Bajo las luces, el Sol naciente

Lisandra Gómez Guerra
30/8/2018

Aunque para muchas personas puede ser descabellado por los miles de millones de millas que nos separan de Japón, que en predios espirituanos se le dedique una Jornada de la cultura a esa nación, resulta llamativo, novedoso, estimulante y, sobre todo, incide en la formación de saberes en aspectos, quizá, menos conocidos.

La foca robot Luna resulta uno de los atractivos de la Jornada. Foto: Cortesía de la autora
 

Y es que el evento ya en su IV edición, desde sus inicios, ha intentado reflejar cómo los espirituanos y espirituanas hemos asumido como nuestras, diferentes expresiones de esa milenaria cultura asiática y sumar a otras personas que puedan interesarse.

Ejemplo de ello son quienes practican las artes marciales, hacen origamis, persiguen cada publicación nueva de los Mangas o cursan los talleres impartidos en la Cátedra Honorífica de Cultura y Lengua Japonesa, de la Universidad José Martí de Sancti Spíritus.

La mayoría de ellos se reúne en el Proyecto Sociocultural OtakuSS, el cual desde el 2011 hace hincapié en fortalecer ese movimiento de seguidores de la idiosincrasia de la Tierra del sol naciente.

Para lograrlo, han estrechado relaciones con ocho familias descendientes de Japón, residentes en los municipios Sancti Spíritus, Yaguajay y Jatibonico, donde existe el mayor número de ellas. Todas han logrado transmitir el legado de sus antepasados de generación en generación. Igualmente, con otra en la que todos sus integrantes confeccionan piezas con bambú y han aprendido el arte del bonsái y del ikebana (arreglos florales), al tiempo que son atletas del Go, judo y kárate, además de escritores que se han dedicado a promocionar la literatura del Jaico.

Afortunadamente, esos vínculos e ideas, renovadoras del juvenil colectivo, los motivó un día a asumir el reto de proponer una Jornada de la cultura japonesa, la cual fue aplaudida por la Embajada de esa nación en Cuba y merece el apoyo de varias instituciones del patio, entre las que se distingue como cobija segura, desde su segunda edición, la Casa de la Guayabera.

Allí se reúnen una vez al año investigadores sobre las relaciones del país nipón con esta Isla caribeña, quienes con sus manos crean verdaderas obras de arte, ya sea con pequeños pedazos de papel o gracias al cuidado preciso de árboles que pierden sus tamaños naturales; se inauguran exposiciones referentes al tema o, sencillamente, se dan cita aquellos curiosos que indagan sobre el arte culinario.

Y aunque se ha pensado siempre que la Jornada se realice en marzo, fecha en que la sakura o cerezo en flor japonés, uno de sus símbolos más conocidos, florece, tal y como lo hace en Cuba el roble blanco, ambos muy parecidos; en este año, se postergó hasta este mes de agosto ya que la Casa de la Guayabera se mantuvo cerrada durante un extenso periodo de tiempo y con estas propuestas despide el verano por todo lo alto. Una idea muy aplaudida ya que el programa de la cita logra concentrar en apretada agenda diferentes manifestaciones artísticas que honran a la literatura nipona.

Precisamente, una de esas opciones que lo distingue es la presencia, otra vez, de la simpatiquísima bebé foca, que como resultado de un concurso recibió ya el nombre de Luna. Con esta visita se convierte Sancti Spíritus en la única provincia del país, además de La Habana, en resguardar, en dos ocasiones, al robot Paro con mayor efecto terapéutico del mundo.

El otro momento singular resulta la donación de la Casa de la Guayabera de un happi, un tipo de quimono japonés tradicional con elementos de nuestra prenda nacional, a la Embajada de la nación del sol naciente en Cuba.

 El happi posee elementos identitarios de nuestra prenda nacional.
Foto: Cortesía de la Casa de la Guayabera
 

A la pieza, por idea de Luis Ernesto Baracaldo y gracias a la creación de una costurera de la institución, ubicada en una de las márgenes del Yayabo, se le añadieron las alforzas y los bolsillos como elementos insignes de nuestra guayabera, así como en la espalda se le grabó el logo del 120 aniversario de la migración nipona a Cuba y al frente, el de la casona del patio.

La Jornada de la cultura japonesa es aún muy joven para contar en estos predios, donde al público en ocasiones le da, al parecer, pereza sumarse a las propuestas bisoñas, con muchos seguidores. Mas ha logrado cumplir con su objetivo: promover e introducir en este terruño el interés por las luces que desprende la Tierra del Sol naciente.