucarera, donde el racismo antinegro se expresa en el abuso físico y psicológico hacia las personas esclavizadas.

Un paso trascendente en el proceso conspirativo de José Antonio Aponte fue la proclamación, o tal vez sea mejor calificarlo como “llamamiento”, del texto colocado en los muros del Palacio del Capitán General, convocando a la población habanera a sumarse a un grupo de acciones para acabar con el sistema esclavista. Una de las propuestas consistía en ocupar el Castillo de Atarés, el Cuartel de Dragones, sede de los batallones de pardos y morenos, con las siguientes palabras:

Fidelísimos habaneros, compatriotas míos, ya es tiempo de nuestro infeliz o feliz destino […] os encargo que al sonido de una caja y trompeta los encuentre listos y sin temor a acabar este imperio de tiranía y así podremos vencerla de estos enemigos y así os ofrezco que con vuestra ayuda podré lograr la petición… [13]

El artista

José Antonio Aponte fue lo que llamaríamos una personalidad polifacética, un experto de los oficios y al mismo tiempo un artista, autor de pinturas, esculturas y tallas en madera. En su obra pictórica, a partir de imágenes plasmadas en su famoso Libro, expresó aquellos pensamientos y sentimientos que formaban parte de su proyección política, donde enaltecía el paradigma de la africanidad y, a la vez, convocaba a una emancipación plena. Este es quizás uno de los temas de su biografía que más conjeturas ha creado, porque el Libro donde estaban las pinturas realizadas por él fue destruido o desaparecido.

Júbilo de Aponte (2017), obra de José Bedia. Técnica mixta sobre papel. Imagen: Tomada de Habana Radio.

Solo quedó constancia de los contenidos de esas obras artísticas por las narraciones realizadas mayormente por él mismo, en el transcurso de los juicios. Algunos comentarios acerca de las imágenes de este Libro fueron respuesta de sus colaboradores a las preguntas hechas por los tribunales que lo juzgaron. Algunos investigadores, en la actualidad, han explicado que Aponte trató de no revelar la significación de las pinturas que contenía el famoso Libro de imágenes, en realidad lo único que permaneció fueron los testimonios contenidos en las actas levantadas durante los procesos judiciales previos a las ejecuciones. 

Matt Childs, en el texto La rebelión de Aponte de 1812 en Cuba y la lucha contra la esclavitud atlántica, recoge un mapeo biográfico con datos de las 329 personas que fueron acusadas, de las cuales más de treinta fueron ejecutadas. Según los datos allí expuestos [14] unas personas recibieron castigos físicos que consistían en latigazos en una proporción de entre cincuenta y doscientos.

De acuerdo con el mapeo, otros acusados no tienen especificación del castigo. Las cifras estadísticas permiten conocer que, junto a José Antonio Aponte, sufrieron la represión del sistema colonial un grupo numeroso de personas libres y esclavizadas, incluidas algunas mujeres.

Hasta el momento, quienes continúan estudiando la vida de este líder habanero siguen intentando descubrir algunos enigmas acerca del Libro de pinturas a partir de las narraciones existentes. Hay coincidencias en que el propósito de esa obra artística fue un intento por sintetizar un panorama lo más amplio posible del contenido político de su pensamiento, donde las imágenes complementan una visión que expone un programa de acciones indispensable para la lucha emancipativa.

En La Habana en noviembre del 2016, durante el Seminario Científico, José Antonio Aponte: perspectivas interdisciplinarias, realizado en el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, se dio continuidad al encuentro científico organizado anteriormente por la historiadora Ada Ferrar en la ciudad de Nueva York. En ese encuentro participaron importantes estudiosos de la paradigmática figura de José Antonio Aponte. El evento rindió homenaje al intelectual Fernando Martínez Heredia, quien fuera el director de ese centro, y contó con paneles que analizaron diversas fases del líder habanero como un artista familiarizado con el mundo de las imágenes. Al explorar la obra del artista aparecen temas como el papel de Haití, pero, sobre todo, una síntesis de un movimiento social donde por primera vez tuvo lugar una gesta revolucionaria que venció al sistema esclavista. Entre las ponencias presentadas, Linda Rodríguez plantea:

Si bien el libro fue destruido o desaparecido, aún queda en el registro del juicio la descripción de sus contenidos que realizara Aponte […] por lo que podemos imaginar una página con determinado número de viñetas visuales en una gama de medios. Quizás una imagen completa haya estado compuesta por fragmentos de una estampa grabada o de un abanico decorativo con pinturas realizadas por Núñez o figuras dibujadas por el propio Aponte. El contraste implica una gama de tonos. [15]

Algunos estudios actuales del Libro de pinturas de Aponte, comentan que las técnicas utilizadas por él corresponderían a lo que hoy día se conoce como collage. Un enfoque que le aporta a esa obra una mirada de anticipación al mundo de las artes visuales de la contemporaneidad, realizada en el año 1812. Se trata de una obra artística donde aparece un escenario cargado de un contenido político inusual para ese momento histórico y, al mismo tiempo, representa una evidencia de una obra de arte realizada por una persona autodidacta sin preparación académica en las llamadas “bellas artes”, donde solo tenían participación y reconocimiento las clases privilegiadas blancas, mientras que las personas de ascendencia africana carecían de reconocimiento para compartir sus méritos.

