Para abrigar las alianzas entre arte, arquitectura y diseño se fundó Lab26 hace apenas dos años como sede del grupo creativo Proyecto Espacios, dirigido por la arquitecta Vilma Bartolomé. Por ello no es de extrañar que en el contexto de la XIV Semana del Diseño acoja la muestra Design Havana 2017, expo de las cinco obras finalistas del concurso del mismo nombre convocado el pasado año durante la Primera Bienal Internacional de Diseño de La Habana.

La mixtura de mobiliarios y luminarias que apuestan por un diseño ecosostenible caracterizan a las piezas exhibidas, donde el aprovechamiento de los recursos, junto al respeto por el medio ambiente, fueron factores decisivos para la selección. En ello influye desde la elección y abastecimiento del material, hasta su uso eficiente y la concepción de desmontaje y reciclado.

Así, el público que visite Lab26 durante todo este mes de mayo podrá apreciar las piezas Franca y Mogote, del estudiante del ISDi Adrián García Álvarez, compuesta por una mesa-luminaria baja (mogote) y una silla (franca), concebida para su uso en espacios interiores; Tumbona, del diseñador tunero Jorge Gustavo González Bofill, diseñada para áreas exteriores y adaptable a cualquier clima; la luminaria Cohn, de la arquitecta camagüeyana Lisandra Buiria Sanabria, realizada a partir de madera reciclada de caoba; así como el proyecto sitDown, del estudiante del ISDi Osmany Manuel Cabrera Carrazana, constituyente de una silla de madera y perfiles de acero, con un añadido en la parte trasera que puede ser usado como librero, revistero o soporte para accesorios.

El proyecto ganador, titulado Cosmos, de la diseñadora habanera Amalia Martínez Caballero, se caracteriza por el aprovechamiento al máximo del material empleado, en este caso la plancha playwood. La autora optimizó el corte de las piezas para que todas saliesen de la misma plancha; de esta manera, apreciamos un multimueble complejo que abarca la luminaria, el estante y las banquetas, que también pueden ser usadas como módulos más pequeños del propio estante.


Fotos: Amano


La organización de las piezas del mobiliario puede modificarse de acuerdo a la preferencia y funcionalidad que le quiera dar el usuario; de ahí que este se erija también como diseñador autónomo de la obra. Según explica la propia autora, los cajones permanecen sueltos para colocarlos en la posición deseada, por ello la luminaria también goza de una autonomía que le permite ubicarla en diferentes lugares en dependencia de la distribución que se le dé a la pieza.

“La obra hace alusión al Cosmos —afirma la joven diseñadora—. En el caso de la luminaria, me inspiré en los planetas y la capacidad que tienen de girar sobre su propio eje, emitir luz o absorberla; las banqueticas se asemejan a los satélites que envían al espacio, y el producto todo es como un Cosmos que alberga dentro de sí varias cosas”.

Pino Fortunato, Presidente del Jurado y Director Ejecutivo de EcoArt Project —organización convocante del concurso—, explicó que el jurado seleccionó, de las 37 piezas participantes, las de mayor calidad de diseño y enfoques. Al respecto, se evaluó la propuesta contemporánea en el uso de los materiales; las líneas estéticas y los acabados; la combinación de la funcionalidad de luminarias con muebles; la mezcla de materiales como el mármol y la madera, y el concepto detrás del diseño y la composición.

La materialización de los proyectos finalistas se efectuó gracias al premio de 1000 USD que recibieron para la producción de las obras. Los trabajos pasan ahora a formar parte de la colección de EcoArt y serán usados en futuros proyectos y exposiciones.



 

Amalia Martínez, como autora del diseño ganador, representará a Cuba en diversos espacios del Diseño a nivel internacional y participará en un programa de residencia en Italia que incluye un curso de formación práctico sobre conceptualización, producción y comercialización de mobiliarios y luminarias enfocados hacia la ecosostenibilidad. El propósito es que una vez concluida la experiencia, la diseñadora aplique en Cuba los conocimientos y herramientas adquiridos luego de su preparación y, a su vez, enseñe a otros a implementarlos.

Design Havana, que comenzó como un taller en el contexto de la BID, se convirtió luego en un intercambio de colaboración que asume como meta establecer alianzas con diseñadores y gestores de la industria del Diseño en Cuba, para impulsar la iniciativa de una economía verde y promover nuevos talentos cubanos. Desde sus inicios, el certamen ha apostado por la promoción de un diseño futurista en el que se usen materiales autóctonos y de bajo costo para generar piezas distintivas por su calidad.

Para Gisela Herrero, directora de la Oficina Nacional de Diseño (ONDi), la muestra es resultado palpable de un eco logrado de la BID Habana, y las piezas exhibidas constituyen una ventana al mundo de la calidad formativa de estudiantes y egresados del Instituto Superior de Diseño (ISDi).

“Este concurso nos pone nuevas metas —apunta—: el próximo Design Havana puede ser de confecciones, de gráfica o de multimedia y, por qué no, también sobre los diarios que hay que repensar como importantes herramientas de la comunicación. Debemos estar muy atentos a lo que demanda la economía del país, esa es la responsabilidad de los diseñadores y hacia esa meta va dirigido nuestro trabajo”.