Los ecos del éxito del más reciente filme de Fernando Pérez, Últimos días en La Habana, dan comienzo al año 2017, cuando se anuncian en enero las nominaciones de los dos protagonistas al Premio Caricato, que reconoce las mejores actuaciones en cine, teatro, radio y televisión. El Concurso Nacional de Actuación en Cine lleva el nombre de Sergio Corrieri, y en ese acápite compitieron, junto con Jorge Martínez y Patricio Wood, por Últimos días en La Habana, Manuel Porto por su profesor de música cascarrabias en Esteban, y Luis Alberto García por Ya no es antes. Solo dos actrices de cine resultaron postuladas para los premios Caricato: Yuliet Cruz, por Esteban; e Isabel Santos, por Ya no es antes.
 


 

Después, continuó creciendo el prestigio de Últimos días en La Habana, cuando resultó elegido por el Festival de Berlín para la sección de Galas Especiales; alcanzó los principales premios en el Primer Festival Internacional de Cine de Gibara, donde Jorge Martínez y Patricio Wood fueron premiados ex aequo. En cuanto al documental, Gibara premió el largometraje Pablo Milanés, de Juan Pin Vilar,

Sobre los realizadores Tomás Gutiérrez Alea, Julio García Espinosa y Fernando Pérez versaron tres de los libros sobre cine que se presentaron en la Feria del Libro: Vivir bajo la lluvia. Julio García Espinosa, una compilación de Dolores Calviño de ensayos, críticas y trabajos dedicados a la vida del importante cineasta cubano; El primer Titón, escrito por el crítico de cine y ensayista camagüeyano Juan Antonio García Borrero, quien se ha dedicado a estudiar en profundidad la obra y el alcance cultural y social de este autor, y La edad de las ilusiones. El cine de Fernando Pérez, escrito por el arriba firmante y redactor de este balance. Además de los volúmenes consagrados a los tres cineastas mencionados, hubo varias otras ofertas relacionadas con el cine. Autor de títulos anteriormente publicados por Ediciones ICAIC, Alberto Garrandés escribió El espejo roto. Morfologías del cuerpo gay-lesbiano/queer en el cine, y Cronología del cine cubano IV, que contempla la etapa de 1953 a 1959.

También en marzo, se estrenó en salas de todo el país Ya no es antes, ganadora del Premio de la Popularidad en el 38 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, y oportunidad de disfrutar nuevamente, juntos, a Isabel Santos y Luis Alberto García, interpretando sueños, virtudes y defectos de los cubanos todos. La pareja que conforman los dos intérpretes adquirió ribetes mitológicos en tanto compartieron reparto en la teleserie Algo más que soñar, y luego en los filmes Clandestinos, Adorables mentiras, La vida es silbar y Vestido de novia. Ellos no solo están juntos en el reparto de Ya no es antes, sino que son los únicos miembros del elenco, y por lo tanto, la atención de la fotografía y el sonido cae todo el tiempo sobre sus rostros, gestos y voces.

En la conferencia de prensa por el estreno del largometraje Ya no es antes, Luis Alberto García informó también la pronta aparición de Dominó, el corto número 13 de la saga consagrada a Nicanor O’Donell. El actor ha hecho gala de entrega y compromiso asumiendo este personaje a lo largo de 13 cortos e igual número de años. Todos fueron realizados y escritos por Eduardo del Llano, quien casi siempre se inspiraba en cuentos escritos por él mismo. Los cortos dedicados al personaje de Nicanor O’Donell casi siempre se producen en régimen de independencia, y son distribuidos también por medios alternativos o paralelos a los oficiales. Tales circunstancias les permiten sostener un tono humorístico y muy crítico respecto a varios problemas de la vida en Cuba. Dominó fue filmado en una casa de vivienda humilde en Lawton, y muestra a Luis Alberto García (Nicanor) acompañado por varios actores y humoristas como Omar Franco (muy popular actualmente por su personaje de Ruperto Marchatrás en Vivir del cuento), Néstor Jiménez (que es otro de los actores fijos en los cortos de Nicanor) y Miguel Moreno, muy famoso por su represivo inspector en el programa humorístico Deja que yo te cuente.

Entre las varias visitas de extranjeros ilustres, provocó especialmente revuelo y atención la del alemán Werner Herzog, quien ofreció una clase magistral en la Cinemateca, y presentó allí mismo una retrospectiva bastante completa de su obra, una retrospectiva que se inició con la proyección del clásico Aguirre, la cólera de Dios (1972). Herzog decidió permanecer varios días en Cuba a propósito de un taller de asesoría en realización que impartió en la Escuela Internacional de Cine y TV.

