Christopher Simpson toca el piano, el violín y, ocasionalmente, la guitarra. Lo de Daniela Valdés es el clarinete, aunque antes era la tecladista de la banda. Jorge Sainz en el saxofón y a veces en la guitarra acústica y las percusiones menores; Luis César Chacón en la guitarra; Gabriel Pérez “El Cabo” en el bajo y Andy García Calaña en el drums. Casi todos cantan y, justamente, esa versatilidad es la bandera y lo que distingue a Elevación en el panorama musical de Cuba.

Recientemente presentaron la primera parte del álbum debut de su agrupación, En la línea, bajo el sello Bis Music, que define en su amplia medida el concepto musical y sonoro de su propuesta artística y que invita a repensarse el mundo y los contextos sociales.

“No conozco ahora mismo un formato igual al que nosotros defendemos, ni la intención musical de trabajar estos instrumentos dentro del rock. Ese es nuestro punto fuerte, esta cuerda tan rica con el violín que también se suma a ese trabajo exótico y esa fusión con otros géneros, estilos y tímbricas”, aseguró en entrevista a La Jiribilla Christopher Simpson, director de Elevación.

El fonograma surge de manera involuntaria. “Comencé a componer algunas canciones que no tenían vínculo aparente, hasta que me percaté de que todas estaban relacionadas, a partir de un mismo lenguaje y de un contexto común. A la banda le encantó cada idea y aunque estábamos en una cuerda mucho más comercial, más fresca y menos densa que este contenido, esta propuesta nos pareció muy necesaria y acorde a los tiempos en que vivimos. Expresa todo lo que somos y ese debate que constantemente tenemos de cuestiones filosóficas, sociales, contextuales y humanas”.

Según Simpson, es un disco fraternal, espiritual, social y “mágicamente aterrizado”, porque aunque no sea literal, sí tiene mucha magia.

La narrativa está concebida en dos actos. El primero, que es el que se presenta ahora, trata sobre el viaje del “héroe” hacia la iluminación; un camino de superación espiritual y de transformación. Precisamente, “a lo largo de estas canciones se exponen muchos estados de ánimo y hay puntos de giro: el llamado a la acción, la declaración de principios, la catarsis, la batalla, la muerte, la resurrección, el renacimiento, el agradecimiento y la aceptación de los dones”.

El segundo acto —que saldrá al mercado próximamente— es el momento en que ese héroe regresa del viaje y comparte los dones otorgados y las vivencias con las demás personas. “También a modo de reminiscencia esta fase tiene un toque nostálgico. Además, es un disco cíclico porque cuando se termina ese segundo acto te da a entender que comienza nuevamente el ciclo que empezó con el llamado a la acción”.

Dentro de esta dramaturgia el violín pasa a ser un as bajo la manga como en la agrupación, un matiz más que tiene la tímbrica de la banda. Cada miembro de Elevación tuvo una participación activa en la búsqueda de los timbres y las sonoridades, pese a que muchos de los arreglos iniciales ya los traía Christopher preconcebidos.

Según el músico cubano, En la línea es un álbum también pensado desde lo visual. “Cuando concebimos el panorama general y la atmósfera del disco pensamos en cómo se vería, aunque por falta de presupuesto, y quizás de producción, no hemos podido concretar esa idea de realizar prácticamente una película sonora”.

“Es un disco fraternal, espiritual, social y ‘mágicamente aterrizado’, porque aunque no sea literal, sí tiene mucha magia”.

“En la línea”, “Diferente”, “Latiendo”, “Bomba de tiempo”, “Cállate ya”, “Oración salvaje”, “Pasando el tiempo”, “Sublime gracia”, “Cuba va” y “Sin miedo a naufragar” son los diez temas que integran la producción, la mayoría escritos por Simpson expresamente para el fonograma.

“‘Pasando el tiempo’ aportó la transición perfecta que nos hacía falta para continuar con las siguientes canciones. Decidimos hacer una versión de ‘Amazing Great’ (‘Sublime Gracia’), un himno góspel norteamericano muy hermoso y que tiene un mensaje bello en español. También está el tema ‘Cuba va’, incluido como un homenaje al Grupo de Experimentación Sonora del Icaic, que fue un himno en su momento y aún a muchas personas se les ponen los pelos de punta al escucharla”.

“Sin miedo a naufragar”, canción que cierra el primer acto, es uno de los temas de los que Simpson se siente más orgulloso, por la cantidad y calidad de las personas que colaboraron.

En la línea es una frase de “Latiendo”, tema que dio pie a este disco y definió la nueva línea sonora de la banda. “‘Latiendo’ es el punto de giro en esta agrupación y una canción que marcó todo el camino a seguir que comenzamos en el 2017 y que continuaremos hasta que lo decidamos, pero que creo que va a ser por un largo tiempo”.

En la línea también define de cierta manera el concepto que defiende Christopher Simpson & Elevación, que es ese constante crecimiento profesional, abiertos a nuevas ideas, en cambio y transformación; todo por la música cubana.

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