El ICAIC continúa con el proceso de consulta sobre su reestructuración

Con una nueva asamblea de promotores, realizadores, técnicos y otros trabajadores del cine cubano, continuó en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos el amplio proceso de consultas y participación en los estudios que se vienen realizando con vistas a la transformación de esta reconocida institución cultural.

En este quinto encuentro, la Presidencia de la entidad intercambió con los trabajadores de la Oficina de Creación Artística, quienes tienen entre sus principales tareas la concepción, organización y producción de la Muestra Joven ICAIC, conocida también como de Nuevos Realizadores; con los hacedores y promotores del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, la Muestra Itinerante de Cine del Caribe y el Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez; las revistas Temas, Cine Cubano y Cubanow; Ediciones ICAIC y Ediciones Digitales; Proyecto Palomas, y las áreas de Relaciones Internacionales, Programación, Desarrollo Técnico e Informática, cuya labor ha resultado determinante para la visibilidad nacional e internacional alcanzada por la cinematografía de la Isla, y para la conservación y modernización de la infraestructura cinematográfica cubana.

Con anterioridad, se habían realizado otras asambleas similares en los Estudios de Animación y de Cubanacán, donde acaba de efectuarse una importante inversión en el Foro de rodaje, la Distribuidora Nacional de Películas, y en la Productora Audiovisuales ICAIC, donde también tuvo lugar un encuentro con los productores adscriptos a la institución. En total, sin que aún haya concluido la primera ronda, en estas citas convocadas desde la institución, han participado más de 700 trabajadores, que representan a realizadores y a otros artistas y profesionales de las diferentes especialidades que intervienen en el proceso creador cinematográfico. En todos los casos, los asistentes han elegido democráticamente a sus portavoces en el Grupo de Trabajo Temporal que tiene a su cargo el diagnóstico de los problemas y la formulación de sus propuestas o políticas de solución. Así, hoy en día forman parte de esa instancia, los directores de cine Manuel Pérez Paredes, Jorge Luis Sánchez, Rigoberto López, Lizette Vila, Alexander Rodríguez y Ernesto Piña; los productores Grisell González, Frank Cabrera, Aramís Acosta y Armando Alba; el director de iluminación Humberto Figueroa; los ingenieros especializados en procesos digitales Abel Machado y Omar Gómez; el escritor Rafael Hernández, director de la revista Temas, adscripta funcionalmente al ICAIC; la especialista en asuntos laborales Sonia Núñez; la administradora del Multicine Infanta, Mercedes Guerra; los responsables de efectos especiales y de ambientación de los Estudios Fílmicos de Cubanacán, Rogelio Sandín y Ángel Benítez, respectivamente, y el carpintero Eddy Luis Rodríguez, de la Distribuidora Nacional de Películas. Como se conoce, el Grupo de Trabajo es presidido por el Ministro de Cultura, Rafael Bernal, y está integrado, además, por algunos de los principales directivos del ICAIC y los representantes de los ministerios de Economía y Planificación, Finanzas y Precios y de Trabajo y Seguridad Social, entre otros organismos, cuyo aporte se considera imprescindible para la integralidad y eficacia de las labores que se realizan.  

La reestructuración del ICAIC obedece a la necesidad de ajustar el funcionamiento de la institución a los cambios que resultan del reordenamiento económico del país. Las transformaciones de la economía abren nuevas oportunidades al cine cubano, sobre todo, porque se ha ratificado la política cultural que ha distinguido a la Revolución durante toda su trayectoria y se ha insistido en el papel insustituible de la cultura en la consecución de los objetivos previstos para el perfeccionamiento de nuestra sociedad. La decisión de constituir el Grupo de Trabajo es una expresión de la jerarquía que el Estado revolucionario le concede al cine, cuya existencia y desarrollo ha sido posible en nuestro país gracias a la Revolución. “Esto es algo que no puede ser olvidado jamás”, como han reiterado numerosos participantes en los diversos encuentros convocados por la dirección del ICAIC. 

La participación de los creadores, técnicos, directivos y demás profesionales en la concepción y aplicación de las transformaciones que precisa la entidad estatal del cine cubano, resulta imprescindible y es consustancial al proceso que se ha iniciado. Solo la implicación de todos los trabajadores del ICAIC, sin exclusiones de ninguna índole, garantizará la solución de los diversos problemas que afectan a la producción, la exhibición, la conservación del patrimonio, la apreciación cinematográfica y la circulación nacional e internacional de los filmes cubanos.

Como se conoce, la actual fase del proceso consiste en la elaboración, todavía en su etapa preliminar, de un diagnóstico que identifique, precisamente, los problemas y obstáculos que perjudican al ICAIC y, en sentido general, a la producción del cine cubano, incluido el que se realiza de manera independiente.

Entre los principales problemas sobresale la obsolescencia tecnológica de la producción y la exhibición cinematográficas; la necesidad de comenzar a trabajar en el inevitable y costoso paso al cine digital; el deterioro físico de la red nacional de salas de cine; los requerimientos financieros para continuar avanzando en la conservación y socialización del patrimonio fílmico; las numerosas restricciones que limitan la operatividad de la realización audiovisual y aumentan sus costos; los retrocesos que se han producido en la apreciación cinematográfica a escala nacional.

De cara al futuro, el diagnóstico señala la insuficiencia de normativas jurídicas para la protección de la cinematografía y para establecer la base legal para el trabajo del ICAIC con los creadores y técnicos que laboren a partir de formas no estatales de producción, y de estos por sí mismos. Entre estas últimas, señala la necesidad de una Ley de Cine que ampare toda la actividad del sector y de la indispensable aprobación del decreto-ley que otorgue reconocimiento jurídico a los realizadores que trabajan fuera de las instituciones.

Uno de los puntos más sobresalientes es la urgencia de modificar las vías para el financiamiento de la producción cinematográfica. En este sentido, se estudia la alternativa de un Fondo de Fomento de la Producción Cinematográfica, al que puedan concurrir proyectos que sean elegibles por un jurado representativo y de incuestionable prestigio artístico y profesional.

En los cinco encuentros efectuados, ha quedado de manifiesto que resulta imprescindible asumir el futuro del cine cubano como un problema de la sociedad en su conjunto, sin desconocer su dimensión cultural y su especificidad artística, económica y tecnológica. Una institución moderna y eficiente, que trabaje en estrecha relación con otras modalidades organizativas de la producción y la exhibición cinematográficas, sería, al mismo tiempo, una expresión de fortaleza y responsabilidad intelectual en este medio.

6 de junio de 2013

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