“Las empresas y agencias de la música y los espectáculos demandan de una profunda revisión de sus bases estructurales y funcionales. Se requiere de una transformación integral del sistema de la música cubana que garantice tanto el perfeccionamiento de su sector empresarial, como la continuidad de la subvención de las unidades artísticas de alto valor patrimonial y profesional, que no deben someterse a mecanismos de oferta y demanda”, trascendió en el informe sobre la marcha del perfeccionamiento del sistema empresarial de la música presentado en el noveno periodo ordinario de sesiones de la novena legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Diputados de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente debatieron sobre el sistema empresarial de la música cubana.

Los diputados de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente debatieron en la tarde de este miércoles sobre el sistema empresarial de la música, después de la lectura de un informe de trabajo presentado por el viceministro de Cultura, Fernando León Jacomino.

A partir de la misión del Instituto Cubano de la Música (ICM) de proponer, dirigir y controlar a nivel nacional la aplicación de la política cultural en el ámbito de la música y de los espectáculos musicales, en el 2020 y la primera mitad del 2021 funcionó el grupo de expertos convocados por el ICM y el Ministerio de Cultura (Mincult) integrado por músicos, promotores y directores de empresas, que realizó un exhaustivo análisis de la situación del sistema empresarial de la música y la dinámica de sus relaciones con otros organismos.

Antecedentes de la problemática

“En su estructura fundacional contaba con una red de centros nacionales y provinciales para la atención integral del potencial artístico subvencionado y no subvencionado de todo el país. Estos centros funcionaban como unidades presupuestadas con tratamiento especial y garantizaban la rectoría metodológica y la comercialización mediante un diseño económico de financiamiento mixto, donde el gobierno aportaba el subsidio y el resto del financiamiento provenía de la comercialización”, explicó en la cita parlamentaria el vicetitular de Cultura.

“Se requiere de una transformación integral del sistema de la música cubana que garantice tanto el perfeccionamiento de su sector empresarial, como la continuidad de la subvención de las unidades artísticas de alto valor patrimonial y profesional”.

En el 2012, a propuesta del Mincult, los centros provinciales de la música fueron convertidos en empresas, subordinadas a los grupos empresariales de los gobiernos provinciales. “Se creó una empresa en cada provincia y se estableció la pertenencia a las mismas como única vía para la profesionalización en el sector”, dijo.

Según expuso León Jacomino, esta decisión generó un sobredimensionamiento de los catálogos y elevó progresivamente el grado de insatisfacción de los músicos con respecto a la funcionalidad de estas empresas, las cuales no fueron dotadas de los medios técnicos ni de capital de trabajo necesarios para el cumplimiento de sus funciones, ni contaron con la debida capacitación de sus recursos humanos.

Fernando León Jacomino, viceministro de Cultura.

Actualmente, el país cuenta con 14 empresas provinciales y una municipal (Isla de la Juventud), dos centros provinciales, dos nacionales y seis agencias de representación artística. Esta estructura agrupa a 4 259 unidades artísticas, integradas por 21 120 artistas y personal de apoyo.

“Cada una de estas empresas tiene la tarea de procurar empleo a una cifra de entre 100 y 400 unidades artísticas, para lo cual en la mayoría no disponen de recursos técnicos ni logísticos”, trascendió en el informe.

Acciones realizadas

En julio de 2021 se creó un grupo temporal de trabajo para dar cumplimiento a la tarea de estudio sobre el funcionamiento de este sistema, integrado por 12 especialistas y representantes del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Cultura, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y la Asociación Hermanos Saíz. Este grupo de trabajo atendió las indicaciones emitidas por el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez en el IX Congreso de la Uneac.

“Se trabajó durante tres meses en la elaboración de una propuesta de política, para lo cual se interactuó con más de 60 artistas, empresarios y especialistas de diferentes instituciones. Los resultados de este proceso se presentaron al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, donde se recomendó continuar profundizando en la búsqueda de alternativas empresariales inclusivas que no dejen desamparadas a las unidades artísticas de menor demanda comercial”, expuso el viceministro de Cultura.

Trascendió en el informe la importancia del diálogo colectivo y participativo orientado hacia la construcción de consenso entre músicos, empresarios, trabajadores y promotores culturales del país.

