Quizás percibió el escepticismo entre quienes la recibieron en la Industria Deportiva Cubana. Procedía de un mundo que no le era afín. Licenciada en Educación, especialidad de Mecánica, Doralis Hernández Cordero conocía bien de impartir clases en la enseñanza técnica, cumplió tareas de gobierno en la Asamblea Nacional como diputada y aportó su experiencia en el Centro de Gestión del Conocimiento, en el Ministerio de Comunicaciones. Todo un camino creado al andar, parafraseando al poeta.

Y con ese mismo ímpetu de no ceder a la quietud, Doralis asumió el nuevo reto. Hace poco más de un año llegó a la industria del deporte y desde entonces está “tratando de revertir un poco la situación”.

La llamada Industria Deportiva Cubana desarrolla sus producciones con una tecnología atrasada. Maquinarias obsoletas son el eje de una producción que no logra satisfacer la demanda ni las exigencias de calidad del mercado. Procedentes del ex campo socialista, en sus rótulos puede leerse Alemania, Bulgaria, entre otras de esas naciones. Mil novecientos sesenta y cinco marcó el inicio de esta industria y desde ese momento, hace unos 52 años, los cimientos de la fabricación de implementos deportivos en Cuba poco han cambiado.


Primer paso en la confección de pelotas para beisbol. Fotos: Sonia Almaguer

 

¿Qué características tiene hoy nuestra Industria Deportiva?

“Tenemos cinco líneas de producción. Una hace artículos de madera como bates, cajones suecos, vallas de atletismo; estas últimas combinadas con el taller de metales. También está la línea de plástico, en la que se elaboran juegos de dominó, ajedrez, damas. Otra área es la de balón, extremadamente deteriorada. Allí se realizaron reparaciones de equipos  tecnológicos  y se adquirieron nuevos moldes en el año 2004. En la tecnología se conjuga  la del antiguo campo socialista con  la china de la reparación antes señalada. Se trabaja constantemente en mantener la vitalidad de esta planta por ser única en el país. Para incrementar niveles de producción y calidad de los productos es necesario adquirir nueva tecnología.

¿Esta situación con la tecnología afecta por igual a todas las líneas de producción?  

“No. El taller donde se producen los trajes no está tan obsoleto como el resto de las líneas de producción. Allí  ha habido algún desarrollo. En el 2011 se hizo una inversión y llegaron desde China algunas máquinas. No tenemos tantos problemas para coser, pero sí cuando se trata de bordar. No tenemos máquinas para darle la mejor terminación a las confecciones. En el taller de talabartería, sin embargo, todo es manufacturado. Unas 20 mil pelotas salen de las manos de nuestros artesanos, que también tienen bajo su responsabilidad la fabricación de los guantes para el béisbol.


Costura de pelotas para beisbol

 

¿Qué otras sedes tiene la Industria fuera de La Habana?

“Además de la sede central, acá en La Habana tenemos UEB Occidente en Artemisa, a la cual se subordina un taller de confecciones de Pinar del Río. Un poco más alejado de la capital, en Morón, radica una UEB de confecciones. En ese sitio estamos implementado también un taller para trabajar madera. En Florida, Camagüey, y Santiago de Cuba, son un poco más integrales, tienen talleres de confecciones, talabartería para fabricar pelotas y guantes, y otros para trabajar la madera. Por último, en Buey Arriba también se producen confecciones y artículos de madera. En total son seis de estas entidades en todo el país. Esa es nuestra Industria.

“Hoy no resolveríamos nada con que nos proporcionen más materias primas, pues no contamos con la tecnología necesaria para procesarlas. Tenemos, sin embargo, varios proyectos de desarrollo porque, en este minuto, se ha comenzado a atender la industria deportiva como una prioridad.

¿Cómo funciona el mecanismo de producción y comercialización de lo que fabrican?

“Importamos los insumos en divisa y vendemos en moneda nacional, especialmente al INDER, MINIT y MINFAR. Las ventas que hacemos a otros organismos tienen componente en divisas y poco significativas. Se trabaja para insertarnos en mercados que poseen esquemas cerrados en divisa, como por ejemplo AZCUBA y Turismo.

Háblanos un poco de la relación que tiene la Industria con el beisbol cubano y especialmente con la Serie Nacional.

