Nacido en el barrio de La Timba, municipio Plaza de la Revolución, con solo siete niños, Paso a paso es hoy un sólido proyecto cultural comunitario con 600 integrantes y una compañía profesional de baile, aplaudida en escenarios nacionales y foráneos. Con su fundadora y directora Yuly Rodríguez Verdecia conversamos en exclusiva.

Esta consagrada bailarina y coreógrafa, oriunda de Palma Soriano, en la provincia de Santiago de Cuba, es graduada de la Escuela Nacional de Arte donde estudió ballet clásico. Rememora que llegó a La Habana con el gran sueño “de convertirme en una bailarina famosa. Era ese el mayor deseo de aquella entonces tímida guajirita. Y como siempre he logrado lo que me he propuesto, durante doce años fui bailarina del cabaret Tropicana. A fuerza de dedicación y esfuerzo, bajo la dirección artística del maestro Santiago Alfonso, me convertí en la primera bailarina de esta emblemática instalación de reconocimiento mundial”.

Resultó, sin embargo, “que un día sentí la necesidad de trasmitir mis conocimientos a otras personas. Por otro lado, quería probar, hacer cosas diferentes. Tener hijos, formar una familia y decidí dejar Tropicana para dar inicio a una nueva etapa de mi vida. Esa etapa la considero como un momento de pausa en mi carrera profesional. Durante ella, en un encuentro con seguidores de mi religión, soy cristiana, efectuado en el Parque Almendares, uno de mis amigos me dijo: te veo rodeada de decenas y decenas de niños”.

Más allá de aquel vaticinio, acuñado indiscutiblemente de buenas intenciones, esta joven, portadora de una fuerte voluntad de hacer por los demás, había decidido dar un giro a su vida, a partir del conocimiento de las necesidades espirituales de los niños residentes en barrios considerados vulnerables, aledaños a lugar donde vive.

“Siempre he vivido en el Vedado, que históricamente ha sido una de las zonas más prominentes de nuestra capital. Pero también pertenecen a esta región, otrora habitada por familias ricas y pudientes, barrios de personas humildes y pobres como La Timba, El Fanguito, La Dionisia y decidí trabajar con los niños de esas comunidades, porque vi la necesidad que había en esos lugares de conocer las distintas manifestaciones del arte”.

Refiere asimismo que “comenzamos a ensayar en la sala de mi casa. Eran solo siete niños. Con ellos preparé las primeras coreografías que, aunque lógicamente eran muy sencillas, hicieron posible las presentaciones iniciales de ese pequeño grupo en algunas escuelas de la comunidad. En esos centros estudiantiles realizábamos actividades los fines de curso y también por la celebración de efemérides destacadas como el Día de los niños, en abril el Día de los pioneros y así sucesivamente algunas festividades que me permitieran dar a conocer las habilidades que los niños iban adquiriendo y al propio tiempo que ellos fueran ganando seguridad y confianza en lo que estaban haciendo. Poco tiempo después, me di cuenta de los resultados alcanzados y de la incidencia que mi labor había tenido no solo en los niños, también en sus padres y en su familia en general”.

“Por estos días estamos celebrando el décimo tercer aniversario de la puesta en marcha de este proyecto cultural comunitario”. Fotos: Tomadas del perfil de facebook del proyecto

Y como le viene muy de cerca la estirpe guerrera de su natal Santiago, se ha dedicado por entero a la preparación de bailarines. “Precisamente, subraya, por estos días estamos celebrando el décimo tercer aniversario de la puesta en marcha de este proyecto cultural comunitario, al que se han incorporado ya 600 personas entre niños, adolescentes y jóvenes, comprendidos en las edades desde tres hasta 21 años.

“El proyecto ha crecido tanto que lo hemos dividido en dos. Una parte se prepara en la Casa de la Cultura de Plaza, en Calzada y 8, y el resto aquí, en este local ubicado en calle C, entre 25 y 27 y que agradecemos muchísimo al Ministerio de Educación. Poco a poco lo hemos ido arreglando y acondicionando a nuestras necesidades”.

¿Por qué el nombre de Paso a paso?

“Personalmente conseguir algo en la vida me ha costado siempre mucho trabajo y aunque al final logro hacer realidad lo que me he propuesto, ha sido así: paso a paso. Aunque eso sí, dando pasos firmes y seguros y con la plena convicción de lo que quiero realmente”.

Con relación a los logros alcanzados durante más de una década de incesante labor creativa, Rodríguez Verdecia enumera en primer lugar “la formación de una compañía profesional de baile a la que dimos el nombre de Un paso más. Esta agrupación, que está integrada por 25 bailarines profesionales entre mujeres y hombres, todos formados en Paso a paso, cuenta ya con mucho prestigio ganado no solo en Cuba, también en escenarios internacionales por su destacada participación en eventos danzarios efectuados en México y Portugal.

“De la misma manera en este proyecto se han formado bailarines que actualmente forman parte de reconocidas agrupaciones danzarias como el Conjunto Folclórico Nacional y Danza Contemporánea, otros son actores o actrices y no pocos han continuado su carrera profesional en la música.

“A mi juicio uno de los mayores logros de nuestro proyecto ha sido su crecimiento cuantitativo y cualitativo. Aquellos siete niños se han multiplicado por varios cientos y otro tanto ha sucedido con las comunidades a las que pertenecen. Hoy los integrantes de Paso a paso no solo son del municipio Plaza de la Revolución, residen igualmente en Boyeros, Guanabacoa, Regla, San Miguel del Padrón, Habana del Este, en fin, en casi todos los municipios de nuestra provincia.

“Aquellos siete niños se han multiplicado por varios cientos y otro tanto ha sucedido con las comunidades a las que pertenecen”.

