“Cómo ha pasado el tiempo desde el Lewis Trío”, suspira Iván “Melón”aquí en La Habana, adonde ha regresado para el Festival Jazz Plaza. Aquel proyecto, creado en España por su hermano Ricardo –violinista-, y que él reformuló introduciendo el piano y en el que luego sumaron la percusión, fue un impulso importante a su carrera como solista. Específicamente la salida del disco Battango significó “un giro de otra naturaleza para ese proyecto, y yo empecé a trabajar más concienzudamente en mis composiciones”.

Esa etapa queda lejos si se tienen en cuenta sus diferentes colaboraciones con músicos desde Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Sole Giménez hasta otra de las voces más valoradas en el circuito internacional del jazz provenientes de Europa, Concha Buika; las entregas de Travesía, y Ayer y hoy, por el que estuvo nominado al Grammy Latino; y una producción reciente que ha mantenido también como proyecto paralelo, uniendo a diez prominentes instrumentistas radicados fuera de la Isla. The Cuban Swing Express le parece, compositivamente, su más explícito viaje a la música cubana:

“Es que me siento en Cuba a través de la música. Me formé aquí  y mis referentes en el piano son Gonzalo Rubalcaba, Emiliano Salvador, Chucho Valdés, Bebo Valdés, Luis Lilí Martínez, Guillermo Rubalcaba; Jorge Luis Prats, en el caso de la música clásica; Leo Brouwer, en el de la composición. Esa es la manera más honesta y sencilla de mantenerme aquí.

“En los trabajos anteriores he profundizado mi parte más jazzística y lo continúo haciendo, pero siempre desde un enfoque cubano. Si bien este último disco es un proyecto paralelo en el que he querido homenajear a la música cubana, en los otros, aunque no estén concretamente los géneros que considero más cubanos como la conga, el bolero, el son, el chachachá, el mambo, el danzón y otros, sí están a la hora de componer y proyectar la música en mi cuarteto. Todo eso fluye, sin esfuerzo”.


Iván “Melón” Lewis, con su cuarteto.  Foto: Internet

 

En Barcelona, San Francisco, Holanda, Montreal o Marciac, la libertad del jazz le ha permitido jugar con las formas de introducir los sonidos que más rápido hacen pensar en Cuba. “Para acercar a otros públicos he elegido (para The Cuban Swing Express) temas universales como (I can´t get no) Satisfaction, de los Rolling Stones, para el que se hicieron arreglos en chachachá, con riff de metales espectaculares. Beat it, de Michael Jackson también está. En la música no hay distinciones para comunicar. Esto es una manera de conectar al público anglosajón, español, del jazz, con una perspectiva cubana”.

Antes de instalarse en España en 1998, había tenido varias escuelas, además de la academia superior de música: sobre todo, la experiencia de su padre, Ricardo González Duquesne, como director de la Orquesta de Cámara de Pinar del Río;la agrupación de Isaac Delgado, de la que fue parte, y las noches de la Zorra y el Cuervo, donde mejor aprendió a seguir el swing jazzístico.

La efervescencia de esas jornadas; lo que recuerda de otros festivales del Jazz Plaza, entre enseñanzas magistrales de gurús del género a nivel mundial y entradas al escenario con algunos de ellos como Wynton Marsalis, así como esa necesidad de compartir aquí con el público cubano cada proyecto que le surge, lo llevan a querer volver y tocar en Cuba.

“Hace  años que el Jazz Plaza es un gran evento y puede ser, si no lo es ya, uno de los más importantes a nivel internacional. Ha representado la puerta principal del jazz cubano. Su prestigio se lo ha ganado a fuerza de puro talento, en el que los top del mundo hacen excepciones económicas solo por tocar en Cuba. Me sentí muy emocionado cuando Carlos Henríquez, integrante de Ocho y más, bajista de Wynton Marsalis en el Lincoln Center, uno de los proyectos de mayor visibilidad en el mundo, llega aquí y dice que viene porque admira la música cubana. Todo lo que está pasando es muy positivo para el género y nuestra cultura, y ojalá el festival crezca, y estas cosas sigan pasando.

“La música cubana está más viva que nunca. Cuba siempre se ha caracterizado por la capacidad de generar talentos. No hay generación perdida en la música. Estuvo la de Bebo, la de Chucho, la de Gonzalo Rubalcaba, la de César López. Eso no para nunca porque el público jazzístico mira ahora hacia acá, como a lo largo de los últimos cuarenta o cincuenta años, y siempre hay varios exponentes del género ya consagrados y otros a los que hay que chequear porque están a punto de lograrlo”.

Dos conciertos durante el festival, en el Teatro Mella, este miércoles 17, a las 9:00pm, y luego en la Fábrica de Arte Cubano, a las 11:00 pm, así como una clase magistral en este último sitio sobre El piano en el jazz, son posibilidades para acercarse a la trayectoria más actual del pianista en un evento que no tiene fronteras, y al que le acomoda esa frase de que “nadie se va del todo”, escrita por Joaquín Borges Triana, precisamente, pensando en la música. “Y te diría más—añade Melón— hay gente que anda más dentro, estando fuera”.