(…) Sólo acepto ser llamado artista con la condición
de que se considere a cada persona otro tanto…[1]
Joseph Beuys

Deudora del arte conceptual de los años sesenta, donde la idea esbozada cobra mayor relevancia que el acto creativo, la fotografía conceptual (que algunos prefieren llamar artística o de estudio) se basa en la capacidad de trasladar un concepto abstracto predefinido hacia el campo de las imágenes. No fue casual que el estadounidense Joseph Kosuth —uno de los padres de este movimiento— utilizara en la representación de su obra Una y tres sillas (1966), junto al objeto y al concepto, también su signo visual.

Beuys plantando el primero de 7 000 árboles durante la Documenta 7 de Kassel, en 1982.

Al tener clara la idea que se pretende plasmar en imagen, el siguiente paso es construir la realidad antes inexistente, la escena que acompaña a cada elemento (objeto/sujeto fotografiado) para lograr resultados provechosos más allá de su registro fotográfico. En este sentido los objetivos se diferencian plenamente de la azarosa captura de una instantánea, como uno de los principios básicos de la fotografía documental. El “instante decisivo” para Cartier-Bresson. Pero, piénsese qué sería de una performance sin su documentación intencionada, si no quedara la evidencia del gradual proceso de empatía que generó, no sin momentos tensos, Joseph Beuys durante tres días con un coyote hambriento hasta terminar abrazándolo en el espacio sagrado de una galería,[2] la explicación del arte a una liebre muerta,[3] la plantación de 7 000 árboles durante la Documenta 7 de Kassel.[4]

“…qué sería de una performance sin su documentación intencionada…”

El acto performático o la acción se ejecuta en limitadas ocasiones a través del cuerpo como canal dentro del tiempo destinado para la creación, y sólo su registro funciona como testimonio para publicarse luego en revistas, catálogos, libros, audiovisuales y demás soportes, siendo exhibido en museos, centros culturales, galerías, ferias de arte, y material múltiple comercializable por el fotógrafo o por el artista cuando la autoría es compartida.

Carlos Martiel, Simiente, Defibrillator Gallery, Chicago, 2014.

Por otro lado existe la denominada fotoperformance o fotografía de actitud performática, modalidad que mantiene una línea de trabajo similar a la conceptual, donde prevalece la idea mediada por el proceso para llegar al icono fotográfico. Este momento espacio-temporal que acontece entre el sujeto (artista) y el sujeto (modelo), indistintamente de que el artista muchas veces prefiera ser su propio modelo, se traduce en una performance íntima en la que el ser fotografiado encarna un personaje, una ideología que tiene a la cámara como único intermediario responsable de perpeturar dicha relación convertida posteriormente en obra de arte, “que aspire a la cura social”, parafraseando a Beuys.

Adonis Flores, Oratoria, 2007, de la serie Camuflajes.

Notas:
[1] José Lebrero Stäls, entrevista realizada a Joseph Beuys, publicada en la revista Lápiz, no. 187-188 (noviembre-diciembre 2002).
[2] Me gusta América y a América le gusto yo, 1974. Galería René Block, Nueva York.
[3] Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta, 1965. Galería Schmela, Düsseldorf.
[4] 7.000 robles, 1982. Documenta 7, Kassel.