Este líder habanero fue, sobre todo, un político que tuvo el coraje de organizar
el primer movimiento conspirativo, no solo en capital cubana, sino también en otras
regiones del país. Imagen: Laz / Tomada de Juventud Rebelde.

Para aquella época, en determinados grupos sociales que representaban la cultura popular desde una vocación nata, fue posible observar la función de ideas revolucionarias para transformar una realidad. De acuerdo con los estudios realizados, hay un consenso que argumenta que el Libro de las pinturas de Aponte representa el documento más importante de su vida porque permite explorar la trascendencia de su pensamiento. En las actas de los juicios se dijo que el Libro, convertido en una documentación con dibujos que contenían 72 láminas, representa una especie de manual revolucionario. Allí aparecen retratos de líderes haitianos, de reyes africanos y otras personalidades conocidas mundialmente. Aponte mismo había realizado su autorretrato, lo cual expresó su enorme creatividad artística para la época.

El político

El investigador cubano José Luciano Franco, quien dedicó su existencia de manera abnegada a hurgar directamente en las fuentes documentales, en su ensayo La conspiración de Aponte, 1812, coloca con argucia la novela Aponte, escrita por Francisco Calcagno, una de esas figuras emblemáticas de la historiografía cubana. José Luciano extrae con suspicacia de la narración de Calcagno aquellas ideas que caracterizaban la visión de aquellos escritores, quienes expresaban sin pudor su racismo antinegro: 

…diremos que el Antonio Aponte fue un negro de alma tan negra como su rostro, […] nada menos pretendía que fundar un imperio negro sobre las ruinas de la colonia blanca, proclamándose emperador a la manera de Dessalines o de aquel Christophe […] y esto se había de conseguir asesinando a todos los blancos y quedándose con las blancas para servicio doméstico. Oscurísimo y envuelto en tinieblas aparece el origen de éste; hay quien supone que era africano, quien era hijo de La Habana, siendo esto lo más probable. [16]

Traigo a esta semblanza la perspicacia de José Luciano Franco porque esta cita ofrece la oportunidad de develar el racismo presente en la historiografía clásica cubana, en este caso relacionado con José Antonio Aponte. Es importante analizar no solo el impacto del silencio sobre su trayectoria política, sino porque, además, esta cita ofrece la posibilidad de observar cómo en la sociedad cubana de hoy se han conservado algunos de aquellos estereotipos racistas que siguen presentes en la memoria colectiva.

Recursos históricos racistas repetidos de generación en generación que han conducido a que esos imaginarios mantengan vigencia en el universo de chistes y mensajes mediáticos presentes en determinados sectores de la sociedad cubana, a pesar de los años transcurridos. Al tratar de reconstruir el hilo conductor que colocó a José Antonio Aponte en el epicentro de uno de los conflictos más complejos de la sociedad cubana ―la racialidad― habría que tener en cuenta además el sentido de autoestima como parte de un orgullo racial, liberado en su caso del miedo y el dolor propio de una ancestralidad impuesta por el sistema esclavista.

“José Antonio Aponte fue lo que llamaríamos una personalidad polifacética, un experto de los oficios y al mismo tiempo un artista, autor de pinturas, esculturas y tallas en madera. En su obra pictórica, a partir de imágenes plasmadas en su famoso Libro, expresó aquellos pensamientos y sentimientos que formaban parte de su proyección política”.

Su tránsito hacia espacios más favorecidos dentro de las clases sociales de aquella época, le otorgó un estatus social que pudo acercarlo a la participación de un concepto de ciudadanía en construcción. Como parte de una experiencia de vida, Aponte socializaba en los encuentros secretos con el grupo de sus colaboradores, tanto con argumentaciones teóricas como estrategias y tácticas militares. Un grupo de enseñanzas compartidas que le otorgaron a ese luchador y sus compañeros una identidad política que sembró el pánico en los grupos de poder, porque rompía con la subalternidad establecida para quienes no eran personas blancas, lo cual hizo posible fortalecer una solidaridad racial.

