A fuerza de mucho empeño, la Feria Tecnológica La Guayabera 5.0 demostró en Sancti Spíritus que es posible convocar  y realizar un suceso que estremezca a la añeja villa durante varios días.

Un programa diverso, heterogéneo y atractivo sacó fuera de entidades, pertenecientes al Ministerio de Informática y Comunicaciones, (MIC); instituciones de la cultura e, incluso, del sector no estatal, los principales resultados de sus quehaceres.

Feria Tecnológica La Guayabera 5.0 en Sancti Spíritus
Urge traspasar los perímetros del término Feria para lograr una educación social que asuma
de forma crítica la cultura tecnológica. Foto: Vicente Brito

 

De esa forma, el público asistente a la cita, considerada la única de su tipo en el país en fusionar las tecnologías y cultura, pudo interactuar con avances y propuestas que para no pocos eran desconocidas.

Bajo ese concepto se realizaron conferencias, intercambios, conciertos, presentaciones de piezas de las artes visuales y de obras teatrales y danzarias, así como la exhibición de soportes técnicos. Esas propuestas se agruparon durante varias jornadas en stands e instituciones.

Precisamente, el lograr traspasar los muros de la Casa de la Guayabera de Sancti Spíritus, sede principal del evento, resultó uno de los mayores aciertos de esta tercera edición.

Mas, aún los máximos organizadores precisan replantearse los caminos que llevan al nombre del evento para que no sólo se quede en el término feria al mostrar las potencialidades de los soportes técnicos existentes en el territorio, sino que enseñe, de forma masiva y práctica, cómo explotar acertadamente esas plataformas, que aún en plano siglo XXI son escenarios pocos conocidos para unas cuantas personas.

La gestión de contenidos desde la red de redes; la jerarquización que se ofrece y el tratamiento a diversos temas desde la institucionalidad cultural tendrán que aparecer de forma más directa en las venideras ediciones. De esa forma, se logrará una mayor madurez, tanto en la educación de la sociedad como en el propio evento, el cual por la propia dialéctica precisa fortalecerse y solidificarse.

Hacia ese camino, se podrá responder con el criterio del sociólogo argentino Daniel Filmus, quien expresó que “la utilización, de forma crítica, de las nuevas tecnologías, ayudará a la construcción de una sociedad más justa, humana y sin exclusiones”.

Y es que urge comprender que las tecnologías son mucho más que el aparato técnico o soporte digital. Resulta una cultura, gestada en conocimientos aplicados socialmente por lo que el dominio de la misma repercute e influye en los diferentes públicos.

En ese sentido, queda mucho por hacer y la Feria Tecnológica La Guayabera 5.0 mucho pudiera aportar.

Afortunadamente, esa concepción se asume desde el colectivo organizador, tal y como lo expresó, durante su clausura, Carlo Figueroa, al considerar que la intervención viable y eficaz de los artistas como entes activos de la comunicación precisa de saberes y responsabilidad, razón por la cual urge conocer las potencialidades con que contamos y las posibilidades que tenemos en nuestro más estrecho contexto. De esa forma, a su juicio, la obra de Cuba podrá ser conocida con fidelidad en el resto del orbe.

Igualmente, el crítico del séptimo arte y escritor Frank Padrón, uno de los invitados del evento espirituano confirma la necesidad de asumir las tecnologías como parte de los procesos culturales.

“No podemos ya divorciarnos de esos soportes a donde va el arte y es ahora mismo la forma en que, quizás, más se consume”, acotó.

Otra lección que pudiera sacarse, tras la caída del telón de esta feria, es la necesidad de continuar imbricando los factores que permitan un mejor y más rápido acceso a Internet por parte de quienes pagaron inscripción.

Además, precisa sumar más asistencia de la comunidad intelectual del territorio, un fenómeno que ya se ha enraizado por lo que  casi siempre son las mismas caras que participan de las opciones que se proponen.

A pesar de todo ello, la Feria demostró cuánto se puede lograr con un evento diferente, renovador y atractivo. Cuando Sancti Spíritus se viste con su guayabera tecnológica roza mucho más con los aires de modernidad.