Desde principios de la década de los noventa y cada 28 de enero, teatristas, músicos, actrices y actores parten de la comodidad urbana hacia las serranías de la más oriental de las provincias cubanas, Guantánamo, en un gesto de consecuente humanismo.

Ellos son uno de los mejores ejemplos, en la práctica, de la política cultural de la Revolución cubana en lo que se refiere a la democratización y masificación de la cultura porque están decididos a llevar su arte a aquellos que no tienen acceso a los teatros por habitar en zonas muy recónditas de la geografía cubana.


Foto: Abel Carmenate


Este año han tenido una motivación especial: ofrecer apoyo espiritual a las familias damnificadas por el temible huracán Matthew, que dejó a su paso una oleada de destrucción en al menos cinco comunidades de la zona.

Es por ello que en el recorrido de la cruzada estuvieron Yateras, San Antonio del Sur, Imías, Maisí y Baracoa que vieron llegar con sus mochilas a los trovadores y algunos miembros de la Asociación Hermanos Saíz para reconfortarlos con su arte itinerante.

El objetivo de estas cruzadas es incidir en el gusto estético, capacidad de apreciación y creación artística de los pobladores de la montaña quienes se sienten reconocidos y esperan con ansiedad el mes de enero cada año para recibir a quienes, en gesto altruista, vienen a compartir con ellos y convivir en condiciones a veces adversas.

Sin embargo, los artistas se sienten muy regocijados con la reacción de estos públicos que agradecen, mucho más que otros, lo que se les brinda. Es por eso que no pocas agrupaciones extranjeras se han sumado a un empeño que enriquece tanto a los que lo reciben como a quienes son protagonistas de él.

La Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa está reconocida como el proyecto comunitario más importante de esta zona y ha recibido con justicia el Premio Nacional de Cultura Comunitaria.

Aunque el empeño de llegar a estos sitios lejanos del quehacer cultural de la Isla no es exclusivo de la Cruzada, sí fue el primero y es el más sistemático que se realiza hoy en Cuba.

A los municipios de la serranía llegan los títeres, los músicos, las actrices y los actores que llenan de felicidad especialmente a los niños quienes, de esta manera, tienen la oportunidad de acceder desde edades tempranas a manifestaciones que de otro modo no pudieran tener el privilegio de presenciar.

El recorrido dura casi siempre más de un mes y los artistas aprovechan esta oportunidad como única. Saben la importancia de este sueño hecho realidad que quizás sea una experiencia única en el mundo y que es resultado de una política cultural que, como la Revolución, se inspira en el axioma martiano de “con todos y para el bien de todos”.

Quizás las cruzadas deberían extenderse a cada provincia del país como un excelente ejemplo de lo que son capaces de hacer nuestros artistas en pro de la cultura nacional.

Por el momento saludemos esta empresa que ya ha llegado a su madurez para beneplácito de los pobladores de la serranía guantanamera.

Los artistas que participan de ella merecen el reconocimiento de todo el pueblo cubano.