“No fue hasta julio de 2017 que recibimos toda la materia prima que se necesitaba para el área de confecciones. La actual Serie Nacional de Béisbol ha salido con muchos problemas, pero considero que fue un logro de la industria deportiva porque el día 26 se julio nos llegó la materia prima y el 8 de agosto ya estaban jugando los equipos. En muy pocos días recibimos la materia prima y la distribuimos, cortamos, cosimos y entregamos en tiempo.

La posibilidad que más estamos valorando es que el INDER logre entregar los listados con mayor rapidez e importar la materia prima en un tiempo prudencial. Las confecciones maratónicas inciden desfavorablemente en la calidad de los uniformes.

¿Por qué tuvieron que trabajar con tanta presión?

“Producto  a  los impagos a proveedores extranjeros que ocasionaron demoras en la importación, además de que se presentaron otras irregularidades. Nos vimos obligados a contratar otras entidades que pudieran hacer la personalización y cumplir así con la demanda de la Serie Nacional (como consecuencia de la rotura del plotter nuestro).

“Al vernos obligados a utilizar los servicios de una entidad ajena la garantía de compatibilidad de las materias primas utilizadas no fue la ideal, lo que provocó que algunos de los números de los uniformes se despegaran. Fuimos a evaluar esa situación y ocurre que muchas veces, en las lavanderías de los hoteles, lo lavan y planchan todo en caliente. Eso afecta la permanencia de los números y los nombres en el uniforme. Tenemos que encontrar una solución a este problema.

“Quienes llegan hoy a formar las selecciones provinciales quizás no reparen en la entrega de solo dos uniformes para toda la temporada beisbolera (un uniforme como visitador y otro como home club) y una cantidad para repuesto del equipo en su conjunto.


Los uniformes de la actual Serie Nacional de Beisbol fueron realizados
en el apretado periodo entre el 26 de julio y el 8 de agosto. Foto: Internet

 

¿Y en cuanto al mercado interno en divisas?

“Este año continúa la producción de artículos deportivos con financiamiento de los esquemas cerrados, lo cual posibilita aumentar nuestra presencia en estos mercados, como una incipiente vía de acceso a la población, y se trabaja en retomar nuestra presencia en la redes  del MINCIN, con lo cual se ampliarían las posibilidades de estos recursos por la población.

“Según estudios realizados y memorias de nuestros trabajadores de mayor experiencia, la industria deportiva cubana tuvo sus años de gloria en la década del 80, en la que llegó a alanzar, incluso, premios de calidad internacional, pero eso fue depauperándose con el Período Especial y hoy estamos en un lento proceso de recuperación.   

¿Hacia dónde se dirigen los mayores esfuerzos?

Hoy el país está apostando por desarrollar su industria deportiva para garantizar los niveles que se tuvieron en otros años. Actualmente nos encontramos realizando negociaciones que permitan obtener una revitalización de la industria a través del proceso inversionista con capital extranjero.

¿Proyectos?

Con el traspaso de la industria deportiva al grupo empresarial de la Industria Ligera, por supuesto, ha comenzado una nueva etapa para la revitalización de la misma, desde el punto de vista de pensar en el desarrollo de la tecnología y en la atención a los trabajadores. Se han mejorado los salarios, cuya media se coloca hoy en los 570.00 CUP mensuales.

“No llegamos a perder muchos trabajadores a pesar de que los salarios eran malos, muy bajos, especialmente porque nuestros obreros tienen un gran sentido de pertenencia y se sienten orgullosos del trabajo que hacen. Tiene que haber un gran sentido de pertenencia para lograr producir, en apenas diez días, los 2000 uniformes que requería el INDER para comenzar a jugar la Serie Nacional de Beisbol.

“Para incrementar el personal de las áreas de producción estamos haciendo contratos con las Escuelas de Oficios, sobre todo de La Habana, Artemisa y Santiago de Cuba, que son las más desarrolladas en el tema. Los operarios nuestros son de escuelas de oficios, porque aquí todo es manufacturado. Los alumnos hacen prácticas aquí y luego van nutriendo nuestra fuerza laboral, recibimos muchos estudiantes de la escuela de oficios de El Cerro, municipio cercano a nuestras instalaciones.

Transcripción: Ana Laura Martínez Almaguer