“Cualquier economía depende del apoyo de la cultura”

Xi Jinping
20/6/2019

A propósito de la reciente presentación en La Habana del libro Nuevos pensamientos sobre el desarrollo de Zhejiang, del Presidente y Secretario General del Partido Comunista de China, Xi Jinping, compartimos con nuestros lectores tres de las viñetas que integran el libro, relacionadas con el binomio cultura-economía, tantas veces tratado entre nosotros y sometido a debate en estos días por la sección Contrapunteo del Noticiero Cultural.

Xi Jinping, Presidente y Secretario General del Partido Comunista de China. Foto: Internet
 

La cultura es el alma

12 de agosto de 2005

La fuerza de la cultura, o lo que llamamos el poder blando cultural creador de la competitividad global, se integra de forma silenciosa con la fuerza económica, política y social, y constituye el “impulsor” del desarrollo económico, el “faro” de la civilización política y el “pegamento” de la armonía social.

Como dijo un famoso filósofo: “La política es el esqueleto; la economía, la carne, y la cultura, el alma”. Esta comparación ilustra y demuestra el papel de la cultura en el desarrollo de la sociedad. Fundamentalmente, la cultura es determinada por la economía, que a su vez proporciona el medio material para que la cultura despliegue sus capacidades. Sin embargo, cualquier economía depende del apoyo de la cultura. La cultura dota de valor humanístico a la economía y determina la diferencia sustancial existente entre las actividades del hombre y del resto de los seres vivos; la cultura ofrece una alta capacidad organizativa al desarrollo económico e impulsa el diálogo de los principales cuerpos sociales y la cohesión social; la cultura proporciona competitividad al desarrollo de la economía y combina los elementos humanos más activos de las fuerzas productivas con la cultura avanzada para elevar notablemente las cualidades de la fuerza laboral, expandir la amplitud y profundidad de los objetos de trabajo, y aumentar geométricamente la capacidad y el nivel de la transformación de la naturaleza y la creación de riqueza por el ser humano.

La fuerza cultural tiene un importante papel orientador en el sistema y el régimen político. El entorno cultural de una sociedad unifica a las personas que viven en ella y constituye una poderosa fuerza que da unidad y continuidad a la misma. Debemos resolver las contradicciones entre los hombres, el hombre y la naturaleza, y el hombre y la sociedad; poner en juego el papel inspirador, educativo y estimulante de la cultura, y desarrollar su función cohesiva e integradora.   

La cultura genera armonía

16 de agosto de 2005

Para construir una sociedad armoniosa debemos centrarnos en las personas, dar importancia a la armonía del hombre consigo mismo, con los demás, con la sociedad y con la naturaleza, y comprender de forma más clara que el desarrollo de la economía tiene como objetivo el desarrollo social, que el desarrollo social persigue el desarrollo de las personas y que el desarrollo de las personas tienen su centro en la cultura espiritual.

La cultura es “humanizadora”, la causa cultural consiste en cultivar la voluntad de las personas y educar sus sentimientos. En esencia, el hombre es ante todo cultural, no “cosificado”; puede moverse y es completo, no estático ni unidimensional. El hombre no solo persigue condiciones materiales o índices económicos, sino también “índices de felicidad”; no solo persigue la armonía del “ecosistema espiritual”; no solo persigue la eficiencia y la equidad, sino también la armonía de las relaciones sociales y una vida espiritual plena y llena de sentido. En el pasado nuestros ancestros crearon una civilización incomparable en la que la concordia fue siempre una de las esencias fundamentales. La concordia significa armonía, paz y equilibrio, pero también convergencia, integración y unión. “Saber disolver el conflicto, tolerar, actuar con virtud, soportar y aceptar la diferencia” constituye uno de los conceptos culturales que persigue la nación china. La armonía entre la naturaleza y la sociedad y entre el individuo y el colectivo es el ideal de nuestra nación y la fuerza cohesiva y creativa en la que se fundamenta. Por ello, afirmamos que la cultura genera armonía y que la construcción cultural es la importante garantía y exigencia inevitable para el establecimiento de una sociedad armoniosa.

 La “economía cultural” destaca en la economía de Zhejiang

30 de octubre 2006

La “economía cultural”, es decir, la “economización” de la cultura y la “culturización” de la economía, consiste esencialmente en la integración y la interacción del desarrollo económico y cultural. En el desarrollo de la reforma de Zhejiang, esta economía constituye uno de sus aspectos más característicos y destacados.

Desde la antigüedad, los habitantes de Zhejiang han sabido descubrir los elementos económicos y las oportunidades comerciales de la tradición cultural, añadir contenido cultural a las actividades económicas y usar la fuerza de la cultura para impulsar el desarrollo económico. En la actualidad, los habitantes de Zhejiang saben usar la cultura para revestir y comerciar con sus productos, y las distintas actividades y fiestas culturales combinan tanto los intereses económicos como culturales; saben hacer uso de la tradición para crear y gestionar las ciudades y proteger y fomentar el famoso paisaje y la cultura de la región del sur del Changjiang; y saben apoyarse en la tradición de la cultura popular para desarrollar y fortalecer la economía local. Ejemplos de esto último son el desarrollo de la industria de la confección en la ciudad de Ningbo a partir de unos modestos inicios como “sastres de Fenghua”, la creación de agrupaciones industriales especializadas en zapatos de piel, equipos eléctricos de bajo voltaje, mecheros o gafas en Wenzhou gracias a la “abundancia de sus productos y el espíritu comercial de sus ciudadanos”[1], y la transformación de la ciudad de Yiwu en el mayor mercado de mercancías del mundo desde sus orígenes como fabricantes de sonajeros.

Al afirmar que la esencia de la “economía cultural” es el desarrollo integrado de la cultura y la economía, al final debemos destacar a las personas. Por ello, al promover el desarrollo de la “economía cultural” debemos persistir siempre en basarnos en las personas y reflejar ampliamente las exigencias de la concepción científica del desarrollo.

 
Notas:
[1] Cheng Ju: Colección de obras de Beishan. Cheng Ju (1078-1144), literato de la dinastía Song del Norte.