A mediados del año, Fernando Pérez volvió a ocupar titulares de la prensa nacional e internacional cuando se supo que estaba rodando la coproducción entre cubano-suiza titulada Insumisa, que se acercaba a la vida de un personaje real, Enriqueta Faber, una mujer que se disfrazó de hombre para poder ejercer la medicina en la Baracoa de 1820. El director cubano se adentraba en la polémica sobre la necesidad de ser auténticos y superar prejuicios, en esta historia sobre “el derecho a la libertad individual por encima de normas y obligaciones jurídicas y sociales”. Recordar que los personajes creados por Fernando Pérez suelen ser transgresores (Clandestinos; Hello Hemingway; Madagascar; José Martí, el ojo del canario, entre otros) y este es un filme “que habla sobre la libertad que tiene todo ser humano de ser lo que quiera ser”.

Sin embargo, Fernando Pérez no era ni mucho menos el único cineasta cubano que rodó durante 2017 una nueva obra. El segundo proyecto de la firma Ítaca Havana en coproducción con el ICAIC se titula Nido de mantis, y se trata de un drama con elementos de thriller, bajo la dirección de Arturo Sotto, que cuenta con las actuaciones de Luis Alberto García y Patricio Wood, y cuenta la historia de un triángulo amoroso entre dos hombres que se disputan el afecto de una mujer a lo largo de, aproximadamente, cuarenta años, entre los efervescentes años sesenta y la desilusión de los noventa, con el periodo especial.

También Gerardo Chijona finalizó y estrenó, a lo largo de 2017, Los buenos demonios, que llevó a la gran pantalla el último guión de Daniel Díaz Torres, quien falleció sin poder ver realizado este trabajo. Después de Esther en alguna parte y La cosa humana, Chijona dirige a Carlos Enrique Almirante, Isabel Santos y Vladimir Cruz en lo que el propio cineasta cataloga como un drama desdramatizado que se ambienta en Alamar. Y hasta el lejano Japón viajó Carlos M. Quintela (La piscina, La obra del siglo) para realizar la muy asombrosa, y también desdramatizada, Lobos del este, en la cual se adivina, se percibe la esencia de Cuba por más que las locaciones, la historia y el equipo artístico y técnico provinieran de Japón.
 

Fotograma de Lobos del este. Foto: Youtube
 

Otros cineastas cubanos también encontraron la mayor parte de los fondos para levantar sus proyectos en el extranjero. Luego de varios años reuniendo financiamiento, alistando el guion y preparando el equipo, también el rodaje de Agosto, con un guion escrito por Armando Capó en un proyecto premiado con el Global Filmmaking Award del Festival de Cine de Sundance. El filme narra la historia de Carlos y sus vivencias como adolescente durante la crisis de los balseros en Cuba; y tiene a la ciudad holguinera de Gibara como escenario aunque los interiores deben grabarse en La Habana. Agosto transitó, como proyecto, por diversos festivales internacionales en los cuales ganó un reconocimiento que le permitió la realización.

Y hablando de audiovisuales dirigidos por cineastas bisoños, la Muestra Joven del ICAIC entregó sus principales premios a mujeres realizadoras. Con los premios por mejor ficción, mejor dirección, guión, diseño de banda sonora, y actuación femenina (Yailene Sierra) el cortometraje Un instante, de Marta María Borrás acaparó los principales premios de la Muestra, cuyo Premio Especial del Jurado correspondió a otra ficción, el cortometraje de Ana Alpízar, El pescador, laureado también como mejor fotografía, producción y actuación masculina (Carlos Vigón). En cuanto al documental, triunfó Carla Valdés León con Días de diciembre, que también ganó el Gran Premio en el Festival Imago, organizado por estudiantes de la Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) para reconocer lo mejor del audiovisual universitario cubano.

Días de diciembre examina el legado cubano de la Guerra en Angola a partir de una fecha, el día 7 de diciembre de 1989, cuando en toda Cuba tuvo lugar la Operación Tributo, donde se velaron y se les dio sepultura a los 2289 cubanos caídos en el cumplimiento de su misión en África. En el Imago y en la Muestra, Días de diciembre compartió galardones con el cortometraje de ficción Patria blanca, escrito y dirigido por Leandro de la Rosa, quien muestra un acercamiento sensible al proceso de madurez y reflexión de un joven y ejemplar recluta, en el Servicio Militar Obligatorio, a quien se le presenta el conflicto entre sus deberes patrióticos y los filiales.