¿Qué dicen los diputados?

Lissette Martínez, representante del municipio capitalino de Habana del Este, subrayó en su intervención que el informe presentado a la Asamblea Nacional del Poder Popular hace un profundo y concreto análisis de cómo ha sido el enfoque del Mincult a la problemática. “Hoy ser músico encarna un gran reconocimiento social. Es una propuesta que tiene que ver con lo que refrenda la Constitución, que no niega el mercado, pero no sucumbe ante él”.

Agregó que el documento ratifica términos que se convierten en principios que tienen que ver con el perfeccionamiento del sistema empresarial en la música. “La propuesta es alternativa cuando se buscan precedentes en el mundo. Es inclusiva porque ratifica que no se puede dejar desamparada a ninguna unidad artística. Habla de consenso y de desarrollo musical”, comentó la diputada.

El parlamentario Orlandis Chacón agradeció la atención y el apoyo económico brindados a los artistas en los tiempos de pandemia. “Hay que revisar aquellos centros y espacios culturales que después de la nueva normalidad no se han retomado; lo que el pueblo hizo con sus manos y no se está llevando a cabalidad en cada municipio”.

“La red de empresas en Cuba no puede estar ajena a este sistema empresarial. La contribución social es consustancial con proteger y hacer crecer el patrimonio musical. No sé si desde el entramado del municipio una empresa con sus utilidades pueda patrocinar los carnavales o un grupo musical, por ejemplo”, dijo Eulogio Pimentel, diputado por Camagüey.

Por su parte, Yuri Valdés, de La Habana, refirió que este es un proceso con un componente político y técnico esencial, pero “todo no se resuelve con la política. No se hace una empresa con voluntad, sino con gente que sepa. Una agrupación que genere ganancias es una empresa”.

En su intervención, Valdés defendió la idea de que hay que lograr hacer coincidir el talento con lo que se está ofreciendo a la sociedad en materia de consumo cultural. “Eso hay que hacerlo económicamente sustentable y encadenar el sistema empresarial con la política cultural”.

Dijo también que el financiamiento de la empresa estatal socialista debe proteger y potenciar los símbolos.

“Las empresas y agencias de la música y los espectáculos demandan de una profunda revisión de sus bases estructurales y funcionales”, trascendió en la presentación del informe sobre el proceso de perfeccionamiento del sistema empresarial de la música.

Indira Fajardo, presidenta del Instituto Cubano de la Música, insistió en que este encadenamiento productivo tiene que ir más allá de las empresas que se relacionan con la música. “Hay que diversificar el enfoque en beneficio del desarrollo cultural”.

Reconoció la situación real de los músicos en Cuba a partir de las dificultades con los presupuestos de las empresas de la música. “Tenemos en esos espacios a personas que pueden aportar a los debates. Es importante potenciar ese vínculo entre los gobiernos locales, el encadenamiento productivo y los artistas”.

Propuestas del debate

En el informe presentado por el viceministro de Cultura, se sugirió que dentro de la propuesta para perfeccionar el sistema empresarial de la música se debe incluir un programa para el desarrollo de las industrias culturales y creativas, que a su vez se integre al macroprograma de transformación productiva.

Asimismo, desde el Instituto Cubano de la Música se debe crear un Registro de Profesionales de la Música, con el propósito de acreditar la profesionalización de las personas naturales que ejerzan en el país.

Analizar las actuales empresas y agencias de representación según criterios de racionalidad económica y responsabilidad social, y decidir cuáles pueden perfeccionarse y cuáles pueden ser reconvertidas en empresas estatales de nuevo tipo, fue otra de las propuestas.

Trascendió en el informe la importancia del diálogo colectivo y participativo orientado hacia la construcción de consenso entre músicos, empresarios, trabajadores y promotores culturales del país, en estrecha relación con las estructuras municipales y provinciales del Gobierno.

Además, se propuso crear en cada provincia una unidad organizativa subordinada a la Dirección Provincial de Cultura que se encargue de cumplir con la programación musical y controlar la aplicación de la política cultural. Asimismo, aplicar en paralelo a la actividad de la cultura la experiencia de los nuevos actores económicos con vistas a la creación de nuevas empresas.

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