La inscripción de la candidatura de Nicolás Maduro a un nuevo período presidencial concentra la decisión del pueblo venezolano de derrotar con más democracia la grave amenaza de intervención militar de Estados Unidos. El chavismo ha aprendido que la democracia, tanto representativa como participativa, junto a la sólida unión cívico-militar, es el arma más efectiva contra el permanente estado de guerra económica y golpismo fomentado por Washington y el llamado Grupo de Lima (GL). Fueron las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente las que pusieron fin a casi tres meses de brutal violencia contrarrevolucionaria teledirigida por el Comando Sur estadounidense e implementada por la oposición y la derecha colombiana. Con la movilización a las urnas y el voto a los candidatos chavistas los electores manifestaron su apego al camino democrático y su rechazo al golpismo.

 Petro: Primera criptomoneda venezolana, respaldada por las reservas de petróleo, oro, gas y diamantes.
Foto: Internet

 

La reciente resolución de la OEA que pretende descalificar las próximas elecciones venezolanas es otro paso en los reiterados intentos yanquis de crear un clima favorable a una intervención armada en Venezuela con el farisaico pretexto de brindar ayuda humanitaria al pueblo venezolano. Capitanearon la resolución los mismos gobiernos que, con posterioridad a la llegada de Trump a la silla presidencial, lanzaron una servil ofensiva contra Caracas en contubernio con el impresentable secretario general de la organización, Luis Almagro. Esos gobiernos son exactamente los visitados unos días antes por el petrolero y secretario de Estado Tillerson, declarado devoto de la ominosa Doctrina Monroe. ¿Coincidencia?

Al disparar contra la democracia venezolana, ejemplo en el mundo, la OEA y el GL se suman abiertamente a los planes agresivos de Washington contra la patria de Bolívar. Eso sí, en la OEA no se discuten siquiera el muro, las expulsiones masivas de migrantes, el racismo, las reiteradas y masivas violaciones a los derechos humanos que se cometen en muchos países de nuestra región, la corrupción desbocada, los feminicidios, los golpes blandos, los constantes fraudes electorales, como el de Honduras, los asesinatos de periodistas, luchadores sociales y defensores de derechos humanos, las fosas comunes o la propia guerra económica contra el emancipador proyecto chavista.

Sí, guerra económica y bloqueo financiero. Así los calificó el experto de la ONU Alfred de Zayas después de visitar ese país y añadió: He comparado las estadísticas de Venezuela con las de otros países y no hay crisis humanitaria, desde luego hay escasez, zozobra y desabastecimiento, pero quien haya trabajado por décadas para Naciones Unidas y conoce la situación de países de Asia, de África y algunos de América, sabe que la situación de Venezuela no es una crisis humanitaria. De Zayas consideró que la comunidad internacional debe trabajar por el levantamiento de las sanciones que son la causa de que empeore el desabastecimiento de alimentos y medicinas.

Y es que la guerra económica retrata el incomparable cinismo de la política estadounidense. Es esa larga guerra, reforzada con las sanciones contra Venezuela, la que han provocado el desabasto en ese país, como lo han demostrado varios economistas venezolanos, entre ellos Pasqualina Curzio. ¡Miles de toneladas de alimentos y medicinas podrían adquirirse con los miles de millones de dólares de PDVSA retenidos en Estados Unidos!

En vísperas del periplo de Tillerson, un alto funcionario no identificado del Departamento de Estado afirmó: “Las sanciones financieras que hemos impuesto al gobierno de Venezuela han forzado el inicio de un default, tanto en la deuda soberana como en PDVSA. Y lo que estamos viendo (…) es un colapso económico total en Venezuela. Entonces nuestra política funciona, nuestra estrategia funciona”. A principios de febrero, el jefe de la CIA, Mike Pompeo, admitió en un foro del Think-tank American Enterprises Institute que el organismo de inteligencia trabajó codo a codo junto a Trump los componentes operativos de las sanciones contra Venezuela. A confesión de parte…

Pero el presidente Maduro no desmaya. Ante el levantamiento por orden de Tillerson del diálogo gobierno-oposición, convoca a elecciones. Ante el bloqueo financiero crea el Petro, considerado genial por la calificadora china Dagong. Frente a la amenaza de agresión ordena una maniobra nacional cívico militar. Maduro tiene el apoyo popular de que carecen los gobernantes que lo adversan y la elección presidencial lo demostrará.

 

Fuente: La Jornada