El capítulo estadounidense de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad apoya una solución pacífica, independiente, soberana y constitucional a las diferencias ideológicas y políticas internas entre los ciudadanos venezolanos y representantes políticos. En conformidad con la declaración oficial de la CELAC que proclamó a América Latina como Zona de Paz, pedimos a los ciudadanos y al gobierno de Estados Unidos, y a la Organización de Estados Americanos (OEA) detener toda interferencia extranjera y reconocer y apoyar el diálogo interno establecido por el gobierno venezolano del Presidente Nicolás Maduro. 


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En apoyo a ese diálogo se han pronunciado los ciudadanos venezolanos e interlocutores internacionales expertos, comprometidos con una solución nacional venezolana pacífica, justa e independiente a las tensiones y desacuerdos políticos.

Existen una serie de factores internos y externos que contribuyen a la actual crisis que enfrenta Venezuela, como también es el caso de otros países de la región, incluyendo Argentina, México, Paraguay y Brasil. Sin embargo, en el caso de Venezuela, existe un doble estándar de desprecio por la independencia, la autodeterminación nacional y la resolución soberana de los conflictos, puesto en práctica de manera injusta e ilegal por la clase política de los Estados Unidos, los medios corporativos del mundo y la OEA contra el gobierno de Maduro.

Estas intervenciones en los asuntos soberanos del gobierno de Venezuela, legítimamente elegido y respaldado por su Constitución, sienta un precedente peligroso de desestabilización injusta e ilegal en los asuntos de otros estados miembros de la OEA.

Instamos a los ciudadanos estadounidenses, los medios, y funcionarios del gobierno a que se nutran de información relevante, veraz y precisa sobre la resolución de conflictos entre ciudadanos venezolanos de diferentes facciones políticas y el gobierno. Es importante respetar y reconocer que después de la muerte del presidente Hugo Chávez, Nicolás Maduro fue elegido democráticamente Presidente de Venezuela por la mayoría del pueblo venezolano.

Debemos ser sinceros en aceptar que hay una fuerte tensión en Venezuela entre los sectores de la élite corporativa tradicional contra sectores populares y progresistas sobre las políticas que benefician a los ciudadanos más vulnerables. Estos sectores, en los últimos 18 años, han votado la mayoría de las veces a favor de la política bolivariana que los ha beneficiado. Tales políticas han mejorado su calidad de vida y han incrementado la activa participación ciudadana en el país.

A pesar de las diferencias reales y conflictos entre los venezolanos, el Estado de Derecho y el respeto a la Constitución, garantizados por el gobierno, cuenta con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos venezolanos para implementar mediaciones internas y resolver los conflictos. Esto debe ser respetado y defendido por la comunidad internacional.

Deben rechazarse responsablemente las intensas expresiones de violencia callejera por parte de la oposición al Gobierno de Maduro. Estas erupciones se acompañan de bombardeo masivo y continua desinformación de los medios de comunicación, mentiras directas y amenazas de intervención de las élites de la derecha y el gobierno de Estados Unidos contra Venezuela. Vemos con preocupación el aumento de la escalada desde que Luis Almagro fue designado como Secretario General de la OEA en mayo de 2015. Esto también debe ser expuesto y denunciado.

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, apoyado por una minoría de estados miembros de América Latina y el Caribe, ha violado los protocolos multilaterales y regionales de la OEA de no injerencia en los asuntos internos de los países. Él ha intentado la aplicación de la Carta de la OEA, superando todos los cánones establecidos, ha utilizado todo tipo de argucias, incluyendo el ataque personal y la mentira para restar legitimidad al gobierno venezolano. Ha ignorado la opinión de la mayoría y la voluntad de todos los Estados miembros de la OEA en su búsqueda dogmática por imponer a Venezuela la Carta Democrática Interamericana.

La mayoría de los Estados miembros de la OEA han resistido el tenaz intento de Almagro para conseguir los dos tercios de votos necesarios de los 36 países para sancionar a Venezuela.

La intervención del gobierno estadounidense contra Venezuela está encabezada por el senador republicano de Florida, Marco Rubio, que ha amenazado directamente a los gobiernos de República Dominicana, El Salvador y Haití, llamando a votar contra Venezuela o enfrentar repercusiones a través de la ayuda económica que les proporciona los Estados Unidos.

Hay noticias alarmantes de que un alto oficial del ejército de Estados Unidos para América Latina presentó un informe ominoso al Senado alegando que Venezuela podría ser un factor “desestabilizador” en América Latina.

Los ciudadanos estadounidenses de todo el espectro ideológico y político jamás toleraron la injerencia extranjera en sus propios conflictos y la política interna de este país, por lo tanto, no debemos aceptar o imponer una norma diferente en otros países.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional para apoyar el diálogo entre todas las partes y el respeto a la autodeterminación y la soberanía de Venezuela, el derecho a resolver sus conflictos internos y a vivir en paz. Es imprescindible y urgente oponerse a las maniobras que amenazan la soberanía de otras naciones de América Latina y el Caribe, y que debilitan y ponen en peligro los protocolos mutuamente beneficiosos que esas naciones han forjado durante siglos.
 

Red de Intelectuales, Artistas, y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, Capítulo de EE.UU. 

 

Primeras adhesiones:

 
Danny Glover, Estela Bravo, Piero Gleijeses, Gayle McLaughlin, Michael Parenti, James Early, Jane Franklin, Bishop Thomas Gumbleton, Nelson Valdés, José Pertierra, James Cockcroft, Chelys López, Cristina Vázquez, Clarence Thomas, Félix Salvador Kury, Peter Schey.