El rango de la calidad de un disco, uno lo sabe desde que se acerca al primer tema del hecho discográfico en cuestión. En este caso, se trata de la pieza homónima del nuevo CD De Cuba pa´l mundo entero, de Adalberto Alvarez y su Son para el sello Bis Music, un encendido son del maestro Adalberto que define las expectativas de lo que nos queda por escuchar.

 CD De Cuba pa´l mundo entero de Adalberto Alvarez y su Son
Disco. Foto: Internet
 

Estamos ante la señal que confirma su disposición de presentar pelea en un contexto sumamente competitivo como es el género de la música popular bailable de estos momentos. En semejante entorno, el único modo de obtener los mayores lauros no es a partir de una decisión dividida de los jueces, sino por medio del knock-out indiscutible. Por tal razón es que el diseño gráfico del CD está concebido a partir del deseo de enviarnos un mensaje subliminal por medio de sugerentes fotografías. Si en la portada se distingue la agraciada joven en medio de un ring de boxeo con el cartel que identifica de quién es el disco, no nos pasa por alto el detalle de que dicha modelo está vestida a la usanza de la representación de Cuba en la gráfica de la prensa diaria de comienzos del siglo pasado. Al abrir el disco, en la contraportada aparece la foto de entusiastas jóvenes cubanos de ambos sexos dentro del ring, evidente intención de remarcar que son ellos los que van a definir la aceptación o no de dicha obra musical. El mensaje visual concluye con la fotografía del propio maestro Adalberto junto a sus cantantes en el mismo centro del disco, todos con los brazos alzados, en una señal inequívoca del triunfo obtenido. Para apoyar esta alegoría tan categórica, nuestro Sonero Mayor se ha lanzado a la concreción de un audaz empeño cultural, típico de los que apuestan la vida en ello.

Precisamente con la pieza “De Cuba pa´l mundo entero”, para nada encontramos un asomo del posible cansancio provocado por tantos años de rutina o la huella de una insuperable resignación ante el impacto de las corrientes musicales de moda tan arraigadas por estos tiempos. Estamos ante el acto heroico de arremeter sin compasión contra toda mediocridad y facilismo en la creación, a través de la fuerza del que tiene una fe infinita en sus ideas.

No importa cuán bien se pueda conocer la obra anterior del conjunto de Adalberto Álvarez y su Son. En esta última propuesta discográfica del maestro, se percibe el renovador aliento de un proyecto que le permite entregar todavía mucho más de la inconfundible magia del son encantado, pero con una vitalidad francamente sorprendente. El bloque de los Metales del Son aparece estructurado coherentemente en una intensidad similar a la del acento criollo que distingue a la impactante sonoridad de la Banda Gigante del gran Benny Moré. Otro tanto ocurre con el acertado desempeño de los coros por proyectarse no solo en el modo de un profesionalismo de altura, sino desde el lirismo de una poética que hace del fonograma en cuestión una obra muy agradable de escuchar.

En tal sentido, por supuesto que estamos ante un disco de música bailable cubana de punta a cabo, pero bien lejos de una obligada monotonía y falta de imaginación. Puede que alguien pretenda descubrir el agua tibia al señalar como una estrategia de marketing la diversidad estilística de los temas que aparecen aquí grabados, pero en realidad es porque no conocen al maestro. Consecuente como pocos con el hecho de asumir la tradición como la fundamentación de una existencia donde el paso del tiempo permanece inmutable, Adalberto Álvarez se ha equipado con el arsenal instrumental requerido a cargo de valiosos músicos para matizar con todo el rigor y la sabrosura de su código cifrado, la riqueza de nuestra música.

Nunca será suficiente nuestro agradecimiento por preservar para las nuevas generaciones esa maravilla del bolero son al estilo de “Rienda suelta” o la elegancia manifiesta en la música por medio de la pieza “Para darte amor”. Es que el calificativo de Caballero del Son con el cual se le reconoce, representa como al manantial puro y cristalino que brota desde lo más profundo del alma en todo lo que haga desde una perspectiva profesional. Este nuevo disco de Adalberto es una contundente respuesta a quienes apuestan por temáticas prosaicas que empañan la euforia de la música. Títulos como “Los buenos y los malos”, “Qué será lo que tiene La Habana” y “Tu fiesta de cumpleaños” constituyen sanos pretextos para provocar una alegre algarabía en nuestro espíritu mientras que los músicos le están metiendo al duro y sin guante, como para dejar claro lo que significa la música cubana cuando es bien tocada.

Finalmente, con el manto de cubanidad que envuelve a la pieza “Si no la quieres déjala que se vaya”, llegamos a la conclusión de que los integrantes del conjunto Adalberto Álvarez y su Son están implicados en una cruzada de amor por lo nuestro desde el contexto de la música popular bailable. Entonces, baste la sabiduría y la estatura artística de una personalidad como la de Adalberto Álvarez, para percatarnos de que, ante cualquier amenaza de una especie de cambio climático en nuestra música, ahí están el maestro y sus muchachos para enfrentarlo con el talento y el buen gusto que han plasmado en este elogiado disco.