Este líder habanero fue, sobre todo, un político que tuvo el coraje de organizar el primer movimiento conspirativo, no solo en La Habana, sino también en otras regiones del país, a partir de un programa coordinado que tuvo un alcance nacional. El objetivo era derribar al colonialismo español y eliminar el sistema esclavista, acciones que lo convirtieron en precursor de la independencia de Cuba en la temprana fecha de 1812. Un ideal libertario que continuaría en nuevos liderazgos donde también personas blancas buscaban crear una patria libre, donde José Martí, adelantado a su época, diseñaría el mapa político necesario para obtener la independencia plena.

Entonces, ¿por qué este líder de origen africano, con esa trayectoria emancipativa tan amplia, tanto en La Habana como en otras regiones del país, quedó excluido del patrimonio cubano y la simple mención de su nombre provocaba desconfianza y pavor? Al reflexionar acerca de la falta de reconocimiento a la heroicidad de José Antonio Aponte, aparece entonces esa intelectualidad ilustrada, extendida en la región. Tal como sucedió con la imagen de un Simón Bolívar, blanqueada de su verdadera identidad gracias al egocentrismo europeo colonizador, víctimas también de la seducción y seguimiento al desarrollo vertiginoso de Estados Unidos.

Se trata de una herencia resultado de la colonialidad. [17] Un fenómeno que reproduce modos de exclusión a la vez que rechaza compartir los méritos de personas no blancas, dígase afrodescendientes o pueblos originarios. En el intento por invisibilizar, minimizar o extinguir formas de reconocimiento hacia determinados sectores sociales, el legado de José Antonio Aponte, después de más de sesenta años de Revolución en el poder, merecería un debate reflexivo sobre este luchador habanero, atrapado en un mutismo que ocultó su protagonismo por la emancipación plena de Cuba.

Se trata de revertir, aquí y ahora, las injusticias ejercidas por aquellas matrices de dominación múltiples hacia determinados grupos sociales, durante largos períodos de tiempo, en el intento por rechazar la africanidad como parte inseparable de la identidad nacional. El intelectual cubano Alejo Carpentier, analizando el papel del Caribe como fuerza primigenia de la lucha emancipatoria, explica que, precisamente, ese liderazgo de personas africanas condenadas por el sistema esclavista se convertiría en el germen de la independencia. [18]

“Al reflexionar acerca de la falta de reconocimiento a la heroicidad de José Antonio Aponte, aparece entonces esa intelectualidad ilustrada, extendida en la región. Tal como sucedió con la imagen de un Simón Bolívar, blanqueada de su verdadera identidad…”

Queda claro que, pese al silencio al que estuvo condenado José Antonio Aponte, sus proyectos conspirativos representan un momento decisivo de la historia de Cuba como una figura capaz de diseñar un encuadre político-militar que pretende eliminar al sistema esclavista y alcanzar la independencia. Sus estrategias marcaron rutas de desplazamiento para poblaciones esclavizadas, que contribuirían a identificar las estructuras represivas coloniales en la conformación de ese nuevo tipo de control político, económico y financiero asociado de manera inseparable al sistema capitalista.

El enfoque conceptual de José Antonio Aponte hacia la esclavitud africana hizo posible penetrar más profundamente en los objetivos del sistema colonial en su desplazamiento hacia al área geográfica de las Américas como un nuevo espacio de posesionamiento, donde Estados Unidos sustituiría al colonialismo español y a las potencias europeas con la intención de apoderarse de toda la región, con énfasis particular en la Mayor de las Antillas. La dualidad de José Antonio Aponte como estratega político y artista, mostró su ingeniosidad creativa, por lo cual su obra trascendió a su tiempo, más allá de los múltiples impedimentos diseñados para impedirlo.

Notas

1. Cita que corresponde a la primera parte (Matt Childs. La Rebelión de Aponte de 1812 en Cuba y la lucha contra la esclavitud atlántica, Ed. Oriente, 2011).
11. Matt Childs, obra citada p. 289
12. Paul L. Lovejoy, De la Cadena al Vínculo, una visión de la trata de esclavos. Ed. UNESCO, París, 2001, pp.178 y 179
13. Ma. del Carmen Barcia, obra citada, p. 22 
14. Matt Childs, obra citada, pp. 289-315
15. Linda Rodríguez, José Antonio Aponte: perspectivas interdisciplinarias. “No siendo pintor: José Antonio Aponte y las posibilidades del arte y el cambio social en La Habana colonial”. Ed. Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, 2019, p. 95
16. José Luciano Franco, Ensayos Históricos José Antonio Aponte. Ed. Ciencias Sociales, 1974, pp.143 y 144
17. Colonialidad
18. Alejo Carpentier, “Lo que el Caribe ha dado al mundo”. Revista El Correo de la UNESCO, diciembre 1981, pp. 4 y 5