Confesiones inspiradas en la obra de Eduardo Galeano

Erian Peña Pupo
26/11/2019

Considerada por la crítica especializada como una de las compañías de narración oral más importantes en el ámbito nacional, Palabras al viento ha basado su trabajo en la experimentación con la oralidad, pero también con las posibilidades de los recursos escénicos.

Compañía Palabras al viento. Fotos: Wilker López
 

No es un colectivo de narradores orales en el ámbito más restrictivo del término: su más reciente estreno, Confesiones, inspirado en El libro de los abrazos, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, y presentado en el Teatro Eddy Suñol de Holguín, como parte de las actividades por su 80 aniversario, confirma que Palabras al viento ha desbordado conscientemente esos límite, para abrirse a las amplias posibilidades de la creación.

Fermín López Hernández, director artístico y general de la compañía, partió para estructurar el espectáculo de doce de las historias que integran El libro de los abrazos y que “funcionan como unidades independientes, entrelazadas con la magia de los tecnicismos de la escena, dándole poder a la voz humana”. Son relatos fuertes, incluso varios de los más impactantes anecdóticamente en el libro, por tanto era necesario una especie de distanciamiento brechtiano. La cortina que divide el escenario, al inicio y al final de Confesiones, persigue ese distanciamiento necesario, queda desplazada cuando narran “Celebración del coraje”. Aquí un actor llega al escenario, intercambia con el público, lo interroga, lo hace pensar en el coraje, incluso cuando quien está frente al pelotón de fusilamiento es un asesino.

Escena de la obra Confesiones.
 

Si bien es cierto que cada una de estas historias son unidades independientes que pueden impactar de por sí, por su fuerza y realización, la estructura dramatúrgica que las agrupa le da coherencia y eficacia al discurso escénico de Confesiones. La torna compleja, ambiciosa, para un público no complaciente, que espere la confrontación, al salir del teatro con varias preguntas en la cabeza y con los sentimientos algo estrujados.

Esa experimentación escénica de la que hablábamos, sui generis en los colectivos de narración oral, que usualmente explotan, sobre todo, las posibilidades de las palabras y en ocasiones la música, es, en cambio, un sello distintivo del grupo holguinero, fundado en 2004. Confesiones parte de la confluencia de otras manifestaciones en función del lenguaje del cuento narrado oralmente. Básicamente relatan, pero también actúan. Esta puesta y su trabajo reciente, como la versión de Bodas de sangre, el clásico de Federico García Lorca, tienen mucho de teatro, en la estructura escénica, en la vitalidad de actuación, en el manejo del cuerpo como medio de expresión más allá de la palabra.

Palabras al viento potencia la escenografía, minimalista,
capaz de trasmitir la fuerza y al mismo tiempo la sencillez.

 

Además, Palabras al viento potencia la escenografía, minimalista, esencial, capaz de trasmitir la fuerza y al mismo tiempo la sencillez de las breves historias de Galeano; el vestuario, cuyo diseño fue realizado por el propio Fermín López; las luces, cálidas o apoyando el distanciamiento y la cercanía con el espectador, en dependencia del momento. Ellos recrean atmósferas, apoyan las historias, evocan emociones. Los personajes, insisten en recordarnos ellos, son caracterizados solo por la voz. “La alambrada”, por ejemplo, es de una belleza plástica encomiable, un derroche de virtuosismo e inventiva en la escena, gracias al director, y al joven actor Lainier Verdecia.

La alambrada es un derroche de virtuosismo e inventiva en la escena.
 

La Compañía de Narración Oral Palabras al Viento, que celebra su 15 aniversario, ha recibido varios reconocimientos, como el Premio de la Ciudad de Holguín en tres ocasiones (2014, 2017, 2019), el Juglar Honorífico de la Uneac y el premio Contar la vida.

Puesta en escena de la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento.
 

Siete actores en escena –Yenxi Cruz, Yordanis Sera, Rocío Pérez, Lainier Verdecia, Yeriber Pérez, Linet Fardales y Daniel Núñez, estos últimos miembros del taller de la Compañía– nos demuestran que “no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo”. Ellos insisten en la narración oral como posibilidad para seguir creyendo cada día.