Cierra a todo tren el Jazz Plaza

Ernesto Cuní
24/1/2019

Con un variado concertazo de Roberto Fonseca y su grupo Temperamento, cerró la edición XXXIV del Festival Internacional Jazz Plaza 2019, acontecida en la sala Avellaneda del Teatro Nacional.

En un espectáculo que conjugó una gama de estilos musicales y el histrionismo de los intérpretes invitados, la sala Avellaneda del Teatro Nacional se abarrotó de espectadores, que presenciaron un concierto que superaría sus expectativas.

El concierto se distinguió por la presencia de invitados de lujo. Fotos: Gustavo Rivera
 

Concebido para desencartonar el espíritu y dar verdadero goce, Fonseca se hizo acompañar de una constelación de estrellas, experiencia que realizara en un concierto celebrado en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, en agosto del pasado año.

Con una cuerda de metales de lujo, —los saxofonistas Carlos Miyares y Javier Zalba, el trompetista Roberto García, entre otros—, Roberto, anfitrión de la noche, recreó varios temas, uno de ellos dedicado a las escuelas de arte.

Desde allí, quiso también homenajear a la música clásica, por eso llamó a la soprano Bárbara Llanes, quien vocalizó una canción al piano, utilizando su voz como un instrumento más.

Luego llamaría al joven y laureado guitarrista Héctor Quintana, de plácemes en esta edición, pues fue invitado a formar parte de varias agrupaciones. Su interpretación en solo de guitarra enardeció al público.

Cultivadoras de los llamados géneros urbanos y muestra de que el jazz se conjuga con las más variadas formas, el dúo de hip hop La Reina y la Real lograron armonioso empaste con Temperamento y la guitarra de Quintana.

Las más auténticas raíces, llevadas a la fusión; la música electrónica y el jazz, fueron subrayadas por la interpretación de un canto yoruba a cargo de Eme Alfonso, espléndida y segura de sí misma en cada fraseo, para cerrar la canción bien alto, tema que forma parte de su último disco, Voy, rubricado por la EGREM.

Omara Portuondo interpretó el memorable tema: “Veinte años”
 

Ya para ese entonces la noche había subido la temperatura en el Nacional. Los solos del saxofonista Michel Herrera y el percusionista Ruly Herrera sumaban otro tanto más con los aplausos de los asistentes.

Llegaría la cantante de música campesina, María Victoria y una magistral interpretación del “Viva Changó”, de Celina González. Dominio del escenario y plena comunicación con el público, llevó a que este la aplaudiera de pie.

El resto es historia: la gran diva de Cuba, Omara Portuondo, cerraba con broche de oro la actuación de los invitados, con el célebre “Veinte años”, de María Teresa Vera. Temperamento le siguió con un tema para clausurar la noche.

 

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