“Estos jóvenes reciben sus clases a partir de la 7:00 p.m. Mientras que las mañanas están dedicadas a los ensayos de los bailarines profesionales. Y para los niños, los más pequeñitos que ingresan a nuestro proyecto con tres años de edad y que llamamos la cantera porque de ellos salen los futuros integrantes de Paso a paso, hemos destinado el horario de las 4:00 p.m. Recibimos el resto entre las 5:00 p.m. y 6:00 p.m. O sea, que todas las clases y ensayos están previstos para después que cada uno de ellos ha cumplido con sus obligaciones docentes. Indudablemente esto representa un reto, un gran sacrificio por parte de niños y jóvenes y si ellos lo asumen con placer, gustosamente, ¿qué no haríamos nosotros para complacerlos?

“Nos satisface grandemente el hecho de que esos niños y jóvenes estén aquí aprendiendo, están haciendo algo útil y hermoso. Quizás en el futuro muchos de ellos no sigan el camino del arte, pero al menos nos quedará siempre la satisfacción de que antes de estar en la calle ocupados en cuestiones no siempre beneficiosas, están con nosotros preparándose para ser personas de bien y útiles a la sociedad en que viven.

“Otro logro de igual relevancia ha sido la incorporación de las familias a nuestro proyecto. Su extraordinario e incondicional apoyo a todas las actividades que realizamos, confección de vestuarios, habilitación de locales y escenarios, por solo citar algunos ejemplos. El proyecto ha tenido incidencia no solo en sus integrantes, en aquellos que participan de manera activa y directa. Ha incidido y para bien en las familias, porque sin su apoyo no hubiéramos llegado nunca a estos exitosos trece años de vida.

“El proyecto ha tenido incidencia no solo en sus integrantes, en aquellos que participan de manera activa y directa. Ha incidido y para bien en las familias, porque sin su apoyo no hubiéramos llegado nunca a estos exitosos trece años de vida”.

“Todo esto nos enorgullece y nos anima a continuar trabajando, porque ahí están de manera palpable los resultados de nuestra labor, lo cual no significa que hemos recorrido totalmente el camino. Nos falta mucho por andar, por hacer, como también resolver las carencias más perentorias, entre ellas un tabloncillo para que nuestros bailarines no sufran daños en los pies cuando bailan descalzos sobre el piso.

“Uno de los logros más lindos del proyecto es que hemos conseguido mezclar la música tradicional cubana con los bailes urbanos. Hay que hacer cosas que atraigan a los jóvenes y conocemos que a los jóvenes actuales les gusta aprender a bailar mambo y chachachá, pero si a esos ritmos de música popular y tradicional le añadimos un poco de música urbana, por ejemplo, hip hop, los resultados son mucho mejores y ellos se sienten verdaderamente complacidos”.

“Uno de los logros más lindos del proyecto es que hemos conseguido mezclar la música tradicional cubana con los bailes urbanos”.

En otro momento del encuentro, Yuly Rodríguez asegura que, si bien el proyecto está dedicado mayoritariamente a la enseñanza de la danza, “contamos con una profesora de música que imparte clases de canto. Considero que un bailarín debe tener además conocimientos de música y también de actuación. Periódicamente programamos la realización de distintos talleres para el aprendizaje de esta última especialidad”.

“Hay que hacer cosas que atraigan a los jóvenes”.

¿Imaginaste en algún momento la incidencia que tendría este proyecto sociocultural en la formación de los pinos nuevos?

Siempre he confiado mucho en mis conocimientos, en mi trabajo y supe, después de aquel vaticinio que me hiciera un amigo, que este proyecto iba a funcionar.

Acabamos de celebrar nuestro aniversario con un gran espectáculo presentado en el cine Yara. Una hermosa actividad concebida con danza y música, incluso, con un poquito de teatro por la presencia de algunos declamadores. Su realización solo fue posible por la ayuda que nos ofrecieron directores artísticos de otras compañías, amigos sinceros, algunas instituciones culturales y las familias que voluntariamente se han involucrado en este proyecto, como uno más de sus integrantes.

Este mismo apoyo lo hemos recibido en otras muchas presentaciones, entre las que sobresalen las efectuadas en todas las escuelas de enseñanza especial de La Habana, en centros hospitalarios, específicamente los dedicados a atender niños enfermos de cáncer, en hogares de infantes sin amparo filial.

Recientemente hicimos una larga gira por Santiago de Cuba. En esta provincia además de los espectáculos efectuados en cines y teatros ubicados en lugares céntricos de la ciudad, con la ayuda del Gobierno y los dirigentes del Partido, visitamos zonas muy intrincadas, donde el arte solo llega esporádicamente.

Significativas resultan las presentaciones al aire libre de Paso a paso durante los meses más críticos de la pandemia. Adoptamos todas las medidas de bioseguridad, para dar, porque era una necesidad, un poco de luz y alegría a aquellos días sombríos y tristes que vivimos.

Darles a todas estas personas un poquito de amor y de esperanza, verlos sonreír, o aplaudir, resulta realmente gratificante y es ahí donde puedes constatar verdaderamente el alcance del trabajo realizado, no solo por mí, sino por las 25 personas que dirigimos este proyecto, entre coreógrafos, vestuaristas, profesores y hasta aquellas encargadas de las labores de limpieza.

Logo del proyecto comunitario Paso a paso.

A Paso a paso lo conocen en casi todas las provincias del país. Y cada vez que en cualquiera de ellas vemos subir a un escenario a nuestros niños y jóvenes demostrando lo que han aprendido, nos invade un orgullo, un placer inmenso. Ahí está materializado el gran sueño, lo más tierno, lo más amado que nos propusimos profesionalmente en esta otra etapa de la vida, dedicada a devolver generosamente las enseñanzas que antes nos dieron nuestros maestros.