El premio al mejor documental de la Muestra Joven estuvo compartido entre Días de diciembre, y Casa de la noche, de Marcel Beltrán, quien también concluyó el documental Manos de padre, proyecto cubano ganador del premio DocTV Iberoamérica, y que cuenta el reencuentro de los padres del realizador con ciertos prejuicios raciales opuestos al establecimiento de la pareja. Determinadas circunstancias personales compulsaron a Beltrán a remontar Manos de padre, y convertirlo en La música de las esferas, que cuenta el largo viaje de Regina y Mauricio mientras se remontan a cuándo y cómo se conocieron y enamoraron, en la Cuba utópica de los años ochenta. A pesar de los muchos prejuicios y obstáculos, Regina y Mauricio se mantuvieron unidos durante más de 35 años. La música de las esferas debe ser uno de los mejores documentales que se vean en Cuba en el 2018.

Muy aplaudida nacionalmente resultó Esteban, de Jonal Cosculluela, cuyos lauros internacionales, numerosos y muy notables, se unieron a una larga lista de reconocimientos, dentro de Cuba como el Premios Caracol a la ópera prima y a la banda sonora (con música de Chucho Valdés); el premio Caricato en Reconocimiento Especial para el niño Reinaldo Guanche por su papel protagonista, y el premio a la Mejor Actuación Femenina para Yuliet Cruz, además de los premios Lucas al Mejor Vídeo de Banda Sonora y a la Mejor Ópera Prima, entre otros.

Y otro ejemplo del poder de convocatoria de los jóvenes cineastas cubanos lo constituye el regreso a Cuba, luego de grandes éxitos en el teatro, el cine y la televisión de España, de la actriz cubana María Isabel Díaz, gracias al llamado de Arturo Infante para que protagonizara el nuevo largometraje de ficción El viaje extraordinario de Celeste García, y que según la actriz es el mejor papel de su carrera, solo comparable con el protagónico de Una novia para David. Se trata de una historia que juega con los códigos del cine fantástico, la ciencia ficción, la comedia, y por supuesto, una dosis de tragedia. Arturo Infante, que también escribe la película, estudió guion en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños y escribió los guiones de La edad de la peseta, que dirigió Pavel Giroud; y coescribió Habana Eva, dirigida por Fina Torres, además de dirigir el célebre cortometraje Utopía.

Y Carlos Barba convenció a Isabel Santos para que protagonizara 25 horas, el único cortometraje de ficción que compitió a nombre del cine cubano en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana. El corto aspira a dialogar con la nueva realidad que surge con las leyes migratorias cubanas, que han hecho posible la repatriación de muchos cubanos que vivían en el exterior, y también pretende mostrar las vivencias de los emigrados cuando regresan al país donde nacieron, y donde quedan lazos familiares que no se rompen nunca. Isabel Santos también interpreta a una exiliada que regresa en los filmes Lejanía, de Jesús Díaz, y en la mucho más reciente Ya no es antes, de Lester Hamlet.

Y la temporada 2017 del cine cubano se clausura prácticamente con la entrega de premios del Festival. Hubo pocos premios para Cuba porque escasa resultó la representación cubana en tanto nunca se concluyeron a tiempo una serie de filmes cuya postproducción se demoró más allá de la fecha de cierre. En el acápite de guión inédito alcanzó una mención Kiribati, del actor, realizador y guionista Vladimir Cruz; el premio al mejor cartel correspondió al del documental ¿Qué Remedio? La Parranda, mientras que el premio especial del jurado, en la categoría de animación fue para Los dos príncipes, de Yemelí Cruz y Adanoe Lima.

Por supuesto, Sergio y Serguei, de Ernesto Daranas (Los dioses rotos, Conducta) se instaló en la preferencia del público cubano, que la aguardaba con ansiedad desde su estreno mundial en el Festival de Toronto, y el filme alcanzó el Coral de la popularidad. Pocos días después de clausurado el Festival, la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica (ACPC) seleccionó los mejores filmes del año y en el séptimo puesto, en una escala de diez, se encontraba Últimos días en La Habana, mientras que la lista de los mejores filmes cubanos, sin estrenar, estaba presidida por Sergio y Serguei. En términos de cortometraje, también fue votado El hormiguero, de Alán González, y respecto de la animación, los críticos eligieron Los dos príncipes, de Adanoe Lima y Yemelí Cruz, en tanto, como mejor documental, fue designado El proyecto, de Alejandro Alonso, también seleccionado para la competencia por el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.