Un titular aparecido en la portada matutina de El Nuevo Herald, conmueve a sus lectores hasta las lágrimas. Con secreciones nasales, hipidos y todo lo demás: “La policía da fuerte advertencia a dueños de mascotas después que perro desnutrido se encontró amarrado a cerca”.

La advertencia en cuestión ha sido emitida por el Departamento de Policía de Pembroke Pines, y reza así: “Tener un animal implica la responsabilidad de atenderlo, alimentarlo y cuidarlo. Si la persona no es capaz de cumplir con esta responsabilidad, debe entonces hacer lo correcto y encontrar un dueño o una organización de rescate de animales que lo haga”.


 

La amenaza policial ha sido motivada tras el hallazgo de Shadow, un perro chihuahua, encadenado a una cerca, con sarna, lesiones provocadas por la cadena que lo retenía, sin agua ni comida. Su dueña, Jenniemae Mathurin, encontrada tras una acuciosa investigación policial, deberá ahora enfrentar varios cargos judiciales por crueldad animal.

Con toda seguridad, en un país con más de medio millón de personas viviendo en las calles —según reporta el U.S. Department of Housing and Urban Development— y otros 40 millones sin seguro médico ni esperanzas de tenerlo nunca, es muy probable que durante la investigación que condujo a la captura de la señora Mathurin, una que otra vez los detectives que llevaban la investigación deben haberse cruzado en su camino y pasarle cuidadosamente por encima a más de una persona tirada en la acera, o junto a unos contenedores de basura, o bajo algún puente, sin agua, ni comida, con sarna y también con lesiones de todo tipo, pero eso no les detuvo en su tenaz pesquisa. Ninguno de esos homeless alcanza la categoría de animal maltratado: todos son menos que eso.

Tras la captura de la cruel Jenniemae Mathurin, un portavoz del departamento de policía insistió: “Dejar a su mascota sin acceso a agua, comida o refugio es algo ilegal. Dejar que sufra con dolores debido a lesiones u otros problemas sin cuidado médico es también ilegal”.

Lo que no dice el reporte es si el portavoz, al hablar frente a los micrófonos, llevaba puestos sus espejuelos oscuros. Seguramente sí, pues de lo contrario también él habría visto a toda la gente que vive en las calles de los Estados Unidos sin agua, comida o refugio, que sufren todo tipo de problemas de salud y no tienen derecho a una atención médica adecuada.

Tristemente, las poco más de diez libras que pesa el chihuahua Shadow, crecen hasta convertirse en una sombra gigantesca bajo la cual, el país más rico del mundo, oculta toda la inimaginable miseria que genera.