No hay ningún bien duradero.

El sol de un día es la sola tempestad de granizo del siguiente.

Abrazas a tu amor, como un asunto de vida o muerte.

Un tiempo después ya no soportas su abrazo.

Las cosas son y no son.

Las sensaciones cambian sin cesar, hasta que se desvanecen.

Nada te basta, todo te sobra.

El hambre no termina. Tu sed es insaciable.

No da tregua la existencia.

Busca otro amor, otro país, otro tiempo.

Nutre vanamente hasta el hartazgo tu búsqueda.

Ya vendrá otro sueño a desalojarte de ti mismo

Y a ser, él mismo, inútil, a continuación.

 

Tomado de: En flotación. Selección de poemas (1986-2010). Colección Poesía del Mundo. Fundación Editorial El perro y la rana.