Laissez les bons temps rouler: “Dejad que los buenos momentos duren”

Laissez les bons temps rouler: “Dejad que los buenos momentos duren”

Indira Hernández Alonso
20/1/2020

Cuba, New Orleans, Chief Monk, The Soul Rebels, Tank and The Bangas, conexión. En fin, jazz. Con maneras de interpretar aparentemente diferentes a la nuestra pero con muchas semejanzas rítmicas con la Isla, de todas partes llegaron al 35 Festival Internacional Jazz Plaza, talentosos exponentes que se imbricaron y conectaron con la compleja y reconocida esencia musical cubana.

Exponentes de Cuba y Nueva Orleans convergieron en la 35 edición del Festival Jazz Plaza.
Foto: Ariel Cecilio Lemus

El jazz promueve con su espíritu la innovación artística, la improvisación, las nuevas formas de expresión y la integración de músicas tradicionales en las formas musicales modernas; aunque también simboliza un vehículo inminente que estimula el diálogo intercultural. Nueva Orleans, la legendaria cuna de este género musical en Estados Unidos, llegó con su mezcla de francés, europeo y criollo, colores caribeños y el estilo festivo, para dejar huella en Cuba y en su música.

Desentrañar la conexión Cuba-New Orleans en el contexto de la cita anual más importante del jazz en nuestro país, tuvo como tarea el XV Coloquio Internacional de Jazz “Leonardo Acosta in Memoriam”, en la Fábrica de Arte. La cita incluyó un amplio programa académico; también quedó evidenciado la intencionalidad de embeber de la música en vivo y de crear conexiones vivas.

En el jazz de Nueva Orleans se detectan influencias de la música antillana, afroamericana, francesa y norteamericana; además, son muy evidentes las influencias latinocaribeñas. Allí nacieron músicos de jazz como el gran trompetista Louis Armstrong, Wynton Marsalis y Harry Connick.

Hoy la relación entre los dos espacios sigue generando innovaciones musicales tan significativas como las que antecedieron a las guerras de independencia cubana. Músicos de Nueva Orleans, entre quienes se encontraban Willie Cornish y Jean Baptiste Delisle, combatieron en Cuba al final de la guerra iniciada en 1895 y llevaron de vuelta elementos musicales que contribuyeron a transformar el ragtime en el jazz a inicios del siglo XX.

Algunos de los creadores del jazz, de modo más notable Ferdinand “Jelly Roll” Morton, reconocieron explícitamente que el “toque hispano” era el “condimento” esencial del nuevo estilo. Los progenitores del rhythm and blues de Nueva Orleans, de gran influencia en el estilo rock and roll, también incorporaron elementos cubanos, como se aprecia en el “Blues Rumba” compuesto por Professor Longhair en 1949, y en el “Mardi Gras Mambo” de Art Neville, en 1954.

Tres bandas llegaron desde New Orleans: The Soul Rebels, Big Chief Monk Boudreaux y Tank and The Bangas, como parte del proyecto Getting Funky in Havana, que tiene entre sus precedentes la visita que realizó el notable trombonista Troy Andrews (Trombon Shorty) a la capital cubana hace más de dos décadas.

La participación de Cimafunk junto estas bandas de New Orleans se convirtió en todo un hito, donde los fans disfrutaron de dicha unión en distintas ocasiones en la edición 35 del Festival.

Cada día se afianza más una fuerte colaboración con músicos foráneos, pero sin dudas la música de New Orleans es uno de los platos fuertes. La conexión Cuba-New Orleans también se hizo sentir en el norteamericano Monk Boudreaux, Big Chief de las Águilas Doradas —ampliamente conocido por su larga colaboración con Big Chief Bo Dollis en The Wild Magnolias—, quien junto a percusionistas cubanos enseñó su particular estilo y contó su historia.

Una vez al año, en Nueva Orleans desciende una ráfaga de caos, multitudes y coloridas máscaras mientras la ciudad celebra el Mardi Gras, el último día de la celebración del Carnaval. Mardi Gras o Fat Tuesday, como también se le conoce, es el período de fiesta cristiana antes del comienzo de la Cuaresma el Miércoles de Ceniza. Galas, desfiles y fiestas se apoderan de la ciudad.

 En una versión cubana del Mardi Gras, se fundieron las ciudades de Nueva Orleans y La Habana.
Foto: Ariel Ley / ACN

Con su energía, Monk Boudreaux puso a todos a bailar con esos ritmos que aparentemente nos son distantes, pero tan cercanos. El Gran Jefe de las Golden Eagles, una tribu india del Mardi Gras de Nueva Orleans, lució su colorido traje tradicional de desfile, el cual no es “un disfraz más, sino una prenda típica que forma parte de su identidad y de sus canciones, así lo sentimos en New Orleans”.

Boudreaux resaltó cómo desde pequeño siguió, al igual que los miembros de su banda, la tradición para no perderla; al principio, su audiencia siempre fue la familia, la casa, pues no estaban preparados para pararse frente a una audiencia grande.

“Teníamos que hacer la presentación y grabar; aprendimos, buscamos ritmos de diferentes tipos, los unimos e hicimos una banda. Bailábamos y cantábamos día y noche, y no nos cansábamos de ello. En New Orleans había muchos músicos que no hacían dinero con su música, pero eran populares, y en esos caminos traté de jugar con que no solo se convirtiera en un negocio. Lo que realmente pasó me ayudó, me empujó a una realidad, al estudio”, dijo.

“Mis canciones hablan mucho de mí. La música te une, no importa del lugar que seas. La sentimos muy profunda, en el corazón. La música y el jazz conectan a las personas y tenemos un mensaje muy poderoso”, concluyó.

La armonía y los ritmos del jazz son muy especiales. Los músicos de jazz supieron desde un principio dar a sus creaciones un carácter personal que las diferenciara de otros estilos musicales. El origen del folclore de la comunidad afroamericana explica sus ritmos complejos, su carácter de improvisación y, en muchos casos, su expresión melancólica en las piezas más lentas. Es un estilo que da gran libertad a los intérpretes, pero, a la vez, exige un profundo conocimiento de la música y mucha originalidad para desarrollarla.

Nueva Orleans se alza sin dudas como uno de los centros culturales más importantes de los Estados Unidos y una de las poblaciones que puede presumir de tener el pasado más rico dentro de un país con una historia tan reciente como el suyo. Chicago, Nueva York, Nueva Orleans , Cuba, en todos lados resuena el jazz, que hace vivir como esa filosofía de las calles del llamado barrio francés: “Laissez les bons temps rouler, “dejad que los buenos momentos duren”. Así se vive el Festival Jazz Plaza en Cuba.